Curiosidades


23-01-2001    |   


ARTÍCULOS




Bendito sea el ajo
Las más recientes investigaciones en medicina arrojan resultados que nos van acercando cada vez más a las ideas de la antigüedad.

En este caso se trata del ajo. Cuando la humanidad desconocía los antibióticos y las pestes aniquilaban a las gentes como moscas, este simple vástago subterráneo era utilizado como antiséptico y como tónico; incluso hoy, se lo considera un antiobiótico natural.

En zonas rurales, colgado en ristras o atravesados por un hilo y colocados al cuello de un animal, sirven para ahuyentar a las víboras; además de la leyenda que dice que si se sigue idéntico método pero colgando la ristra a la entrada de las casas, es de lo más eficaz para repeler vampiros, demonios y otras desdichas.

Este bulbo de intenso aroma se menciona particularmente en el floclore judío por considerarlo muy propicio a las inclinaciones amorosas. Parece haber existido en esta colectividad una secta llamada ?comeajos?; por esta misma razón los sacerdotes egipcios se resistíana comer ajo y pescado por su poder excitante.

Los pitagóricos observaban la misma costumbre y, en cambio, en la Gerelia celebrada por los romanos como fiesta de Ceres, se lo consumía como símbolo de la fecundidad.
Los servios lo usaban como remedio contra burjas y demonios, y a esto se debe ?probablemente- la costumbre de los judíos de tierras eslavas de utilizarlo para evitar los efectos del mal de ojo.

En algunos mercados de verduras chilenos, se pregona que el ajo es un poderoso afrodisíaco.

A comienzos del segundo milenio ha surgido una corriente científica que lo reivindica como un bulbo con infinidad de propiedades medicinales tales como mejorar el sistema inmunológico, prevenir el cáncer de colon, de piel, de esófago, disminuir la presión arterial y el colesterol.
En los Estados Unidos, a pocos kilómetros de San Francisco, se encuentra un pequeño pueblo, Gilroy, de no más de 30.000 habitantes que todos los años, a finales de julio realiza el Festival Anual del Ajo.
Esta fiesta se organiza desde hace más de quince años y congrega a miles de turistas de aliento balsámico. Durante los tres días de fiesta en Gilroy se consumen alrededor de 672.000 toneladas de la olorosa herbácea de la familia de las Liliáceas. De más está decir que allí se congregan cocineros profesionales y aficionados que despliegan sus artes de las maneras más insólitas; hay un primer premio de mil dólares a la receta más creativa. Así es como se prepara vino, dulce, chicle de... ajo; ajo cubierto con chocolate... parece que el helado de ajo con vainilla causa furor.
Ya saben, en julio en Gilroy no existe el mal de ojo, ningún demonio o vampiro osa revolotear a kilómetros de distancia y pueden probarse golosinas o vinos o las más exóticas comidas al ajo. Fóbicos a las Liliáceas, abstenerse.


De aguas y aguas
Las sociedades modernas obtienen agua potable con, apenas, abrir la canilla. Incluso el mercado ofrece múltiples variedades - mineral, gasificada, con mayor o menor potasio, etc; hay hasta ciertas marcas francesas consideradas TOP - para satisfacer diferentes tipos de demandas, muchas de ellas asociadas a la salud.

Históricamente, puede afirmarse que la Estambul de los siglos XVII y XVIII -más que Londres o París de la misma época- era la ciudad que tenía el agua más pura, debido a las obligaciones religiosas de numerosas abluciones diarias con agua corriente. El agua helada de nieve, considerada un verdadero lujo para los sectores más ricos de Europa, se vendía a muy bajo precio en la capital turca. Así, los turcos se enorgullecen por saber reconocer el sabor de los diferentes manantiales.

Para los chinos el agua tiene diferentes virtudes de acuerdo a su origen. De este modo, la de lluvia de tormenta es considerada peligrosa; la que proviene del deshielo del granizo, o de la escarcha invernal, o la recogida en las cavernas con estalactitas es suprema medicina; y la de la lluvia caída a comienzos de primavera es benéfica. Vale recordar que en China no se beben más que bebidas calientes, costumbre ésta que, sin dudas, ha contribuido a mantener la salud de la población.

Como vemos, la segmentación en la demanda de un líquido tan natural no es sólo producto del consumismo posmoderno, sino que responde a antiguos preceptos derivados de las distintas culturas de los pueblos.

TAGS    PESCADO VINO




COMPARTE   


Valoraciones y comentarios

Haz tu valoración:


  •    0
  •    0
  • 0 comentario(s)





Patricia Yohai




Recibe las novedades y recetas
de nuestros cocineros
en tu email


SUSCRIBIRME







www.afuegolento.com ©1996-2017. Todos los derechos reservados. Textos legales Desarrollado por Sitelicon Ecommerce Services