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Vuelve la Navidad



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Tatiana Suarez Losada
La cocina me apasiona desde pequeña y desde entonces no he dejado de aprender



Vuelve la Navidad, con sus luces y colores, sus ilusiones y su calor. Calor de hogar, de cariño compartido, de buenos deseos, de regalos y, cómo no, de buenos platos. Todo esto es muy bonito y gratificante, pero no debe suponer un esfuerzo excesivo, no debemos llegar a estas fechas tan entrañables cansados, alterados y tensos. Para ello, es importante desterrar lo superfluo y concentrarnos en lo fundamental, tanto si se trata de elegir regalos para nuestros seres queridos como de decorar la casa o de elaborar los menús más adecuados. En nuestro afán por celebrar estas fechas tan señaladas, sobrecargamos nuestra cabeza con mil y una ideas, proyectos, recetas, detalles y más detalles que se acumulan y que, lejos de contribuir a crear una atmósfera navideña propicia, nos convierten en seres agobiados, ansiosos y poco eficaces.
Para combatir esta tendencia, podemos poner en práctica una política que personalmente he experimentado con muy buenos resultados estos últimos años: se trata de ir eliminando paulatinamente elementos del gran rompecabezas en el que nos sumergimos cada año. Por ejemplo, organizarnos para comprar los regalos con tiempo suficiente, sin dejar esta tarea para última hora, y no sólo eso, sino también comprar menos cosas, un solo regalo para cada miembro de la familia debería ser suficiente. No olvidemos que el cariño ocupa poco sitio...También resulta muy útil comprar papeles y cintas de regalo, así como cinta adhesiva y unas tijeras, y tenerlo todo a mano, bien guardado en una caja.
Respecto a la decoración de la casa, cada año saco menos adornos de las numerosas cajas que tengo guardadas. La casa luce igual de festiva, e incluso menos recargada; bastará un toque navideño en rincones estratégicos. Y, pasadas las fiestas, habrá menos que guardar...


El plato principal
Para los incondicionales de este elemento en las comidas y cenas navideñas, podemos optar por el tradicional pavo asado, que únicamente requiere varias horas de horno y una vigilancia moderada. Una pierna de cerdo rellena* también resulta deliciosa y muy lucida. Para acompañar ambos platos, nada mejor que unos purés de patata aromatizados con diferentes sabores**, chutneys y una compota de manzana (puede ser agridulce)***. Una crujiente y refrescante ensalada proporcionará el contraste ideal al conjunto.
* Ver mi artículo "Cuento de Navidad"
** Ver mi artículo "De la Rusticidad a la Distinción"
*** Ver mi artículo "Otoño, la Promesa Cumplida"


Postres y turrones
No puede faltar la tradicional bandeja de turrones, mazapanes y dulces navideños. Las figuritas que habremos hecho con los niños darán el toque tierno y entrañable a nuestra cena.
La compota de Navidad y un helado de polvorones (ver mi artículo "Cuento de Navidad") harán buena pareja.


Mousse de turrón
Ésta es una manera ligera y original de tomar el tradicional turrón de Jijona. Se puede hacer de víspera.

1 tableta de turrón de Jijona,
200 c.c. de nata líquida para montar,
4 claras de huevo,
2 hojas de gelatina sin sabor,
1 cucharada sopera de miel de brezo (opcional),
un poco de leche.

1) Poner la gelatina en remojo en agua fría hasta que se ablande.
2) Deshacer el turrón con un poco de leche y la miel, si se utiliza, a fuego lento.
3) Escurrir la gelatina y calentarla un momento en un poco de leche hasta que se disuelva, sin que llegue a hervir en ningún momento. Añadirla a la mezcla de turrón.
4) Montar la nata sin azúcar e incorporarla a la preparación anterior. Por último, agregar las claras montadas a punto de nieve, mezclando suavemente con movimientos envolventes para que no se bajen.
5) Poner la mousse en un cuenco amplio o en cuencos individuales y meter al frigorífico durante 4 horas como mínimo, o de un día para otro.
6) Servir la mousse muy fría.



A cambio de la restricción de adornos, propongo llenar la casa con velas de todos los tamaños, colores y formas. Con su luz cálida y su resplandor, invadirán cada rincón y aromatizarán el ambiente. Las velas, además, tienen la ventaja de que no hay que guardarlas, porque se irán consumiendo a la par que nuestra Navidad. Para los amantes de las manualidades, propongo la confección de velas caseras y centros de mesa que deslumbrarán a nuestros invitados y nos llenarán de satisfacción. Dado que en Navidad pasamos muchas horas en la cocina, podemos realizar bonitos centros de mesa que nos harán compañía mientras cocinamosy llenarán la cocina con su luz incomparable, favoreciendo nuestra creatividad y nuestra relajación. Unos villancicos contribuirán a crear una atomósfera mágica y nuestros platos saldrán aún más redondos.


Para ello, convertiremos la fruta y la verdura que tenemos a mano en originales candelabros. Por ejemplo, pimientos rojos y verdes, cortados en su parte superior y vaciados, alcachofas, calabazas pequeñas, manzanas, peras, tomates, lo que más nos guste. Después sólo queda introducir unas velas en su interior, sujetándolas con un poco de plastilina.


Colifor-candelabro
Para un buffet o cena de Nochevieja, una curiosa coliflor-candelabro, en la que clavaremos velas de colores, constituirá un insólito centro de mesa.


Haz de velas
Un simple paquete de velas blancas puede convertirse en luminoso haz de velas. Para ello, basta con cogerlas con las manos (reservando una vela) y dejar que el conjunto se abra ligeramente. Seguidamente sujetar con rafia y colocar sobre un cenicero grande, encender la vela reservada y dejar caer la cera entre las velas, para que se peguen entre sí, así como en la base del haz así formado.
Una vez encendidas todas las velas (será muy útil una cerilla larga para encender chimeneas), proporcionan una gran cantidad de luz.


Corona para la puerta de la cocina
No sólo hay que decorar la puerta de la entrada de la casa, también debemos prestar atención a la de la cocina y nada mejor que una rústica corona que alegrará nuestros ratos de aventura culinaria y nuestros desayunos.

Basta con rodear una corona sin decorar (se puede encontrar en tiendas de manualidades) con guirnalda verde o con paja y rafia y decorarla con pequeños utensilios de cocina, como pueden ser cucharitas de madera, cortapastas navideños o "cacharritos" de aluminio, así como paquetitos de canela en rama, algún corcho de botella, unas guindillas grandes y ramitas de hierbas aromáticas. Para rematar el conjunto, colocar un gran lazo a nuestro gusto en la parte superior, del cual podremos colgar la corona.

Quiero recomendar un libro que ofrece proyectos de velas, guirnaldas y adornos fáciles de hacer y muy decorativos, que también pueden convertirse en originales regalos de Navidad.
"Adornos, velas y guirnaldas" - Susaeta Ediciones, ISBN 84-305-8721-7


Manualidades de comer para hacer con los niños
En los días previos a la Navidad, no hay mayor placer que dedicar una tarde a disfrutar con los niños preparando turrones, mazapanes y dulces navideños. Es algo que recordarán toda su vida y que, sin duda, repetirán cuando ellos sean padres.


Figuritas de mazapán
Azúcar glas y almendras molidas a partes iguales,
claras de huevo,
cacao amargo o dulce en polvo, colorantes alimenticios,
yema de huevo,
un pincel de repostería,
cortapastas con motivos navideños,
film transparente,
papel antigrasa.

En un cuenco grande, mezclar las almendras molidas y el azúcar glas. Añadir una clara de huevo y mezclar con un tenedor hasta que esté completamente absorbida y la masa pueda manejarse sin que se pegue a las manos (como la plastilina). Si fuera necesario, añadir más clara de huevo, ligeramente batida para poder dosificarla mejor. Si queda muy mojada la mezcla, añadir más almendras y azúcar hasta conseguir la consistencia adecuada.
En este punto es donde empieza la diversión. Daremos a cada niño una bola de mazapán y que cada uno haga las figuritas que más le gusten. Se pueden inclinar por hacerlas con cortapastas, en cuyo caso debe estirarse la masa con un rodillo, dejándola de un grosor de 2,5 cm. Una vez hechas las figuritas, ponerlas en una placa de horno cubierta con papel antigrasa, pintar la superficie ligeramente con yema de huevo y meterlas al horno con el gril encendido hasta que se doren. Vigilar constantemente para que no se quemen. Sacar y dejar enfriar.
También se pueden hacer en forma de bombones de mazapán, mezclando un poco de cacao con la masa y formando bolitas que posteriormente se rebozarán en azúcar y se colocaran en cápsulas de papel.
Otra alternativa, la que más gusta a los niños (y a algunos mayores, entre los que me cuento), es añadir unas gotas de colorante a una porción de masa de mazapán (esta operación debe ser controlada de cerca por un adulto). Una vez bien amasado, se pueden hacer frutas (manzanas, peras, plátanos, cerezas) y depositarlas en un cestito. Será un bonito regalo para mamá, papá o los abuelos.
Y, lo mejor de todo, dejarse llevar por la imaginación. Es increíble la inventiva de los niños y la capacidad creativa que pueden desarrollar. No importa si se manchan. Olvidé mencionar que una de nuestras entrañables actividades puede consistir en comprar o hacer para ellos unos delantales que les protejan y les hagan sentirse pequeños "Chefs". Es algo que nunca olvidarán, puedo asegurarlo.
Vamos con los platos. Aquí también podemos simplificar nuestro trabajo, sin renunicar al sabor y al toque navideño y festivo. Los platos que propongo pueden prepararse con antelación, incluso de víspera, con lo que nos ahorraremos los afobios de última hora.


Cosas de picar
Siempre ponemos demasiadas cosas y cuando llega el plato principal apenas tenemos hambre y se queda para el día siguiente. No es mala solución, pero es una pena haber malgastado energías, trabajo e ilusión. Podemos eliminar lo superfluo, todo eso que abarrota nuestra mesa y que no nos permite gozar de las velas y otros motivos decorativos, que deberían acompañarnos durante toda la velada. Por ejemplo, un buen foie y dos o tres cosas más, las que más nos gusten, serán más que suficiente. Olvidemos por un año los langostinos, gambas y demás, que requieren cuencos con agua y limón, platos extra y que nos regalan con sus bigotes hasta los postres y los turrones...

Podríamos organizar una comida, durante las vacaciones, exclusivamente a base de marisco, y así los apasionados del tema no se sentirán frustrados. También podemos organizar la cena o comida a base de cosas de picar y algún entrante ligero, postres y turrones, sin la necesidad, que a veces parece una obligación, de preparar un plato principal.


Entre plato y plato
Para entonar el estómago y limpiar el paladar entre plato y plato, nada mejor que un sorbete. Habitualmente se prepara a base de limón y cava, pero encuentro éste que propongo mucho más digestivo. Esta costumbre es llamada en Francia "trou normad" o "coup du milieu" y en España se le conoce con el término castizo de "el reposo del guerrero". Antiguamente se trataba de beber un vaso de aguardiente o de cualquier otro licor espirituoso para poder sobrellevar las comidas, que eran muy copiosas.


Sorbete de orujo
(Del libro "Helados y Sorbetes" - Jeanne Hertzog, Susaeta Ediciones, colección Gourmet ISBN 84-305-8363-7)

1/4 de litro de vino blanco de calidad, 1/4 de litro de almíbar,
el zumo de 1 naranja,
el zumo de 1/2 limón,
3 cucharadas soperas de orujo.

Mezclar el vino blanco con el almíbar frío. Añadir el orujo y el zumo de los cítricos colado. Mezclar, poner en una heladera durante 30 minutos y seguidamente meter al congelador.
Servir en vasitos o en copitas.

NOTA:
Para hacer el almíbar, poner la misma cantidad de agua y de azúcar en un cazo a fuego lento hasta que el azúcar se disuelva. Llevar a ebullición y cocer durante 1 minuto. Dejar enfriar y meter al frigorífico.

Si se hacen sorbetes con frecuencia, resulta muy útil hacer el almíbar con 1 Kg. de azúcar y 1 litro de azúcar. De esta manera, tendremos el almíbar listo y frío cuando queramos preparar un sorbete. Duran 15 días en un frasco de cristal.

A falta de heladera, poner la mezcla en un recipiente rígido con tapa y meter al congelador durante 1 hora. Al cabo de este tiempo, sacar y batir con un tenedor o con unas varillas para romper los cristales que habrán empezado a formarse y meter de nuevo al congelador. Repetir la operación dos veces más.



  1 COMENTARIO




15/03/2016  |  15:19
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Bernd Horst Knöller

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