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Tarator Enriquecida: Más Cremosa, Más Untuosa, Más Variada Pero –si Quieres- Igual de Saludable | Entrantes, Sopas Y Cremas Yogur



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Mercedes
LA COCINA NATURAL ES UNA DE MIS PASIONES

 

Sopa de nata, o tarator enriquecida

Uno de los pecados veraniegos era la sopa de nata que hacía mi madre, una versión enriquecida de la clásica tarator (la sopa-aperitivo búlgaro), quedando claro que los gazpachos, cada uno los hace con lo que pilla a mano. En el Sur, con pimientos, tomates cominos y pepinos; en zona del Mar Negro, con yogur y eneldo

 

La servía casi helada –como me gustan a mí los gazpachos- y con todos esos colores de los tropezones que quedaban aligerados con el transparente de los cubitos, y flotando en el aire, el aroma del eneldo. En fin, era ver esa sopa y no poder parar

 

Básicamente lleva pepino, yogur, nata, remolacha, jamón dulce, eneldo y huevo duro

 

Pero si no quieres –o no puedes- tomar lácteos, no pasa nada: yogur de soja + crema espesa de soja o de avena

 

La idea es prepararla con unas horas de antelación, no sólo porque así estará ya fría cuando se añadan los cubitos, sino especialmente porque de este modo el yogur y la nata se habrán impregnado de los aromas de las hortalizas y el fragante eneldo

 

En cualquier caso, es buena idea no añadir el huevo duro hasta el final, para que no se desmenuce, y para que la remolacha no lo tiña excesivamente (a la nata no le pasa nada: la remolacha le da un bonito y ligero color sonrosado), así como reservarnos algunas briznas de eneldo

 

 

Es decir: la sacamos ya fría de la nevera, agregamos primero los cubitos, removemos bien, y cuando ya se ha enfriado suficientemente, añadimos las rodajas de huevo y unas briznas más de eneldo limpias: de este modo contrastarán más la transparencia de los cubitos, el amarillo del huevo y el verde del eneldo (pero tampoco pasa nada si no lo hacemos así: es un tema de pura estética, el sabor es el mismo si lo mezclamos todo con antelación)

 

Si practicamos una alimentación sana de modo cotidiano, los caprichos esporádicos deberían formar parte también de nuestra dieta, especialmente si incluyen hortalizas y hierbas frescas. Esta versión con nata –de origen animal o no- de la clásica tarator búlgara (sopa o aperitivo líquido de pepinos, yogur y eneldo) le da una textura aterciopelada que se complementa con más variación de tropezones: remolacha, huevo duro, jamón de York

 

 

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