Viernes, 23 de Diciembre de 2011
Ni su inquietud ni su curiosidad insaciable le han permitido descubrir el ‘dolce far niente’. Si Carme Ruscalleda está de vacaciones, trabaja, lo mismo que cuando tiene un momento libre. Su creatividad la impulsa a experimentar también fuera de los fogones, dibuja, pinta y escribe, pero por y para el mundo de la cocina, sin apartarse un ápice de una profesión de la que está tan enamorada como el primer día. A las tres estrellas del restaurante Sant Pau de Sant Pol de Mar, suma dos de su homónimo en Tokio y, pese a su corta edad, su restaurante Moments de Barcelona ya ha conseguido otra más.