Bebida de dioses


12-06-2013    |   


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El chocolate procede de Méjico, los Olmecas ya lo utilizaban muchos años antes de la Era Cristiana y empezaron a cultivarlo, extendiéndose estos cultivos en un principio por Sudamérica, a mayas y aztecas. Estas civilizaciones lo consumían bebido mezclando las habas de cacao molidas con agua y aderezado con especias, guindilla y hierbas. Lo consumían por sus propiedades vigorizantes, pero el chocolate era algo más. Fue moneda de cambio, unidad de medida e impuesto. Y sobre todo a su alrededor se desarrollaba todo un culto con sacrificios de animales impregnados de chocolate, al dios Quetzacoatl. Se convirtió en un símbolo de abundancia y acabó quedando reservado a las clases superiores y los guerreros en combate.

El país que lo trajo a Europa fue España, Cristóbal Colón ya vio indígenas que comerciaban con las habas, pero no le dio importancia, siendo Hernán Cortés el que apreció todo su valor, pues lo tomó con el emperador azteca Moctezuma. Fue Cortés el que lo trajo a España y de ahí su expansión por toda Europa.

En la Corte española se adapta al gusto nuestro, añadiéndole azúcar, vainilla, canela y pimienta, negándose a compartir este producto con nadie. Posteriormente surgen las primeras chocolaterías donde se degustaba esta bebida.

A lo largo del S.XVII se da a conocer al resto de Europa, causando una gran sensación allá donde se probara, pero siempre para las clases acomodadas. La primera fábrica se abre en París, en este siglo.

En el S.XVIII cobran fama los chocolates italianos por su excelente calidad y se extiende al fin su uso por América. Se abre la primera fábrica en España, en Barcelona.

En el S. XIX y gracias a su paso por distintas culturas, el chocolate se va transformando, aparece así  el primer cacao en polvo en Holanda y la primera tableta en Gran Bretaña. A Suiza le debemos la incorporación de leche y avellanas, empezando así su hegemonía en la elaboración de este producto.

Con este devenir el chocolate se fue democratizando y su uso se extendió a todas las clases sociales.

Con la colonización europea de África, se introduce el cultivo en este país, siendo actualmente el mayor productor del mundo.

Con la industrialización la fabricación del chocolate se va sofisticando y aparecen los chocolates rellenos, los bombones, con frutos secos, fondant, cremas para untar, etc. Y se convierte en un alimento básico y común en todas las culturas.

Además de su sabor, ¿a quién no le gusta el chocolate en alguna de sus formas?, el chocolate tiene importantes propiedades que se han ido descubriendo a lo largo de los años.

A parte de dar energía y disminuir por tanto la sensación de cansancio, es afrodisíaco y un alimento completo, como siempre en su medida justa. Bebida por tanto de dioses y de amantes. Y en contra de lo que se pensó durante un tiempo, no engorda como tal, pueden engordar los aditivos.

Tiene sustancias de efectos fármaco dinámicos como la teobromina, serotonina, cafeína y feniletilamina entre otras.

La teobromina es un alcaloide que estimula el sistema nervioso central y refuerza el corazón; la cafeína favorece la actividad intelectual y la resistencia a la fatiga; la serotonina es antidepresiva, por ello se habla del efecto adictivo del chocolate, que lo tiene como toda sustancia que produce placer; por último la feniletilamina estimula el cerebro.

Por todo esto el chocolate es cada vez más estudiado en experimentación en los laboratorios, por sus beneficios físicos y psíquicos .

Así ha quedado demostrado que protege el corazón, favorece la circulación sanguínea y reduce el colesterol, siempre por supuesto que hablemos del chocolate negro. Según se va “aclarando” se pierden las propiedades pues se van añadiendo grasas. El que tiene peores propiedades es el blanco, con exceso de sustancias grasa no es aconsejable su consumo, por lo menos a menudo.

Pero no dejemos de consumir el negro, nuestro organismo y sobre todo nuestras papilas gustativas nos lo agradecerán.

TAGS    CACAO CAFÉ




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