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Durante la Edad Media el control de la sal estuvo en manos de los monasterios y de los señores feudales que la cargaron con impuestos que perduraron de manera que más adelante pasó a ser una de las mayores fuentes de ingresos de las monarquias absolutas. Estos abusos permanecieron hasta el siglo XIX, y no deja de ser sintomático que una de las primeras medidas tomadas por la Asamblea General durante la Revolución Francesa, fuese precisamente la abolición de este impuesto. |
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