Dani Albors (restaurante Cal Dani) escribe este artículo a propósito del editorial de Koldo Royo (Nº 146 de A Fuego Lento):
"Debajo del ombligo tengo una estrella"
Son las siete de la mañana y, como cada día, reviso los correos recibidos en mi "e-mail" y echo una ojeada a la "red" antes de salir al mercado de compras para el restaurante. Hoy, entre la escarcha fría que sufrimos en la montaña de Alicante y el editorial de mi amigo Koldo Royo publicado en Afuegolento.com, me he quedado más helado que otros días.
Quizás para mí, el motivo de la "dichosa estrellita" (que lleva a todos de cabeza) sea un ápice de mi malestar, pero lo que realmente me afecta es cómo estos señores "recahuchutados" pueden llegar a manejar, o intentarlo al menos, la vida profesional de tantos cocineros. Es lógico que la promoción o nombre que puedas adquirir con este tipo de publicaciones sea grato y puede ser que beneficioso para el negocio. Pero yo, que me considero "anti-michelin" (con todo el respeto a los compañeros de oficio que disfrutan de ella), saco la conclusión de que es muy difícil valorar o puntuar un trabajo, un plato. Los críticos gastronómicos pueden valorar unas técnicas culinarias, pero nunca podrán comprender la creatividad de un plato, el porqué has creado ese plato, ellos nunca se van a poner en tu piel, esta gente que van de divos por la vida, nunca podrán ver cuando lloras en la cocina, cuando te preocupas por un amigo del equipo de cocina, cuando discutes con un proveedor, cuando hay meses que no llegas a fin de mes, cuando amas, cuando un cliente te alaba... Esta es la base de la cocina actual, la espiritualidad, el sentimiento. Los críticos llegan y analizan, es la ciencia contra la letra, pero invertida, en este caso los sensibles, románticos y soñadores somos nosotros. Envidiados muchas veces, porque hacemos lo que nos da la gana, el problema de esta sociedad es que cuando uno hace "lo que le sale de los huevos" y encima disfruta y para más "inri" lo haces bien puedes ir preparando las maderas y cogiendo un taxi "pál monte calvario" que hasta los "judas" de la "biblia roja" te van a meter clavos hasta en el tercer ojo.
Yo creo que conozco a Koldo (bueno, mi madre me decía que uno no conoce a una persona hasta que no te has comido tres sacos de sal con ella). Seguramente lo que plasma en el editorial es cierto (además éste es vasco y los vascos no mienten), por supuesto que algo "jodido" se encontrará, pero "Koldito", ¿quieres que te diga una cosa? A ti no te hace falta "estrella", tú tienes luz propia y el mejor reconocimiento que puedas tener es la senda de amigos que vas dejando por donde pasas, porque los que no somos críticos te queremos de verdad, una verdad nada efímera y muy sólida, los demás tienen intereses personales.
Koldo, no hace falta darte ánimos, tú eres grande (aunque hasta que llegues a 140 kg. como yo, aún te falta), desde Alicante te queremos... Lo sabes.
Dani Albors
P.D. Si no sabes qué hacer con la estrella del año pasado, la puedes utilizar para el belén. Jajaja.






