Fumar o no fumar, he ahí la cuestión


17-01-2006    |   


ARTÍCULOS





Será una cuestión de falta de originalidad, pero es que toca este mes. Si no, ¿cuándo lo hago?

El fumar si o no dentro de los restaurantes... Si tengo que deciros la verdad, para mí es un rollo del gobierno. Lo primero, me parece bien que se marquen espacios donde se trabaja y donde son servicios compartidos de uso, por ejemplo los trenes, aviones y servicios públicos, pero en bares y restaurantes me parece mal la ley. Sobre todo que sea tan escueta. Parece que para unas cosas se legisla con todo detalle y para otras se hace a medias. El hecho de que cada restaurador deba decidir si aplica la ley o no, me parece mal porque cada uno tiene que poner sus propias leyes. Pues legislador, ¡decide! y no traspases a los empresarios tu responsabilidad...

Dentro de todo esto, me parece mucho mejor que una persona pueda elegir si prefiere entrar a un local fumador o no. Mi local pasa de los 100 metros, por eso tiene zonas diferenciadas. Yo no me quejo porque hace tiempo que lo tenía preparado y lo acepto. Además, yo mismo soy fumador a ratos, y entiendo a los que no fuman porque el día que yo no fumo a mí también me molesta el humo. Por eso imagino que a muchas personas les tiene que pasar lo mismo. Pero insisto en que no me gusta que el Gobierno cargue con la obligación de prohibir al empresario.

En un bar, restaurante o local de ocio entra el que quiere y cada uno está el tiempo que le apetece. Eso es lo primero. Nadie te obliga a entrar en un sitio de ocio, tú eliges si quieres entrar en un restaurante vegetariano o no. Lo mismo pasa en una hamburguesería, un restaurante japonés o lo que sea. Ahora habrá que elegir también entre en los bares y restaurantes de fumadores o "libres de humo", que es como se llaman en Baleares. Pero es necesario que la ley sea impuesta por el Gobierno, para que se cumpla y no dejar a otros el trabajo.

También entiendo a aquellos que ponen el grito en el cielo porque no se les deja fumar. Está claro que se relaciona beber y fumar, o tomar café y fumar... Si quitas el fumar parece que falta algo, pero bueno será cuestión de acostumbrarse o no. Yo ya me imagino la delicia de levantarte un domingo después de haber salido el sábado de bares y discotecas y casi si quieres poder ponerte la misma camisa sin ese pestazo a tabaco. Es verdad que hemos perdido algo del glamour de la noche, pero igual a la larga nos compensa.

En realidad, lo que a mí más me agrada de la ley es el no poder vender tabaco. La verdad es que es un descanso para los restauradores. Imagino que coincidirán conmigo en que no aportaba nada a un negocio y en cambio suponía muchas obligaciones. Por fin se acabó el tener que dejar que un "papanatas" te tocara todos los puros para elegir uno y nosotros callados. Seguro que nunca hace lo mismo en un estanco y con la excusa de que un puro estaba seco, al final te tocaba todos y encima tú con una sonrisa y sin casi ganarle nada al cigarro. Se acabó el tener que soportar la tiranía del cliente en ese sentido, que en vez de agradecer un servicio, lo convertía en una obligación desagradable. En este aspecto es el único en el que estoy realmente contento con la ley. por que también me gusta poder dar un servicio a los que no fuman y que disfruten de los sabores y olores de la comida sin la molestia del humo. En definitiva es verdad que un restaurante es más rico sin humos, digamos lo que sigamos, pero tener que hacer de policía y de legislador es lo que no me convence.

TAGS    CAFÉ




COMPARTE   


Valoraciones y comentarios

Haz tu valoración:


  •    0
  •    0
  • 0 comentario(s)





A fuego lento

Desde 1996, el magazine gastronómico en internet




Recibe las novedades y recetas
de nuestros cocineros
en tu email


SUSCRIBIRME







www.afuegolento.com ©1996-2017. Todos los derechos reservados. Textos legales Desarrollado por Sitelicon Ecommerce Services