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Andrés Hernández


DEDICADO AL VIÑA TONDONIA

Respeta el vino porque forma parte de tu propia sangre. No lo destruyas con el exceso ni lo niegues con la renuncia. Compártelo con ternura y amistad porque es tu hermano. Viene desde la primera lágrima del Paraíso. Las aves aprendieron sus vuelos junto a él. Y la primera canción, nació debajo de su sombra.
Tenlo en tu mejor oración y en tus más sensibles compañías. Él restaura tu cerebro cansado y fortalece tu corazón entristecido. Su cuerpo iluminado de oro refulgente o rubíes encendicos, tiene rememoranzas con el fuego que alumbra y calienta el invierno de tus días. Es el calor de tus antepasados.
La mirada de la novia anhelante, tiene en sus labios, un poco de su amargo sabor, humedecido por la sangre que desborda su joven corazón enamorado.
Repártelo con delicadeza vistiendo tus mejores galas interiores. Él se alegra en la amistad, la finura y el ingenio.
Siéntate a su lado, notarás en la soledad, que él estaba en la mesa de Dios cuando se habló ilusionadamente de la creación del hombre.
¡Bendito seas vino heroico, confidente eterno del alma, amigo inquebrantable del corazón humano!
¡Bendito seas! Andrés