Durante la Edad Media el control de la sal estuvo en manos de los monasterios y de los señores feudales que la cargaron con impuestos que perduraron de manera que más adelante pasó a ser una de las mayores fuentes de ingresos de las monarquias absolutas. Estos abusos permanecieron hasta el siglo XIX, y no deja de ser sintomático que una de las primeras medidas tomadas por la Asamblea General durante la Revolución Francesa, fuese precisamente la abolición de este impuesto.

Por otro lado, la sal ha tenido siempre fuertes connotaciones simbólicas; En la biblia, la mujer de Lot se convirtió, por su curiosidad, en estatua de sal.

Antiguamente fué símbolo de hospitalidad y se ofrecía a los huéspedes junto con el pan.

En Roma, el salero era una pieza muy cotizada tanto por su valor como por su simbolismo, y se heredaba de padres a hijos.

La iglesia tambien usa la sal en la ceremonia del bautismo como señal de incorruptibilidad. Incluso en el rito mozárabe se echaba sal en el tálamo de los esposos y en el sepulcro antes de depositar a los difuntos.

Hay dos tipos de sal: la sal marina y la sal gema, y aunque es muy dificil distinguir una de la otra por su aspecto, la marina sabe más a sal y es menos amarga que la gema.

La sal es imprescindible para la vida humana y su función en el organismo es mantener el equilibrio de los líquidos. Pero el exceso de sal debido a los hábitos alimenticios de nuestros tiempos, da lugar a problemas para la salud como son la hipertensión, obesidad y arterioesclerosis.


LA SAL
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