Un viaje por Shangai


19-06-2006    |   


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Vista aérea de Shangai

Esta ha sido mi primera aventura por este maravilloso país que es China.

¿Qué por qué China? Si tengo que ser sincero, todo comenzó con un e-mail de una amiga (María) para presentarme a Eric, un empresario chino que tiene dos restaurantes Café Jazz en Shangai. Eric quería venir a España a conocer a un grupo de cocineros, entre los que estaba yo, a ver cuál de ellos le gustaba más para poner la carta de sus locales en Shangai. ¡Y ahí está la noticia y el porqué de este viaje! El seleccionado fui yo. La verdad es que desde el primer día que nos vimos en Mallorca, ya nos caímos bien. Él vino con su simpática novia Judy, y lo pasamos en grande.

Respecto a mi periplo en China? Voy al grano. El viaje lo hice desde París. Salimos puntuales y eso es importante. Nada que destacar del aéreo francés, excepto que ese aeropuerto, como casi todos, es un buen sitio para observar. Es un lugar donde se cruza gente de todas partes del mundo?gente del país, extranjeros de paso, extranjeros que se quedan, otros que son hijos de emigrantes, ya nacionalizados franceses. Los hay de todos los colores: blancos, negros, ?caféaulait? (que, pronunciado, suena muy español: café ?olé?), con un toque asiático, árabe, ?polaquenses?, etc?

Es decir, que hoy en día puedes pensar que estás como en casa en cualquier sitio, o sentirte extranjero hasta en casa, sólo hay que elegir cómo te quieres sentir...yo siempre elijo sentirme (casi) como en casa en el lugar en el que esté en ese momento.

Mi amigo Xavier

Ya estoy listo para el largo viaje. Sale el avión y me toca un simpático compañero de de nombre Xavier, ?petit?, francés, simpático y alegre. Cómo se nota que no trabaja en el aeropuerto? Jajaja. De hecho, en este reportaje hay varias fotos sacadas por él. Del viaje en el avión sólo os diré una cosa: no entiendo por qué los de business class tiran más cosas al suelo que los de turista? Habrá que hacer un estudio o ¡a lo mejor ya existe! Habrá que buscarlo?

El vuelo bien, nada que resaltar. La llegada a Pudong, sin problemas. Los trámites de entrada fueron normales, desde luego más normales que los de mi último viaje a Cuba? En el aeropuerto me estaban esperando mi amiga Judy, mi maravillosa traductora Victoria y Juxu, el chofer, que sólo sonreía una vez al día y ni se inmutaba ni le temblaba la mano conduciendo en esta loca ciudad.

Una calle de Shangai

Una sugerencia: si alquiláis un coche es con chofer y ¡amigos!, es mucho mejor para moverse por allí. Del aeropuerto a la ciudad se tardan unos 45 minutos dependiendo del tráfico. Si podéis, id en el tren bala, es muy barato y os deja en el centro de la city y, desde luego, es toda una experiencia. Yo no llegué a probarlo, pero el próximo día 2 de julio que vuelvo, les he dicho que quiero ir en el tren, que me vengan a buscar (¡necesito sobre todo a mi traductora!) pero sin coche? ¡Ya os contaré!

Aparte del tren bala, el comer en China sí que es una aventura, no por difícil, sino por la gran variedad de su cocina. China es un país tan inmenso y en el que conviven tantas culturas, pero con diferencias tan marcadas?

Comida picante

Lo primero que ves es que del viejo Shangai cada vez queda menos y que es una ciudad que cambia por momentos. Además, me da la impresión de que allí la gente está alegre, y es agradable. Sin duda, su deporte favorito es hablar por teléfono. Sí, hasta los que van en bici, que son muchos, ¡no lo dejan! Veréis qué bonito y como podéis estar horas mirando el ir y venir de la gente? Tanto caminando, como por la carretera. Y no dejaréis de sonreír porque no entenderéis que no haya miles de accidentes entre coches, bicis y peatones, bueno y motos?

Fijaos que yo soy motero, pero ¡no iría ¡ni loco en moto por Shangai!

Un WC curioso

La ciudad impresiona de verdad. Y eso que yo entré en ella de la mano de gente de allí. Nada más llegar, me llevaron a mi hotel que estaba muy céntrico, una gozada. Después de una reparadora ducha ya me estaba esperando Eric en el hall del hotel (lo bueno es que uno sale de París y va a favor en el tiempo, o sea, duermes en el avión y llegas de día) y de ahí nos fuimos a comer a la zona Xintiandi, que es el barrio de moda, el escaparate de la vida nocturna de Shangai. Es una zona que no es cara pero donde el nivel es más o menos como el de España. Allí encontraréis un Cigar Jazz Café (www.cjwchina.com), el mejor sitio de jazz de la zona y con una buena terraza. Alrededor hay varios restaurares muy interesantes tanto en la estética como en la comida que preparan. Para mí fue una experiencia increíble y que voy a repetir ya mismo? Jajaja!



Los mercados también son impresionantes. Sobre todo los de pescado. ¡Es para volverse loco! Sólo de la variedad y de todo lo que puede verse en el mercado conocido y desconocido para nosotros? Es curioso el hecho de que hay muchos restaurantes en el mismo mercado, donde te cocinan lo que compras. Para mí fue genial pues desde ese momento pude probar y saber cómo se hacen esos productos tan diferentes, sobre todo uno que tenía una pinta rarísima? que es el de trompa de elefante. ¡Es increíble! Es como para un espeleólogo encontrar un yacimiento? También os recomendaría que fueseis a un hipermercado para aprender lo que consumen los chinos. Seguro que descubriréis muchas cosas nuevas para todos vosotros. Algo que me encantó fue ver todas las verduras y frutas, también la sección de platos preparados y la carnicería. Id a echar un vistazo, repito merece la pena.

Desde luego Shangai tiene algo especial, como Sevilla, pero cuando entra el atardecer y empieza iluminarse? es como que se viste de gala, se pone guapa y parece que cambia; se relaja un poco y es cuando se puede dar un paseo al lado del río, un sitio lleno de gente llegada desde cualquier lugar de China. Allí hay más turistas chinos que extranjeros? Y es uno de los momentos en que merece la pena ir al Cigar Jazz Café (CJW) en el piso 50 del Bund Center. Desde allí tenéis una vista magnífica de la ciudad? Apuntad la dirección: 222 Yan An Road East (tel: 8621-63391777, 63392777). Allí podéis ir cenar o ir a escuchar un buen concierto de jazz. Cuando yo estuve estaba actuando la famosa cantante Joan Cartwright rodeada de buenos músicos. La directora es de Taiwan y toca el piano. Bueno, ya sé que se me nota que este local es uno de los dos que voy a asesorar, pero creedme que os gustará. También podéis ir allí por la mañana a la hora del almuerzo y disfrutar de la vistas y, a partir de septiembre o de octubre, de mi comida, un toque de mediterránea con asiática. En la cocina estará mi amigo Tim Kai un gran jefe chino, ya me contaréis si os gusta.

Otra cosa que no tenéis que dejar de hacer es tomar un masaje. Es súper típico. Los hay más o menos de lujo, pero el más caro os puede costar 90 yuanes, al cambio unos 9 euros (estando 45 minutos) y merece la pena. En cada esquina encontraréis un sitio en el que parar y que os den un masaje, ya digo que son muy buenos. Apuntad una dirección: Liu Ping Blindman, Masaje Center, 58 Tai Chang Lu.



Otra cosa: los taxis son muy baratos. El precio mínimo de carrera es de 10 yuanes (1 euro para que os hagáis una idea) y calculad que unos 8 kilómetros salen a 250 yuanes (2,50 euros). Eso sí, tened cuidado y recordad que siempre se sale por la puerta derecha de taxi? Os aseguro que son de los mejores taxis del mundo, o al menos, de los que yo he probado: muy serviciales y limpios. Que no os de miedo.

También merece la pena que conozcáis el mercado de flores y pájaros, que está en Xizang Manlu. Es un mercadillo muy entrañable. Y a cinco minutos está el Rastro (calle Dongtai III). Está lleno de puestos de lo más variopintos. Allí encontraréis sobre todo cosas antiguas, pero ¡ojo! Que hay muchas falsificaciones? Tenéis que saber lo que compráis. Otro mercado interesante es el de Fuyou que está lleno de tallas, cestos de madera tallada, frascos de rapé y mil cosas más? También el mercado de los sastres o de los tejidos al por mayor es muy curioso (118 Dongjiadu Lu): es el más nuevo de los que he citado hasta ahora. Es inmenso y está lleno de distintos tipos de lino, de algodón, etc? Puedes elegir la tela que más te guste y te hacen un traje allí mismo. En general, todo Shangai es una auténtica tienda. Os aconsejo que vayáis por el barrio francés: es delicioso pasear por él, ¡es como trasladarse en el tiempo y pasar a otra época! (?) Y así podría seguir horas. Y eso que me faltan muchas cosas por conocer. ¡Por eso vuelvo a marcharme dentro de un mes! Seguiré contándoos cosas para terminar de animaros a visitar China, merece la pena.

TAGS    RAPE PESCADO CAFÉ VINO




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