5550 recetas de cocina   |   15635 noticias de gastronomia   |   343 autores   |   11 empresas


El Vino: ¿Vicio O Virtud?



share by WhatsApp

José Luis Lejonagoitia

A cualquier observador del comportamiento humano, por somero que sea su juicio, no se le escapa que algunos de nuestros gozos o deleites rondan el pecado, si es que aún existe,  aunque en realidad tan solo sean sencillos vicios, revestidos de gustos o aficiones placenteras que poco perjudican a los demás, aunque sí pueden afectar al interesado con el exceso.

 

Me refiero a goces como los que proporciona la degustación de un buen vino, la placidez de una comida, el gusto de fumar, o el galanteo que a veces se deriva de la buena práctica de los anteriores. Placeres sencillos que algunos, sin respeto hacia el prójimo, los asimilan a la embriaguez, la gula, al vicio, la lujuria…, seguramente con ánimo de importunar en esta vida terrena, más que por redimir al “vicioso” para la ultraterrena.

 

El vino, considerado antaño alimento, tomado como pitanza de una escasa y monótona dieta alimenticia, se nos presenta ahora como un mal del que la sociedad ha de salir pitando, so pena de incurrir en graves males. Precisamente cuando los conocimientos, la tecnología y el status social en el que nos movemos, permite que nos  deleitemos con los mejores vinos que nunca se conocieron.

 

Y así sucede que el consumo del vino, zarandeado por defensores y detractores,  pierde su preeminencia de siglos, disminuye el consumo tradicional en los propios lugares de producción, y ha de viajar fuera, como un emigrante más, a “ganarse la vida” en lugares muy diferentes a los que fueron su “hábitat” durante milenios.

 

Defensores y detractores

Las campañas contrarias al vino son más modernas de lo que parece, y con cierta moderación se dan en la segunda mitad del siglo XIX, y en la primera del XX. Médicos e higienistas de entonces proclaman que las bebidas alcohólicas en general producen reacciones no deseadas sobre el cerebro. Un par de vasos de vino suponía para algunos neurólogos  la posibilidad de sufrir migraña, cefaleas, aumento del riesgo de depresión y otras enfermedades del sistema nervioso. Esto es así porque el alcohol, para aquellos detractores, era un enemigo natural del sistema nervioso y un potente neurotóxico.

 

Las arremetidas contra el alcohol (vinos y aguardientes)  concluyeron en ataques contra los locales de consumo, en particular las tabernas, como lugares de encuentro y diversión de las clases populares, definidas como sitios peligrosos y generadores de conflictos y escándalos, por lo que en muchas ocasiones se pedía su cierre. En un interesante trabajo sobre el tema, publicado por Alberto Ramos Santana, (Unidad de Estudios Históricos del Vino. Universidad de Cádiz), describe la realidad de los cierres: “En las motivaciones de los que pretenden cerrar las tabernas, se perciben claramente matices que diferencian lo que es una persecución con evidentes caracteres morales –en tanto que se define a la taberna como lugar peligroso y generador de conflictos y escándalos públicos- de los intentos de prohibición por ser lugar de encuentro de los trabajadores, que sirven como centros que facilitan el intercambio de opiniones, la generación y difusión de ideologías subversivas y el fomento de la protesta social y política”. 

 

Por el contrario, es muy abundante la experiencia médica en la que el vino cuenta con muchas y muy buenas propiedades para combatir algunos males. Ante todo, el vino en la dieta alimenticia aporta calorías y nutrientes. Sus taninos juegan importante papel en el carácter organoléptico de los vinos, en especial los tintos, y es, además, un original tónico, un equilibrante nervioso, antidepresivo y un buen digestivo. Además, y esta es una de las propiedades que más se le alaban, es bueno para el corazón. La protección cardiaca, que colaboraría a prevenir el infarto de miocardio, proviene de las procianidinas, uno de los elementos constituyentes del vino.

 

Entre otras muchas acciones benéficas que se podrían citar, el vino tinto en mayor medida,  contiene resveratrol, sustancia presente sobre todo en la piel de la uva, y numerosos estudios científicos han mostrado su eficacia al inhibir o bloquear el crecimiento tumoral. El alcohol tiene también una acción fisiológica sobre la sangre y sobre las arterias que, según la bebida y las cantidades, puede resultar beneficioso o perjudicial para la salud.

 

Don Gregorio Marañón, dejó algunas enseñanzas respecto al efecto, positivo y negativo del vino, del que reconocía no saber mucho de sus técnicas de elaboración, pero conocía muy bien sus aspectos médicos. “Vamos a hablar del vino con cautela, -expresaba el Doctor Marañón- pues me hago cargo de que cuando un médico toca este tema, tiene que evitar dos escollos igualmente graves, que son la pedantería y el cinismo. Si el doctor se siente puritano y pedante, traerá a colación los numerosísimos datos publicados para demostrar los peligros del alcohol.

 

A este respecto, en 1854 un médico gaditano afirmaba que beber un poco de vino en las comidas resultaba saludable, mas fuera de ellas provocaba males de estómago, embrutecimiento, ofuscación de los sentidos, temblores, parálisis, hidropesía, y otros males, más acusados en las mujeres que en los hombres.

 

Estos datos, y las arengas antialcohólicas consiguientes, están, en ocasiones, suscritas por las más altas autoridades científicas y se apoyan, ya en angustiosos cuadros clínicos, ya en impresionantes estadísticas. Claramente conducen a la conclusión de que el vino es siempre peligroso y que lo mejor es abstenerse de él. Radical actitud antialcohólica, que se convirtió casi en un dogma en los médicos del último tercio del siglo XIX y en los comienzos del XX. Sobre todo los psiquiatras llevaban al extremo la condenación del alcoholismo. Uno de los grandes maestros de la psiquiatría alemana, de por entonces, consideraba como alcohólicos y como presuntas víctimas del mismo, a todos aquellos hombres que ingerían vino a diario, aunque no pasara de una copa.

 

Efectos positivos y campañas hostiles

Son numerosos los estudios médicos realizados por científicos e investigadores de los países más avanzados, a partir del conocimiento de la famosa “paradoja francesa”, difundidos de modo permanente en medios especializados solventes, con la recomendación, incluso, de la ingesta controlada del vino, siempre que no existan problemas de salud que lo desaconsejen. No voy a relacionar los beneficios, pues son de sobra conocidos.

 

Pero no dejaré pasar la oportunidad sin mostrar mi extrañeza por los intentos permanentes de la OMS, por “desarraigar” el consumo del vino, después de que en pasados tiempos recomendara su ingesta por los efectos benéficos que comportaba para la salud. A este propósito la OMS difunde periódicamente directrices de estrategias encaminadas a reducir el uso “nocivo” del alcohol, sin diferenciar las bebidas fermentadas, como vino, cerveza o sidra, de las destiladas, cuyo volumen de alcohol duplica y triplica el de las anteriores.

 

Debo reconocer que tengo mis reservas respecto al recto comportamiento sanitario de la Organización, no por falta de autoridad, medios y conocimientos, sino porque algunas de sus campañas han desvelado el “lado oscuro” de este tipo de instituciones. A pesar de lo cual, estando asegurado el seguimiento de los gobiernos a las directrices de la OMS, me preocupa que al nuestro, tan ordenancista e  intervencionista en su gobernación, reproduzca pasadas tentativas de liberarnos del “vicio” de la bebida, sin que le importe demasiado el retroceso en el consumo del vino, mientras nos hacemos campeones mundiales en el consumo de güisqui.



  1 COMENTARIO




15/03/2016  |  15:20
JOSE LUIS ¿QUIÉN TE PAGA? POR ESCRIBIR ESTO.....
100% de 1


AUTOR DESTACADO

   

Lourdes Verger

Life hunter. @LourdesVerger·Manteles y sábanas·

27 artículos publicados

1 receta publicada

Ver blog del autor




SÍGUENOS
          
SUBSCRÍBETE








Desde 1996, el magazine gastronómico en internet.


© 1996 - 2019. 23 años. Todos los derechos reservados.
SUBSCRÍBETE

Recibe las novedades de A Fuego Lento


SÍGUENOS