Meigas


15-02-2000    |   


ARTÍCULOS





En otro de los artículos escritos mencionaba que iríamos conociendo algunos de los restaurantes que New York ofrece.


Entre las cocinas que aqui se pueden encontrar, no puede quedar atrás la cocina española.
Si se sigue un poco lo que se está haciendo en España a nivel gastronómico vamos a ver que por aquí lo que queda no es poco más que un alto en el tiempo.


Comenzando con la falta de conocimiento de la cocina por parte de quienes abrieron los restaurantes, que yo prefiero llamarles casas de comida, la ignorancia sin culpa del comensal y la crítica en algunas publicaciones por desconocedores gastronómicos de esta cocina, ha dejado que ciertos restaurantes hayan podido mantenerse por años, pero también dejando una idea bastante errónea y una reputación nada positiva en la que la gente identifica con cocina española poco más que la mariscada, la sangría y la tan internacionalmente conocida paella.



Siempre es gratificante saber que se puede encontrar lugares con ese cierto ambiente de tasca.
Pero ya estamos en un nuevo milenio y ha llegado a New York un nuevo concepto en cocina española.


Luis Angel Bollo es chef y co-propietario junto con Ignacio Blanco y Mario Contacessi del restaurante Meigas.
Abrió sus puertas en octubre de 1999 y está localizado en el 350 de la calle Hudson en el sur de Manhattan. Toda la vajilla y la cerámica de los suelos fue traída desde España. Meigas es un espacio abierto con toda la elegancia magnificada en la sencillez.


Con 4000 pies de espacio y con techos de 20 pies de alto, colores azules y pastel. Al fondo está pintado un mural reflejando una mesa típica con variedad de productos frescos, también identidad de lo que ofrece el restaurante.
La imagen medio oculta entre las nubes del mural, una bruja, es el nombre que traduce a la palabra meigas en el dialecto gallego, brujas.
Galicia es el origen del co-propietario Ignacio Blanco, que es asimismo propietario de otros tres restaurantes en Conneticut, estado vecino de New York donde Ignacio, ya con todo éxito, tiene el meson Galicia, Pika-Tapas y Mediterranean grill, con otro estilo de cocina.


Al cargo de la sala, con todo el profesionalismo del mundo, se encuentra Mario Contacessi que me comenta que el éxito también se encuentra en un buen equipo de sala. Es patente que bajo su batuta, y con el mas mínimo detalle, hace que el comedor se vea impecable.


Puedo comentar que en mi entrevista a chef Bollo natural de Donosti/San Sebastián, pude detectar que no le falta ni el mas mínimo detalle, en la dedicación y entrega pasional que tiene en todos sus platos que se ven reflejados, asi mismo, con el apoyo del equipo de 14 personas de su cocina, diseñada por el mismo y sin que falte el más mínimo equipo de trabajo.



El gran chef vasco Luis Irizar marcó la diferencia en la carrera de chef Bollo: "El tiene un caracter envidiable y aprendí de él, a nivel intelectual, claramente lo que soy hoy, me comenta el chef Luis Angel.
Asimismo debe también parte de su visión al chef vasco Martín Berasategui del cual aprendió mucha organización y disciplina que cambió su manera de pensar.


El es consciente de que en la aventura en la que se ha metido es una idea totalmente diferente de todo lo que se hace en New York a nivel de cocina española, y se siente con una gran responsabilidad de que está abriendo una puerta a la buena cocina.
La cocina que el prepara la define como simplemente buena cocina, con ideas en las que puede servir platos regionales auténticos y creativos siempre buscando lo mejor, no cayendo en el error de llamarla cocina de fusión.

El va buscando siempre lo mejor, pues la calidad es una de los factores que refleja el éxito de sus preparaciones.

En su gran barra, donde hay capacidad para 25 personas sentadas, se sirve un menú de tapas limitado a la barra solamente, en el cual podemos encontrar la típica tortilla de patatas, salpicón de mariscos, croquetas de bacalao, gambas al ajillo, calamares a la plancha y donde con una copa de vino con una selección en la que hay desde un albariño, un navarro, un rioja... la cuenta promedio puede llegar a los 20 dólares me resulta apropiado para el entorno y ambiente del lugar.
Dispone de la mejor variedad de vinos de Jerez de toda la ciudad desde un Coquinero amontillado por $5 hasta un Tintilla de Rota por $15.



Personalmente yo estuve cenando en el comedor y la experiencia fue poco más que inolvidable.
Compartiendo la mesa con 5 personas más decidimos optar por un menú degustación. El pan hecho en la casa y servido a la temperatura correcta fue el mejor recibimiento.
El pulpo a feira es un plato típicamente gallego. En la manera que fue presentado refleja una elegancia sublime no solo en su presentación también en la delicadeza en la que se preparan todos sus componentes.
El pulpo cocido al vapor y moldeado en una terrina se corta en forma triangular dando un equilibrio perfecto con una gelatina cortada en cubitos y una patatas cocidas y espolvoreadas con paprika cortadas en forma circular alternadas con un confitado de cebollas y servido con un puré de berros, absolutamente delicioso.


Es diferente ver unos pimientos del piquillo no rellenos de bacalao que es como la mayoría de las personas espera ver el plato en cuestión.
En esta ocasión los piquillos estaban rellenos de jarrete de ternera, delicadamente cocida conservando el delicado sabor y manteniendo la carne bien tierna. Estaban servidos con un puré de col y patatas con una salsa de judías rojas, interesante combinación.


Los chipirones en su tinta, plato delicado pero con un color poco atractivo para la cultura americana, fueron bien recibidos y alagados por toda la mesa, para mi simplente estaban cocinados a la perfección.


La ensalada tibia de muslo de pato al escabeche de cítricos fue una buena decisión para poder refrescar el paladar, muy bien equilibrada quizas requería de un poco menos de acidez.


Los sabores mediterráneos estaban claramente reflejados cuando experimentamos el lomo de pargo a la sal estilo mallorquín acompañado con una Sutil combinación de espinacas, uvas pasas, piñones y aceite de paprika. Nos dejaron preparados para lo que sería casi el último plato del menú.


El chuleton de res a la parrilla con patatas panadera y piquillos fue no más que el preludio para lo que sería el mejor gran final.
El cochinillo asado con una carne suave como la mantequilla y una piel crujiente a la perfección era bien acertada para la salsa de miel y vinagre de jerez que lo acompañaba, no fue mas que de las mejores sensaciones de toda la noche.


En la carta de vinos se pueden encontrar un total de 40, todos españoles. El de más alto precio está en los $70.

Sirviendo una variedad de postres que puedo decir que sólo se encuentran preparaciones del mismo calibre en los mejores restaurantes de New York.
Como parte de la variedad de postres degustamos la compota de frutas de invierno con biscuit helado de maracuyá y salsa de vino tinto ribeiro, croquetas de chocolate y almendras con espuma de coco.


Despues del postre tambien se puede degustar una variedad de brandys y vinos de oporto.


En que otro lugar de la ciudad podríamos tener la oportunidad de comer esta comida española con esta variedad y calidad, nos preguntabamos?.
La respuesta fue fácil.
Si no quiere comer paella y sangría en New York y tener una buena experiencia gastronómica en el único restaurante que ofrece comida española a la altura que hoy en día se merece, recomiendo sin contemplacion Meigas

TAGS    VINO ENSALADA CROQUETAS paella Rioja SALPICÓN TAPAS SANGRIA TINTO DE VERANO MARACUYA




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Joseba

Encabo




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