|

|
DEDICADO
AL VIÑA TONDONIA
- Respeta
el vino porque forma parte de tu propia sangre. No lo destruyas con
el exceso ni lo niegues con la renuncia. Compártelo con ternura
y amistad porque es tu hermano. Viene desde la primera lágrima
del Paraíso. Las aves aprendieron sus vuelos junto a él.
Y la primera canción, nació debajo de su sombra.
Tenlo en tu mejor oración y en tus más sensibles compañías.
Él restaura tu cerebro cansado y fortalece tu corazón
entristecido. Su cuerpo iluminado de oro refulgente o rubíes
encendicos, tiene rememoranzas con el fuego que alumbra y calienta
el invierno de tus días. Es el calor de tus antepasados.
La mirada de la novia anhelante, tiene en sus labios, un poco de su
amargo sabor, humedecido por la sangre que desborda su joven corazón
enamorado.
Repártelo con delicadeza vistiendo tus mejores galas interiores.
Él se alegra en la amistad, la finura y el ingenio.
Siéntate a su lado, notarás en la soledad, que él
estaba en la mesa de Dios cuando se habló ilusionadamente de
la creación del hombre.
¡Bendito seas vino heroico, confidente eterno del alma, amigo
inquebrantable del corazón humano!
¡Bendito seas! Andrés
|