La pasión del Yasí-Yateré


08-07-2008    |   


ARTÍCULOS




Un viaje en los tiempos mágicos y geográficos de América
Cumplidos los 18 años, AnahÍ Borénstein Rivarola, parte de vacaciones a la que fuera tierra natal de su abuela materna.
Su madre -Florinda Rivarola López, argentina, se había casado con un joven de Buenos Aires -Ignacio BorÉnstein,de la Capital, donde había nacido Anahí- ; la madre de su madre-Eloísa López Montaner, paraguaya, fue esposa de un campesino nativo del Paraguay -Marciano Rivarola Massi- que la llevó a Misione, provincia del norte de Argentina, donde nació su madre-; y se conocía por historias casi olvidadas de familia, que se contaban de boca en boca, que allá por el 1600 -más o menos diez generaciones antes de su tatarabuela- hubo un abuelo español -Don José López del Solar- que tomó por mujer a una india guaraní(1) -Coty Taypó- y de cuya unión surgió el que sería su pariente lejano más directo del cual tuviese noticias, "Lorenzo López Taypó".
Su madre, aunque no lo habla, entendía perfectamente el guaraní (2), que a ella le sonaba al oído tan familiar como dulce e incomprensible.
El lugar exacto en el que viviera de joven Ña(3) Eloísa López Montaner -su abuela- nadie lo sabía, pero por viejas historias que fueron pasando de boca en boca, y por sus tías abuela (todavía vivas), se podía suponer que por algún lugar entre Piribebuy y Paraguari(4), allá por Última Altura, en el departamento de Cordillera; por donde estaban sus hermanos y hermanas que todavía quedaban vivos; no muy alejados de aquél lugar en que fuera "encomendada"(5) en las Misiones Jesuíticas su pariente guaraní, por el 1600; en ese tiempo las Misiones Jesuíticas extendían sus estancias hasta los valles de la Cordillera paraguaya.
Anahí tomó el micro de "La Internacional" (6) a las dos de la tarde en la estación "Retiro", en la Capital Argentina. Ella, recorrería en sentido inverso, el viaje que hicieron sus antepasados, desde Asunción del Paraguay, a Buenos Aires -Argentina-, para fundar con Garay, la "Santísima Trinidad", en el puerto de Ntra. Sra. del Buen Aire (7).
Ya en la terminal de ómnibus de Asunción Anahí comienza a mirar hacia todos lados tratando de adivinar quien será su primo, el que tendrá que reconocerla a través de las señas descriptas por cartas, y una foto de hace algunos años atrás.
Osmar -su primo lejano- alzó los brazos y tras preguntarle el nombre para confirmarlo, la abrazó efusivamente (no era difícil advertir la presencia de "una curepa" (8) en la terminal de ómnibus), la condujo hasta el estacionamiento donde tenia aparcado su vehículo y abrió la puerta indicándole que subiera -se trataba de un auto antiguo- (9), al que le faltaban varios focos de luz; se notaba que en épocas pasadas habría sido bello -ahora y con el tiempo, descuidado-; Osmar bajó los vidrios de las ventanillas, y Anahí debería acostumbrarse a partir de allí a aceptar y resignarse a los rigores naturales del inestable clima paraguayo (en el que puede anochecer con 40º, y amanecer con 5º, para alcanzar al medio día nuevamente los 30º de temperatura).
Iniciado el viaje desde Asunción hasta la ?cordillera paraguaya? a poco de transitar por la ruta se comienzan a ver los cerros, siendo algunos penetrados por el camino (cortados como un cuchillo) , dejando expuestas a la vista rocas, finos hilos de agua, e infinitos helechos. Osmar gira para la izquierda y se mete en una callejuela mitad tierra, mitad piedras, entre arbustos y árboles, unos metros más allá asoman las copas de muchos de ellos, donde se pueden avistar tres o cuatro casas de paredes de madera y techos de chapa, a un costado y entre rocas, un pequeño arroyuelo; y al sonar de la bocina que Osmar presiona una y otra vez para anunciarlos se asoman en multitud unas veinte personas...
Son sus tías abuelas, tíos, primos lejanos, y todos los que forman su parentela, a los que Anahí veía por primera vez, y con los que compartiría aquel verano.
Entre esas historias que oyó de niña, recordaba la de los manantiales de agua, lugar en que se llenaban los cántaros (10), que todavía hoy mantienen más frescos que en una heladera el preciado líquido en los tórridos veranos.
Ella, estaba entre esas sierras que a la vista de sus rocas descubiertas dejaban expuesto su origen jurásico (200 millones de años), en donde no es extraño descubrir pinturas rupestres, o en posesión de campesinos encontrar monedas u objetos de los jesuitas que las visitaron; ese extraño lugar en el que habría tenido origen su propia existencia, sierras cubiertas de una majestuosa vegetación en donde no faltan los helechos de más de dos metros de altura, los pindú (11), o los saltos de agua pura y cristalina, que parten de varios manantiales, para ir cayendo entre rocas, y formar arroyos que se van retorciendo entre piedras gastadas, para perderse luego entre el infinito verde del paisaje, compuesto de enormes árboles, palmeras y arbustos (la mayoría floridos según la época del año).
Anahí queda sorprendida por todas esas maravillas y en una de sus recorridas asciende un cerro hasta descubrir el inicio de uno de los manantiales; observa ese misterio de la naturaleza que a cientos de metros de altura expulsa en intervalos pequeños chorros de agua en una pequeña charca, y que junto a otras que están a corta distancia toman rumbo hacia los pies de las laderas formando a su paso bellas cascadas.
Haciendo un recipiente con la unión de sus manos, lleva a la boca el fresco líquido como lo hubiesen hecho sus antepasados; luego se tendió en el pasto para entregarse a un prolongado sueño que la devolverá justo a tiempo para observar cómo el sol se va tornando de colores fucsias, rojos, y naranja, mientras todo el cielo permanece como ensangrentado, teñido de un rojo más profundo, formando un espectacular marco, sólo desgarrado por algunas oscuras nubes, hasta que el enfurecido astro (como una perla de fuego que no lastima los ojos) se va recostando entre los pliegues de su amada tierra mientras parece cantarle a través de miles de grillos y cigarras una desgarrante canción de despedida. Cae el telón y se van encendiendo arriba y abajo los indicadores de la noche: arriba infinitas y azules estrellas, abajo las luces de las distintas ciudades, las más lejanas muestran en la distancia, y casi a setenta kilómetros Asunción, que había dejado atrás hace algunas horas...
Anahí retomó el camio y regresó a la casa de las tías abuelas que la estaban aguardando para el festejo de esa noche con luna menguante, para lo cual se había preparado: "sopa paraguaya" (12), mandio chyryry" (13), "chicharon trensado" (14), "butifarra" (15), un abundante "puchero" (16) con el dulce postre del queso paraguay (17) con miel negra (18), y por si hiciera falta: "kocereva" (19) para endulzar los sueños de la niña a quien mimaban todas las damas presentes.
Luego de la cena se juntaron todos: niños y grandes alrededor del brasero, a un costado del patio, y no lejos del tatacuá (horno de barro), que todavía se mantenía caliente, donde se había cocido la sopa paraguaya, que en ese momento de la noche protegía un poco del fresco, ya que aun en verano, arriba, en la cordillera, suelen descender bastante las temperaturas.
Allí se hizo presente la música con guitarras, melodías en guaraní, mate (20) con boldo y manzanilla, o cerveza bien fría, que corrían de mano en mano. Se comenzaron a contar historias de aparecidos y toda esa rica mitología que hacía palidecer a más de uno y persignar a las viejas mientras decían al unísono: "Ñande Jara Jesucristo" (21).
Y así, entre mates y cerveza, se tejían las historias del "Lobisón", del "Yasí-Yateré", del "Pombero", del "Kurupí", del "negrito pastoreyo", de brujas, pôras y payés (22), hasta bien entradas las horas de la noche.
Anahí prestaba atención, pero nada de aquello la alteraba, más allá de que no entendía nada y luego oía las traducciones, ya que aducían que sólo en guaraní tenían más gracia (porque el idioma es más rico); y una prima lejana las traducía simultáneamente al castellano a medida que las contaban.
Pasó la noche entre bellos sueños y muy temprano por la mañana se despertó con el dulce perfume del la yerba y el azúcar quemado, (con que se estaba preparando el "cocido negro" (23) ), que la aguardaba en la mesa bajo el árbol de mango, junto a la galleta de campo, todavía tibia, leche fresca, mantequilla (24), dulce de guayabas y miel de abejas junto a la miel negra de caña.
A eso de las diez de la mañana vio a su tía abuela Ña Zaida López de Souza, que estaba en el mortero (25), moliendo carne que había sobrado del puchero de la noche anterior, hasta convertirla en hilos; y luego mandioca hervida que molía de igual forma, que junto a cebolla y locote (26) picados, formaron unos bollos aplastados que se freirían luego en abundante grasa caliente, en una olla negra de hierro que estaba directamente sobre las llamas: "Payagua mascada" (27), para el "tereré" (28), se enteró.
Poco a poco y como atraídos por el olor de la cocina los hombres con sus herramientas a cuestas fueron llegando del campo; se sentaron en rueda a la sombra del mango mientras silenciosamente iban comiendo el payagua mascada, bien caliente, hasta acabarlo; cuando todos terminaron, se comenzó con el tereré (que preparaba el más joven, en una jarra con agua, hielo, y yuyos machacados, que se habían seleccionado previamente en el monte, "remedios refrescantes", les llamaban), la guampa con yerba, y la bombilla metálica, y a comenzar a servir por el más viejo descartando a los que están fumando; (las mujeres toman a parte, costumbre que los jóvenes no compartían, ya que lo hacían todos juntos, y no importaba si alguno fumaba).
Los niños traen frutas que estuvieron recogiendo en el campo: piñas, guayabas, mamones, chirimoyas, bananas, coquitos, acerolas, mandarinas, mangos, pomelos, y naranjas; las apilan a un costado y corren a tomar el resto de tereré que dejaron los adultos.
La tía Nimia -López Montaner de Cañiza- estaba preparando el almuerzo, Anahí se propuso ayudarla, en tanto y en cuanto se le autorizara. Con una sonrisa Nimia, le dijo que metiera la carne molida (29) en una palangana con agua fría y que en ella se frotara las manos hasta que toda la carne se desprendiera y soltara, mientras ella picaba las verduras para freírlas; con eso prepararían el "soyo" (30), Rosa María se encargaría de las tortillitas (31), y con Carmen pondrían a hervir la mandioca que ya habían pelado.
La tía abuela, veía a Anahí muy pálida. "Ah, esa gente de la ciudad, que no se sabe alimentar..., y en Buenos Aires se come tan seco!". Seguro que un "caldo aba" (32) le devolvería los colores al rostro. "Y sí, a esa chica se la ve muy débil...". Tomó las verduras que tenía a mano: papas, zapallo, zanahoria, porotos, maíz, cebolla, ajo, locote, ajo puerro, y cebollita de verdeo; los colocó en abundante agua fría, un manojo de sal (en una gran olla, negra, de hierro); a ello le agregó todo tipo de menudencias vacunas: tripas, corazón, riñones, hígado, pulmón, y trozos de carne ( más hueso que carne); llevó la pesada carga a las brazas de leños, y allí lo dejo, para que fuera lentamente incorporándose el calor, y deshaciendo minuciosamente cada ingrediente, hasta convertirse en un oscuro y pesado caldo, a lo largo de varias horas.
En el momento de la siesta, le ofrecieron a Anahí una hamaca (33), pero ella prefirió recorrer el campo; le dijeron que era la peor hora, que lo de las víboras, que lo del Yasí-Yateré, que lo del calor; pero no hubo excusas que la atajaran...
Anahí tomó por el sendero que da a los cerros, prefería el fresco de los bosques o meterse en uno de los saltos de agua. En eso, escuchó el silbido de un pájaro que le atrajo, metiéndose aún más en la espesura hasta observar en un claro a un bello joven, rubio, y de cabellos ensortijados, que extraía la miel salvaje del tronco de un árbol; era extraña su habilidad, las abejas lo rodeaban, pero ninguna lo picaba. Se acerco muy sigilosamente para que el joven no la advirtiera, pero él giró para mirarla desde la profundidad de unos ojos celestes, aún más claros que el cielo. Anahí quedó clavada en esa mirada sin advertir que de pronto él estaba a su frente ofreciéndole con un dedo la miel a sus labios mientras le decía: "mde porä, mita-cuñaí" (34).
Anahí jamás había probado una miel tan dulce y perfumada a flores como aquella. Tras la miel él comenzó a cantarle muy dulcemente al oído bellas melodías en guaraní. Luego, la indujo hasta el recodo de un arroyo, la recostó en la playa, y entre caricias y besos fue quitándole las ropas, la untó toda con miel mientras la tomaba con su lengua y la comisura de sus labios hasta quedar inmerso entre las piernas de ella, (que ansiosa aguardaba el celestial momento...). La poseyó incansablemente; a medida que transcurría el tiempo aumentaban en excitación y se deshacían en gemidos y mayores ganas que prolongaban una y otra vez el éxtasis del momento inicial.
Cansada por el abatimiento ella se quedó dormida en sus brazos. Al despertar se sintió perturbada, llevaba toda la ropa puesta; estaba sola y sentía un enorme calor que estaba por hacerle estallar la cabeza ya que estaba tendida directamente a los rayos del sol. Miró hacia todos lados como buscando a su eventual compañero, si tenía ganas de llamarlo no sabría como, ya que fuera de aquel canto él jamás pronunció su nombre; ¿dónde encontrarlo...?.
Preguntó en la casa por si alguien conocía a un joven rubio de cabellos ensortijados el que acostumbraba a comer miel en el bosque sin que las abejas le picaran; todos se rieron de sus ocurrencias; solo recibiendo por respuesta una y otra vez: "ja, ja, ja, el Yasí-Yateré" (35).
Fue pasando el verano, y aunque regresó una y otra vez a esos pasillos del bosque a buscarlo jamás lo volvió a encontrar. Viajó de regreso a casa de sus padres, y salvo a una amiga no le contó a nadie. Fue al descubrir que estaba embarazada...
Acaso, ¿le creería alguien lo del Yasí-Yateré?.
FIN

GLOSARIO:
(1) GUARANÌES: Descendientes de indios Carapives o Caribes, algunos investigadores sostienen que los caribes son de origen fenicio. Otros, los creen de raza amarilla y no falta quien piense que proceden de la Polinesia. Pero aunque las más densas tinieblas encuentren su historia precolonial, se sabe que sus antepasados procedían de países lejanos. Es seguro que el hombre que poblaba América en la época del descubrimiento no era oriundo de este continente. Familia aborigen que en tiempos precolombinos extendía su dominio desde el Plata hasta el mar Caribe ocupando las márgenes de los ríos Paraná, Paraguay y Uruguay y la cuenca del Amazonas, aún tienen vigencia ciertos mitos y leyendas relativas a sus usos y costumbres; pertenecientes a la ètnia "Tupí-guaranì", son de raza "Brasìlidos" (cultura de origen neolítico), que provienen del Caribe, ingresando al Continente sur, por Venezuela, llegando a la desembocadura del Río de la Plata, en donde habitaban en el siglo XVI, el Gran Delta del Paraná, y sus islas. Su emigración se realiza muchos siglos antes de la llegada de los españoles a Centro América; se cree que por cuestiones religiosas, ya que buscaban "Ywy mara ey" ("la tierra sin mal"), la de las "ñe è porä" ("de las bellas palabras, o "palabras luminosas"). Toman contacto con los conquistadores en el siglo XVI (a su llegada), y poco a poco se produce un mestizaje que dará como resultado final (en la zona del Guayrà) al actual pueblo "paraguayo".
(2) GUARANÌ ?lengua-: Paraguay, es un país bilingüe: guaranì/español. El idioma guaranì, está considerado por muchos estudios como una de los más evolucionados. Se encuentra, por ejemplo, mucho más alejado de la mímica, como necesario complemento, que el inglés y el propio castellano. Tiene tal riqueza y fluidez que sólo comprendiendo su mecanismo íntimo podemos apreciarlo en toda su dimensión y entender el grado de verdad del decir popular que siempre hace referencia al "dulce idioma guaranì". No sólo es onomatopéyico como algunos intérpretes sostienen, sino que además expresa la naturaleza en movimiento, una naturaleza exuberante, de ríos colosales y selvas inimaginables, pájaros y trinos, flores y silencios húmedos. No deja de ser cierto lo que dice Fariña Núñez, al caracterizar el guaranì, cuando señala: "Yo no sé si según el célebre paralelo del solitario Del Yuste, el italiano sirve para hablar con las damas, el francés con los hombres y el castellano con Dios; pero puedo afirmar que el guaranì sirve para dialogar con la naturaleza, en un tono íntimo, llano, casi familiar".
(3) ÑA: Modismo popular que reemplaza al "Doña".
(4) PIRIBEBUY; PARAGUARÌ; ULTIMA ALTURA: Localidades en la zona de la denominada Cordillera Misionera, ubicada a unos 70km., de la ciudad de Asunción, Capital del Paraguay.
(5) Por Real Cédula del 20 de junio de 1500 los indígenas americanos fueron considerados vasallos libres de la Corona de Castilla y a partir de entonces debieron pagar un tributo en dinero o especies de acuerdo con las características de cada territorio. Debían pagarlo al Rey o bien a los encomendaderos si dependían de ellos, todos los indígenas comprendidos entre los 18 y 50 años a excepción de algunos caciques y según los casos, las mujeres (la recolección estaba a cargo de un "Visitador"). Este procedimiento provocó el abuso de los encomendaderos en toda América, utilizando a los indígenas para su servició personal, motivo que provocó la solicitud del gobernador Hernandarias (del Paraguay) del ingreso de los Jesuitas, (hecho ocurrido en 1608, hasta el 1768, en que son expulsados, por orden del Rey de España). En ese tiempo se crearon las Misiones, reducciones de indígenas, como un proyecto cultural, evangelizador de los jesuitas, que fueron los únicos capaces de llevar adelante esta titánica empresa (criticada todavía por algunos, y alabada por otros), permitiendo de esa forma que se conserve el idioma y muchas de las costumbres antiguas, de forma intacta (ya que se prohibía, salvo salvoconducto especial, el ingreso y permanencia de europeos dentro de las misiones, llegándose a extender algunos de 24 a 48 horas). Sirvió también para proteger a los indios del exterminio por bandeirantes, que hacia 1620, empezaron a atacar con fuerza las reducciones del Guayrà. Se llevaban muchos indios para venderlos como esclavos -Portugal había prohibido la importación de negros de Guinea- y también para hacerlos trabajar en el campo y en los cultivos de caña.
Las "Misiones", se extendieron por toda la zona Oriental del Paraguay; Noreste de Argentina (Mesopotámica); y sur del Brasil.
(6) La Internacional: Compañía de ómnibus, que realiza trayectos de larga distancia, hacia el noreste argentino, Paraguay, y Brasil.
(7) En 1580, Juan de Garay, desciende desde la ciudad de la Asunción -Paraguay-, trayendo para ello a setenta familias españolas y mestizos. Además del apoyo de familias -naturales- guaranies de Asunción. Se conoce una carta del conquistador del Paraguay Martín de Oruè dirigida al Rey, en la que le informa que en un "navío de camino", va río abajo el hidalgo "Juan de Garay con nueve españoles y los demás a cumplimiento de ochenta mancebos y bien mancebos, nacidos en esta tierra". -Augusto Fernández Díaz: "Nacimiento del Garay". Revista Nº24, Buenos Aires. 1961-
Mancebo hijo de la tierra / Mestizo: hijo de españoles e indios.
Naturales: indios.
De la unión de españoles e indios había surgido ese altivo e inquietante criollo al que llamaban con cierto desprecio, sus padres: Mancebos hijos de la tierra. La relación de dos tipos humanos culturalmente opuestos, el hispano y el indígena, debió constituir un drama verdaderamente emocionante, palpitante, deseado y rechazado desde lo más intimo de cada ser. No se acercaban, hombre y mujer, obedeciendo a una atracción sentimental. Más precisamente, no se acercaban ni se juntaban: más bien jugaba en ellos la fuerza animal y en todo caso entraban en una especie de colisión. Uno y otro ser pugnaban consigo mismo y se rechazaban antes de resolverse a una aceptación íntima y sentida.
En los primeros tiempos la toma fue violenta y dócil la entrega, resignación del que comprende que nada puede hacer en defensa de su integridad. Dos seres extraños y antagónicos se unían en un medio natural estremecido de vida; tierra ideal para lograr y armonizar la misteriosa energía plasmadora de la pugna racial. Disuelto el choque del primer encuentro la unión se hizo posible; más aún, se llegó a extremos de turbadora pasión carnal. Ulrico Schmidel, pudo decir de las indias: "estas mujeres son lindas, grandes amantes y afectuosas, y muy ardientes de cuerpo, según mi parecer, y nada mezquinas estando a oscuras".
De esa relación de pecado y de asombro emergió, surgió a la vida, el prodigio de un hombre nuevo. Se había logrado equilibrio en antagónicas fuerzas étnicas.
Y llegó ese mancebo provocador de admiración y menosprecio, a la vez. Esa primera generación de seres nacidos y desarrollados en un medio físico de incomparable belleza y misterio, en pleno goce de los instintos y de la activa fuerza vital, asombra a los viejos españoles.
Miraban a sus hijos, los tenidos con indias y criollas, y se negaban o les costaba admitir que lo fueran. No los sentían como propios y derivaban lo que consideraban su culpa, su pecado, su responsabilidad, llamándolos: "Mancebos hijos de la tierra".
Se los admiraba y se los menospreciaba, pero también se les temía y necesitaba. Nadie los aventajaba en nada y nadie mejor que ellos en el cuidado y dominio del caballo; en el conocimiento de la región, la lengua y las costumbres de los indios; en el manejo del cuchillo: arma y herramienta del trabajo. -"Como era Buenos Aires desde su fundación hasta fines del siglo XVIII". Héctor Adolfo Cordero-
El Virreinato del Río de la Plata, tomaba como centro, a partir de su fundación a la ciudad de Buenos Aires (1580), y dominaba al este: Montevideo -Uruguay-; al oeste las ciudades de Cuyo: Mendoza (1561), San Juan (1562), y San Luis (1594), fundadas desde la Capitanía de Santiago de Chile (1541); al noroeste, las provincias del Tucumán: Santiago del Estero (1553), Tucumán (1565), Córdoba (1573), Salta (1582), La Rioja (1591), y Jujuy (1593), fundadas desde el Virreinato del Perú; al noreste, subiendo por el río Paraná: "Ntra. Sra. de la Asunción" -Paraguay- (1537), Santa Fe (1573), y Corrientes (1587), fundadas desde Asunción.
El 15 de agosto de 1537 por orden de Mendoza (primer fundación de Buenos Aires, que fracasó), Ayolas funda "Asunción del Paraguay", (fallece en septiembre) y lo reemplaza Irala en el poder.
A mediados del siglo XVI, el Rey de España otorgó el adelantazgo del Río de la Plata, a don Juan de Sanabria, pero éste murió antes de partir. Esto no obstante, su viuda, doña Mencìa Calderón, dispuesta a perseverar en la empresa, se embarco con medio centenar de mujeres rumbo a Asunción del Paraguay (1550), llevando consigo a sus tres hijas. Si bien la nave de doña Mencìa fue asaltada y despojada en la travesía por piratas -que por lo demás respetaron a sus indefensas victimas-, las contingencias del viaje no impidieron que las hijas de doña Mencìa se casaran en la costa brasileña (dominios de Portugal) y que desde allí, el insólito grupo de mujeres "colonizadoras" llegara a destino, donde fundaron prestigiosas familias de aquella incipiente sociedad hispanoamericana (Sociedad muy criticada en sus inicios por las licencias lujuriosas de sus habitantes).
María de Sanabria -una de las hijas del adelantado- se había casado, y de su primer matrimonio nació, en Asunción, Hernando Arias de Saavedra (más comúnmente llamado Hernandarias): primer criollo que gobernó en el Río del la Plata (1592), que fomentó el ingreso de los jesuitas (1608), y estuvo a punto de conseguir la salida al mar por Santa Caterina -Brasil-, pero los intereses políticos de España lo impidieron, perdiendo el Paraguay ésta oportunidad histórica de no quedar aislada en medio del continente.
(8) CUREPA: Del guaranì "curepì", "cuero de chancho". Nombre despectivo que se da a los argentinos, desde la guerra del Chaco, en que se cuenta que los soldados argentinos llevaban botas confeccionadas con el cuero de ese animal; y se lo asociaba a sus pieles: blancas y rosadas. El Argentino es odiado ancestralmente (más allá de su postura de sobrador), porque a partir de la guerra del Chaco, y de la Triple Alianza (que unifican contra el Paraguay a: Argentina, Brasil, y Bolivia), Paraguay pierde casi el 90% de su población masculina y reproductiva, factor, este, que influye en su conformación social, provocando un marcado "matriarcado", y una actitud permisiva de la mujer para con el hombre (más allá de las otorgadas culturalmente por la costumbre de caciques y shamanes de practicar la poligamia), siendo aceptado el que tenga varias mujeres, o concubinas; partiendo de la cosmovisión guaranì, que reconocía como hijos propios los de la vía sanguínea paterna; pero convierte a la mujer en dueña y hacedora, con la máxima autoridad sobre los hijos, pudiendo si fuese necesario, solo utilizar al hombre para la reproducción, y desprenderse de él si ocasiona molestias, o malestares (retomando por vía étnica, la cosmovisión de las Amazonas, pero no tan estricta, porque contrariamente a ellas, la mujer paraguaya, denota una preferencia por el hijo varón, al cual malcría excesivamente, al grado de convertirlo casi en un zángano).
Posiblemente todo parta de esa perdida (más resiente) masiva del varón en el sistema social (aunque no tan abiertamente, todavía se observan costumbres que delatan ese comportamiento).
(9) AUTOS: Paraguay no cuenta con industria automotriz, haciendo por ello posible la importación de vehículos desde cualquier país de origen, con bajos costos, y convirtiéndola en poseedora de un parque automotor ultramoderno, aunque no todos los habitantes están en posición de adquirir estos vehículos, presentándose (sobre todo hacia el interior del país) un gran número de ellos en condiciones deplorables, por su estado de mal uso y descuido, pero en circulación. Más al interior (adentrándose en la campiña) los medios de locomoción son casi idénticos a los del siglo XVIII. En todo el territorio existen (además) los llamados autos "mao", o "mau", robados en países vecinos, y que pueden circular libremente por todo el país.
(10) CANTARO: Vasija de barro o arcilla de variedad conocida localmente como ñaù; generalmente cocidas en horno abierto, con fuego directo, o bien en un foso en la tierra, calentado por leña, donde luego de vaciado se colocan las piezas, se cubren con tierra y se vuelve a encender fuego encima, dejándolo actuar hasta que se enfrié (cada ètnia y cultura, tienen sus particularidades de decoración y técnicas de armado).
(11) PINDÙ: Palmera, que posee en su tronco unas largas espinas, utilizadas por algunas tribus selváticas, para fabricar un utensilio con el cual se muele, o raya la mandioca en crudo, para extraer el harina. (esta espina utilizada también por los guaranies en un rito, de cambio de la pubertad a la adultez, en los varones).
En la mitología guaranì, el pindù, o pindò, (cinco de ellos) sostienen al mundo guaranì (similar a la mitología vikinga del Iggdrasil -fresno mundial-).
(12) SOPA PARAGUAYA: Especie de torta chata realizada con harina de maíz, cebolla frita en grasa, queso paraguay, leche, y huevos; cocido al horno (en el interior del Paraguay (en las zonas rurales) se suele cubrir el fondo de la asadera con la hoja del banano, evitando el uso de grasa o aceite para que no se adhiera al molde; y se cocina en el tatacuà. Un dato interesante, es que cuanto más grasa se utiliza, el campesino, más demuestra que ese año fue muy bueno económicamente).
(13) MANDI`Ò CHYRYRY: Mandioca previamente hervida, cortada en pequeños trozos, y frita en grasa o aceite.
(14) CHICHARON TRENZADO: Carne cortada en finas y largas tiras, trenzada luego, marinada en vinagre o jugo de naranja agria, hervida hasta ablandarla, enfriada, y luego frita en grasa o aceite bien caliente, hasta dorarla.
(15) BUTIFARRA: Chasinado realizado con carne de cerdo, similar al chorizo.
(16) PUCHERO: Similar al cocido español; cocimiento de verduras y carnes en abundante agua. En Paraguay se sirve el caldo con los ingredientes sólidos. Generalmente lleva maíz desgranado y carnes con hueso.
(17) QUESO PARAGUAY: de características similares al queso campesino (de elaboración artezanal y rudimentaria); de consistencia compacta, pero cremosa y fundente, permite ser deshecho con la yema de los dedos (así se lo procesa para las comidas). Se fabrica a partir de leche de vaca.
(18) MIEL NEGRA: Melaza extraída del molido de caña de azúcar. De consistencia semi-liquida, y coloración oscura.
(19) COCEREVÀ: Conserva dulce de naranjas apepú (salvajes, o agrias). La naranja fue introducida con mucho éxito en el siglo XVI, adaptándose ampliamente a las diferentes geografías y climas sudamericano, incluso en muchos sectores boscosos crece libremente. Este tipo de naranja "apepú", fue plantado a la vera de las calles, en el frente de las casas, en las ciudades coloniales; y todavía puede ser encontrada en similares condiciones en muchas ciudades. Existen muchas variedades de naranjas y limones, casi todos presentes en la gastronomía paraguaya; de los limones, los más usados: el de cáscara amarilla, el de cáscara verde, el de cáscara y pulpa color naranja, la lima, y el "limón sutil" del tamaño de una nuez grande.
(20) MATE: Infusión caliente en base a agua caliente y yerba mate; se le suelen incorporar yuyos para saborisar, como boldo, manzanilla, o cáscaras de frutas, incluso miel y café. Se utiliza para tomarlo un recipiente (hay infinita variedad y materiales, pero el original) de calabaza -amarga-, y una bombilla o sorbete. En Paraguay, el mate dulce, se sirve suplantando la yerba, o parte de esta, por coco rallado; y en lugar de agua se utiliza leche caliente, endulzada (en Argentina, el mate dulce es igual que el amargo, nada más que se le adiciona azúcar cada vez que sirve, dentro del recipiente; se dice que cuando la sevadora lo endulza en demasía, es un mensaje de amor para el receptor).
(21) ÑANDE JARA, JESUCRISTO: (guaraní) "Mi Dios, Jesucristo".
(22) LOBISON / YASÌ-YATERÈ / POMBERO / KURUPÌ / NEGRITO PASTOREYO / BRUJAS / PAYÈS / PÖRAS: Mitos y leyendas populares enraizados en la cultura guaranì, y otros provenientes de la época precolombina.
(23) COCIDO NEGRO: Infusión de azúcar y yerba mate, quemados con brazas de carbón encendidas, luego cocido en agua caliente. (similar al mate cocido, una especie de té de yerba mate, dulce).
(24) En este caso se trata de "mantequilla", producida a partir de la leche de vaca. Manteca, también es llamada la grasa de cerdo o vaca, en estado sólido.
(25) MORTERO: Implemento de piedra, madera, mármol, o porcelana; con una superficie cóncava y profunda, y una mano para aplastar; utilizado para moler semillas, carnes, o frutos. Hay de distintos tamaños, acorde al trabajo.
(26) LOCOTE: Ají morrón, verde, amarillo, o rojo. El "Ají" en Paraguay es llamado solamente al picante (guindilla) o los semi-picantes y alargados.
(27) PAYAGUA MASCADA: Especie de tortilla o bollo aplanado, frito en grasa o aceite, realizado con puré de mandioca, huevo, y carne hervida deshecha -deshilada-, aderezado con cebolla y locote (originalmente con pimiento salvaje). El nombre podría traducirse como: "payagua", perteneciente, o para, o de "perro"; y "mascada", que mastica, o "chicle de". Puede también provenir de la tribu llamada: Payagua (cara de perro) acérrimos enemigos de los guaranies y españoles; y ser un alimento original de estos.
(28) TERERÈ: Infusiòn de yerba mate y agua fría, generalmente acompañada de yuyos, curativos, o refrescantes. El recipiente utilizado como contenedor de la yerba, es una guampa, o cuerno de vaca, cortada, con base de madera; y se acompaña de una bombilla de metal o sorbete de madera)
(29) CARNE MOLIDA: Carne picada, pisada en mortero, o cortada finamente a cuchillo, o pasada por molinillo.
(30) SOYO: Sopa semi-espesa de carne molida, y verduras (cebolla, locote, y tomate); generalmente se la acompaña con tortillitas.
(31) TORTILLITAS: Especie de tortillas fritas en grasa o aceite, realizadas con una masa semi espesa de leche, o agua, huevos, harina de trigo, y queso paraguay, a veces con el agregado de cebollita de verdeo picada.
(32) CALDO "ABA", o "AVA": (del guaranì: "los hombres"). Caldo realizado con menudencia vacuna y verduras, hervido hasta que se deshace todo completamente. Se estima que antes del siglo XVI (e inclusive durante gran parte de él) los Tupí-guaranì, acostumbraban a practicar la antropofagia ritual. Sus enemigos, capturados en batalla, eran sacrificados en ceremonia pública, y repartida su carne a todo el mundo, que debían tocar y probar la carne; y dice el padre Lozano, que cuando ella no alcanzaba por ser varios millares los concurrentes, entonces se hacía hervir un buen pedazo, con las viseras, y se repartía el caldo; hasta las madres daban un sorbo a sus hijos. El gustar la carne de un enemigo sacrificado, daba derecho o imponía la obligación, de cambiarse el nombre. En crónicas de Jesuitas, también se menciona la caza de animales, y que las vísceras se hervían para el caldo que alimenta a los niños. "El cautivo que cogen en guerra lo engordan, dándole libertad en comidas y mujeres que escoge a su gusto; ya gordo lo matan con mucha solemnidad, y tocando todos a este cuerpo muerto con la mano, o dándole algún golpe con un palo, se pone cada cual su nombre. Por la comarca reparten pedazos de este cuerpo, del cual cocido en mucha agua, hacen unas gachas, de las que, tomando un bocado, toma cada cual su nombre. Las mujeres dan a sus hijos de teta un poquito de esta mazamorra y con eso les ponen el nombre. En fiesta muy célebre para ellos, que hacen con mucha ceremonias". Otras versiones hablan de asar la carne, y cocinar las viseras aparte, y la cabeza luego de ser descarnada, se ponía en una estaca frente a la empalizada que rodeaba la tava (casa). Con la llegada de la civilización, se cambiaron estas costumbres, y posiblemente el "aba" pasó a ser "avat", o menudencias. Todavía hoy, el acervo popular afirma que tomar un buen plato de este caldo, repone energías, o si el individuo está débil, puede dejarlo de cama por varios días. (Aseguro que no sabe mal, y que es muy bueno para quitar el mareó provocado por el exceso de alcohol).
(33) HAMACA: Especie de cama, en forma de red, que se extiende atando sus extremos entre dos árboles o columnas. Confeccionado de hilos de algodón, o las más apreciadas de hilo de coco. Debe su nombre al vaivén que se produce cuando se deposita alguien sobre ella. Dicen que los caciques poseían mujeres especializadas en mecerlos, y abanicarlos, mientras ellos se entregaban al descanso.
(34) ¡MDE PORÄ MITA-CUÑAÏ!: (guaranì) "¡Sos muy linda niña-mujer!".
(35) YASÌ-YATERÈ: Es un dios tutelar de Yasi o "ñande sì" La Madre Luna, creadora de la raza guaranì. El Yasì-Yaterè es un enano rubio cuya descripción -salvo el sabor salvaje de pequeños detalles- no es del todo ajena a la que hoy alguien hace de los supuestos seres de otros planetas. Su nombre significa "Luna menguante" o "Fragmento de luna". Genio guardián de las flores, dicen que en el incendio del verano nordestino, atraviesa la selva acompañado por una nube dorada de abejas que forman su cortejo. Él simboliza la belleza y su representación lo confirma, pues le atribuyen singular encanto, "Luz de luna en los ojos, largo cabello rubio ensortijado, extraña sugestión en la sonrisa, irresistibles propiedades para conquistar mozas a las que rapta y ama, dejándoles un hijo que heredará su condición de Yasì-Yaterè". Hechizo mediante, se transforma a voluntad en cigarra, en pavita, en cigüeña o supuesto galán si así conviene a sus maniobras para seducir cuantas doncellas quiere, es debido a los poderes mágicos de cierta hierba que se denomina "caaruvichà" y que él solo consigue. Lleva un bastón de oro en la mano y en la cabeza un alado sombrero campesino de paja como única vestimenta. Es el Genio lunar, dueño y señor de árboles y abejas que se anuncia mediante un misterioso y sugestivo silbido en medio de la quietud de la siesta, con el que pone en sobreaviso a sus amigos cuando se presenta algún peligro. El Yasì Yaterè, encarnación del Amor, de la Belleza y del instinto de conservación de lo útil y lo bello, según lo concibiera el lírico espíritu guaranì. Cuando rapta criaturas (niños pequeños), se cuenta que los abandona en la selva, desnuditos, muchas veces arriba de un árbol; y esos niños se quedan mudos y loquitos; a veces no se los encuentra más. Es guardián de los yerbatales. La gente le pone monedas en cualquier parte, él se las lleva; también le dejan tabaco, que el fuma, y golosinas que le gustan mucho. En algunos lados suelen llamarlo "pomberito", diferenciándolo del "pombero" que sale de noche y es negro y peludo; a estos dos ultimo personajes se les asigna un cierto tufillo homosexual, ya que solo se dejan ver cuando sus compañeros son solteros, y una vez casados los molesta para provocar su separación.

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Norberto Eugenio Petryk




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