Alimentación saludable, los beneficios de la dieta mediterránea


23-12-2013    |   


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Nuestra alimentación es tan sana debido a la cantidad de ingredientes que utilizamos a la hora de comer. Entre ellos se encuentran el aceite de oliva y el vino tinto, que además de ser antioxidantes, son ricos en polifenoles, una sustancia que ayuda a prevenir enfermedades cardiovasculares e incluso el cáncer. También usamos alimentos como el pescado, la carne, los cereales, las frutas, las verduras y las legumbres.    Utilizar tantos y tan variados productos, hace que nuestra alimentación conlleve una salud mejor, ya que la dieta mediterránea se asocia a un menor índice de obesidad, por lo que evitamos problemas como la diabetes, la hipertensión o el infarto y accidentes cerebrovasculares. También favorece el desarrollo del feto y del embrión durante el embarazo, así como la fertilidad.   Los alimentos más utilizados en este tipo de nutrición son: el pan y la pasta, como fuente de hidratos de carbono; el aceite de oliva, como fuente de lípidos; las hortalizas, frutas, frutos secos y legumbres, aportando fibra y antioxidantes; y el pescado, las aves de corral, los lácteos, los huevos y un menor consumo de carnes y grasas animales, como fuente de proteína.   ¿Sabías que consumimos más grasas que en Estados Unidos y, sin embargo, tenemos menos enfermedades del corazón? Esto se debe a que consumimos ácidos grasos monoinsaturados, como los presentes en el aceite de oliva, o ácidos grasos omega 3, comunes en los pescados azules.   La pirámide nutricional de la dieta mediterránea vendría a corresponderse con el consumo abundante de alimentos de origen vegetal (frutas, verduras, pan, pasta, arroz, cereales y legumbres), preferiblemente escogiendo los más frescos de cada temporada; la utilización del aceite de oliva como grasa principal para freír y aderezar; el consumo diario de quesos y yogures en cantidades moderadas; la preferencia por los pescados azules, las aves y los huevos, que deben comerse al menos una vez por semana, frente a las carnes rojas, que deberíamos consumir ocasionalmente al mes; la utilización de las hierbas aromáticas frente a la sal; y la consumición de frutos secos, miel y aceitunas con moderación, así como el vino tinto durante las comidas.   Además, junto con el consumo de todos estos productos, es aconsejable realizar alguna actividad física de manera regular para hacer trabajar al corazón y mantener en forma nuestras articulaciones.

TAGS    ARROZ PESCADO VINO TINTO DE VERANO




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