El nuevo Parador de Alcalá de Henares


29-07-2009    |   


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Entrada al Parador de Alcalá de Henares

El e-mail del director del nuevo Parador de Alcalá de Hénares, D. Pedro Soria Álvarez, que envió en el pasado mes de junio al autor de este artículo, empezaba con la siguiente frase: "Estaremos encantados de recibirte en nuestro nuevo Parador, que, estamos seguros, te va a encantar"... Efectivamente, visitar ese suntuoso e histórico edificio ha sido un verdadero encanto, hasta probar una cierta emoción el alojar en esas habitaciones de los siglos pasados.

El Parador se ubica en pleno casco antiguo de Alcalá, junto a la emblemática Plaza Cervantes con su monumento y la Universidad Cisneriana, rodeado de los antiguos Colegios Universitarios que dan nombre a la calle en la cual se ubica. Ocupa un magnífico edificio del siglo XVII, el antiguo colegio-convento de Santo Tomás de Aquino. En 1977 la universidad se refundó con el nombre de Universidad de Alcalá de Hénares, lo que supuso un renacimiento cultural y una recuperación del patrimonio artístico. Ya en el siglo XX la ciudad y la universidad fueron declaradas Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO.

El guiso de las Bodas de Camacho

Durante la estancia del primero de julio en que pernoctó el autor de estas líneas, el Parador todavía estaba en fase de lanzamiento. En cuanto la apertura oficial estaba prevista para el 23 del mismo mes. Degustó cuatro de los platos de la cocina Cervantina acompañándolos con dos vinos de Castilla, un rosado y un tinto. En especial eligió a la carta: la Sopa Boba Alcalaína (picadillo de gallina y codillo de jamón ibérico), los Duelos y Quebrantos del Quijote (huevos revueltos con matanza de cerdo), el Tiznao de Bacalao a la Manchega (bacalao con fritada de pimiento y puré de choriceros), y el Guiso de las Bodas de Camacho (gallo de corral, guisado con almendras y azafrán). Los platos, aunque en versión moderna, están bien elaborados y muy sabrosos, muestra de que el eximio D. Miguel de Cervantes sabía alimentarse bien, y por el número de platos de su época que llevan su nombre, debía ser un verdadero gourmet "ante litteram".

Matteo Gaffoglio, Julián Martín, Pedro Rodríguez y José Valdearcos





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Imagen de Santo Tomás de Aquino

A fines del siglo XVI se instaló el Colegio Menor de San Jerónimo, fundado por el Cardenal Cisnero en el 1510. Los nombres de Lope de Vega, Tirso de Molina, Quevedo o Cervantes, entre otros, están unidos a la historia del establecimiento la Hostería del Estudiante, que está instalada frente al nuevo Parador, está en función de restaurante desde el 1929, pero fue inaugurada en el 1930 por la Red de Paradores del Estado como su tercer establecimiento entre los más antiguos. El primero fue el de Gredos, construido por el entonces Comisario Regio de Turismo, el marqués de la Vega Inclán; cuyo emplazamiento, en el Alto del Risquillo, se presenta como privilegiado mirador del Valle de Tormes, el Macizo de Gredos y la sierras de Piedrahita y Behár. Fue elegido por el Rey Alfonso XII en el 1928 para levantar este monumento del descanso. 1926 es el año en que el monarca, con una prodigiosa visión de futuro, decidió la construcción del primer Parador. El segundo fue el de Cádiz, situado en el casco histórico-monumental, inaugurado en el 1929.

Terraza bar del Parador

La Hostería es el restaurante del Parador, tiene maravillosas vistas al Patio Trilingüe de la Universidad, así llamado por estar destinado en esos tiempos a 30 alumnos de lenguas clásicas. Como curiosidad en este patio estaba la Puerta de los Burros, que era por donde salían los estudiantes suspendidos. En este patio se encuentra una de las joyas, de gran belleza, del patrimonio complutense: el Paraninfo.

Restauración sobre el viejo palacio

La decoración estilo "Cisneros" coqueta en el interior con un conjunto pletórico, con su verde jardín y pozo central; en el que armonizan ladrillos, vigas de madera y el tradicional mobiliario castellano. Estas bellezas históricas forman parte del conjunto monumental de la ciudad. Un ambiente estudiantil, paraje universal de la literatura por obra de autores de la talla de Miguel de Cervantes, rememora la graciosa actividad y presencia de los renacentistas. Configuran el comedor un espacio acogedor en torno a una cálida chimenea que permite disfrutar con intensidad de la gastronomía castellana. Un escenario excepcional de la mesa típica del Siglo de Oro. Entre sus platos destacan la sopa boba, las migas y los callos Isabelinos con garbanzos, el cocido madrileño, así como una excelente repostería basada en almendras y miel. Además de dulces con tradición como la costrada alcalaína o las rosquillas de Alcalá.

La piscina

Es admirable la restauración hecha sobre el viejo palacio. Las estancias del nuevo Parador, que es el segundo más grande de la Red, han sido pensadas para el confort del huésped, creando un ambiente acogedor y luminoso en perfecto contraste entre la monumentalidad del convento, la historia de los talleres del siglo XIX y la modernidad más vanguardista de las habitaciones que crecen bajo la magia de un jardín tallado. Además el Parador pone a disposición de los huéspedes más de 1.000 m2 de salones de convenciones, aptos para cualquier tipo de celebración o congreso, con los medios técnicos más avanzados y un esmerado servicio, para que cualquier evento, como convención, boda, reunión de trabajo, sea un completo éxito.

Spa

Un ultra moderno spa se ha ubicado en lo que era la antigua capilla de Santo Tomás. Este espacio cuenta con la piscina de cromoterapia y unas pantallas de cristal en forma de caracoles que reflejan la modernidad arquitectónica del establecimiento complutense. Para la decoración del Parador, ha sido utilizada una cuidada paleta de colores con tonalidades de arenas, grises, beiges, hasta marrones intensos. En la iluminación han sido aplicadas las últimas tecnologías, obteniendo espacios muy confortables. La uniformidad cromática como los escasos elementos decorativos de los claustros crea una atmósfera tranquila. La filtración de la luz natural a través de las celosías de maderas en los pasillos, consigue un ambiente cálido y equilibrado.

La Hostería del Estudiante

Merece subrayar la profesionalidad y amabilidad del personal, cuyas plantillas, recepción, comedor y cocina, están bien formadas y disciplinadas. En cuanto a los uniformes de los cocineros que, para seguir la incompetente, insensata y extravagante moda actual, que se mete donde no debe, porque la cocina no necesita moda, sino cocineros hábiles y competentes, ya que ellos tienen desde siempre su clásico atuendo blanco: la chaqueta cruzada; la empresa ha impuesto el color negro, que pronto estará en todos sus 93 paradores. Es un error y un horror vestir un cocinero de negro. Para todos los que trabajan en cocina, por motivo de higiene se admite un solo color: el blanco, que es sinónimo de pulcritud, porque una mancha sobre el blanco se ve, sobre el negro no. Y pues, los interesados deben tener en cuenta que el negro ya no está más de moda, muchos cocineros y patrones que presumen de profesionalidad, ahora van de color. Sin ir más lejos, el cocinero experto, Sergio, de ese interesante programa Saber Vivir de RTVE, que sale todas las mañanas de lunes a viernes, después de haberse presentado en negro hace tiempo, ahora se presenta todos los días cambiando los colores de su uniforme: para estar de "moda con el tiempo" y hacer publicidad a los atuendos.

El restaurante

La plantilla de la Hostería: la cocina está formada por el jefe Julián Martín y sus cocineros; el comedor por el maître Óscar Quintana y su segundo Pedro Rodríguez García y sus camareros; coordenados por el director alimentos y bebidas, José Valdearcos Cabrera. La carta es bastante variada, cuenta con una treintena de platos donde destaca la cocina regional y en especial la Cervantina, que más atrae al turista y gourmet por ser históricamente característica y sobre todo por gustosa. Los vegetarianos pueden elegir cinco platos entre ensalada, legumbres, pasta y verduras. En la carta de bodega cuentan también con vinos ecológicos.

La sopa boba alcalaína

El menú ha sido elaborado con el asesoramiento del UVE (Unión Vegetariana Española). No es menos para los celiacos que cuentan con más platos, una decena, cuya carta está elaborada con el asesoramiento FACE (Federación de Asociaciones de Celiacos de España). Para los diabéticos hay una carta especial de postres. En fin, una cocina completa, que ciertos hospitales podrían envidiar.

El Parador tiene 128 habitaciones, siendo de categoría cuatro estrellas, el precio es de 225 ?, el menú de 33 ?, mientras los platos a la carta varían entre 12 y 28 ?, y el desayuno 17 ?.

Treinta y tres vinos seleccionados forman la Carta de la Bodega, la cual cuenta con diez blancos, tres rosados, una docena de tintos, y ocho cavas, no hay champagnes. Estando el Parador en Castilla los vinos de esta región podrían ser más, mientras que no llegan a una media docena, y son pues los vinos que el viajero le apetece degustar más.

TAGS    Vinos y Bodegas TINTO DE VERANO




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Matteo Gaffoglio

Comunicador y experto en gastronomía




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