Este animalito (pobrecillo mío) fue el que preparé para cenar el 24 por la noche.
Es traído de Segovia, y es un cerdito de 21 días certificado... es tan espectacular, de rico, que hasta aplaudieron en la mesa el lla dena del 24, jajaa... Espero que os guste.
Ingredientes:
1 cochinillo lechal
3 o 4 hojas de laurel
6 dientes de ajo
tomillo fresco
manteca de cerdo
1 vaso de vino blanco
sal
Elaboración:
Veinticuatro horas antes de hornearlo, salamos el cochinillo por dentro y por fuera, lo untamos en un poquito de manteca (no mucho, para que no quede muy grasiento... yo lo pincelé solamente), le agregamos los ajos machacados, el laurel, el tomillo y el vasito de vino blanco.
Lo tapamos bien, y lo dejamos macerando en la nevera 24 horas.
El día que lo vamos a hornear, lo sacamos de la nevera y lo dejamos que se atempere un poco.
Le tapamos las orejitas y el rabito con papel de plata para que no se nos quemen esas partes del cerdito.
Precalentamos el horno a 180º, y cuando introduzcamos el cochinillo bajamos el horno a 120º-130º. Lo dejamos horneando, añadiendo líquido "a poquitos", bien sea agua o más vino blanco, cada vez que veamos que le hace falta. En el horno estará a esa temperatura unas tres horas.
Pasado ese tiempo subimos la temperatura a 250º y lo dejamos una media hora más... hasta que veamos que está bien doradito y la piel crujiente.
Y ya lo tenemos listo para servir.
Tengo que contaros, que por problemas de horario por el trabajo, el cochinillo lo horneé el día 23, dejé que se enfriara a temperatura ambiente, lo tapé bien con papel de plata y lo metí en la nevera.
Antes de cenar le dí un golpe de calor en el horno a temperatura alta, y estaba como recién hecho!!!!
En esta foto lo podéis ver antes de hornear, para que os hagáis una idea.

Y después de horneado









