La temperatura ambiente como mejor método de conservación de algunos alimentos


18-06-2014    |   


ARTÍCULOS



La cocina se ha convertido en una práctica que se instala desde los hogares de familias hasta los más célebres restaurantes. La cocina moderna ha recibido una categoría consagrada al arte ante las esmeradas piezas gastronómicas que presentan los mejores chefs. La amplia variedad de posibilidades que proporciona la cocina hace posible una multiculturalidad y, en muchas ocasiones, una explosión de sabores.

Aunque como toda buena práctica, siempre es mejor empezar por lo básico. El modo de conservación de la materia prima, los alimentos, es un buen comienzo para la formación de cualquier cocinero o aprendiz de cocina. Muchos consideran que el frío es el mejor método de conservación y esto no siempre es así. Determinados alimentos como las frutas y verduras de verano, las cebollas, las patatas, los ajos, los quesos, los embutidos y el chocolate pierden gran parte de sus propiedades y de la intensidad de su sabor, en algunos incluso alterándose, al ser conservados en el frigorífico.

El tomate es un alimento que reacciona de manera negativa al frío, ya que se interrumpe su proceso de maduración, pierde sabor y su textura se vuelve más pastosa. Otras verduras como el calabacín, la berenjena o los pimientos también pierden gran parte de su valor nutricional.

La pelifenoloxidasa, una enzima que se desprende de las frutas sometidas al frío, seguramente no será un nombre sonado entre la gran mayoría que prefiere la fruta fresca. Frutas como los melocotones, las nectarinas, la piña, la papaya o el plátano no toleran la refrigeración; hecho palpable cuando las descubrimos duras, pastosas y ennegrecidas.  

Tal vez se ponga más en duda la práctica de guardar el chocolate en la nevera para v evitar que se derrita por el calor tras descubrir que cambia su textura y sabor, además de contar con la presencia de una fina capa blanquecina nada agradable. Si el calor no da pie a otra opción, lo más adecuado es envolverlo en un papel que no permita penetrar la humedad e introducirlo en una bolsa de plástico. Al consumirlo, deberá reposar 15 minutos antes de su ingesta.

El queso y los embutidos curados no deberían ser refrigerados, ya que pierden su sabor y textura. La mejor opción es guardarlos en papel de aluminio en un lugar fresco y seco. La temperatura de conservación del queso ronda los 8 o 12 grados por lo que también es preferible mantenerlo fuera de la nevera.

Alimentos como el café, la bollería o el pan no deben guardarse nunca en la nevera, debido a que se trata de alimentos que atraen fácilmente los olores del frigorífico. Por tanto, muchos de estos alimentos prefieren la temperatura ambiente como mejor método de conservación de sus propiedades.

TAGS    QUESO TINTO DE VERANO




COMPARTE   


Valoraciones y comentarios

Haz tu valoración:


  •    0
  •    0
  • 0 comentario(s)





A fuego lento

Desde 1996, el magazine gastronómico en internet




Recibe las novedades y recetas
de nuestros cocineros
en tu email


SUSCRIBIRME







www.afuegolento.com ©1996-2017. Todos los derechos reservados. Textos legales Desarrollado por Sitelicon Ecommerce Services