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Navidad Y los Niños en la Cocina



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Tatiana Suarez Losada
La cocina me apasiona desde pequeña y desde entonces no he dejado de aprender



Ahora que se acerca la Navidad, empezamos a pensar en menús navideños, en platos más o menos lucidos y que den poco trabajo, en regalos, en motivos decorativos para la cosa, cosas todas ellas que nos llenan de emoción y nos hacen recuperar por unos días la ilusión de la infancia.

A nuestra mente acuden recuerdos lejanos, aunque intactos en cuanto a fuerza e intensidad, de la niñez, de aquellos tiempos de ingenuidad y candidez, cuando nos lo creíamos todo y soñábamos con regalos y con días de luz y de magia. Resurge en nosotros el niño de ayer, nos mezclamos con nuestros hijos, sobrinos y nietos, jugamos, reímos y soñamos juntos y somos doblemente felices, por volver a sentirnos niños y por tener a nuestros niños junto a nosotros.

De todas las actividades que pueden llevarse a cabo en casa con los niños en estas fechas, la que más me gusta, me estimula y me divierte es la de cocinar con los niños. Preparar turrones, mazapanes y bombones, para nosotros y para regalar, hacer pastas para colgar del árbol, los canapés de la cena, el pavo asado, los postres, la compota de Navidad, platos y más platos entrañables que estrecharán los lazos de cariño en torno a la mesa.

Y es que, al placer de cocinar en sí, se une el de sentirnos acompañados de los niños, de enseñarles los secretos y los trucos para que todo salga bien, de contemplar sus caritas llenas de harina y sus labios manchados de chocolate, sus ojos inmaculados llenos de curiosidad, sus risas nerviosas cuando sacamos un pastel del horno, sus disputas por estar a nuestro lado...

Creo que hay pocas cosas que produzcan tanta satisfacción y tanto placer.

Este artículo es un homenaje a mis hijos y sobrinos, con quienes he vivido experiencias inolvidables en la cocina.


¿Quién viene a cocinar conmigo?
-¡Yo, yo!, dice Paula
-¡Y yo!, añade Juan
-¡Nosotros también!, gritan Cecilia y Diego desde el cuarto de jugar
-¡Venga, manos a la obra!

Lo primero de todo, a recogerse el pelo, a lavarse las manos y a ponerse los delantales. La cocina despejada, los libros abiertos con las recetas elegidas.

Ahora preparamos los ingredientes, los pesamos, sacamos los moldes, el rodillo, los cortapastas, todo debe estar al alcance de la mano.

-Mamá, yo unto el molde, preparo la masa y baño los bombones, sugiere Paula
-Yo quiero hacer las pastas y pintar las figuritas de mazapán, reclama Cecilia
-Nosotros haremos las Chocolatinas del Lobo Feroz y los agujeritos para colgar las pastas del árbol , dicen los chicos
-Bueno, pues yo haré el turrón

Empieza la función, todo discurre en armonía y paz, entre risas y bromas. Cecilia se afana con el rodillo y los cortapastas, Paula ya tiene listo el molde, la masa y empieza fundir chocolate, Juan es un artista con las Chocolatinas del Lobo Feroz (hay que verle la cara toda llena de chocolate) y Diego agujerea las pastas con maestría.

Mientras los bombones y mazapanes toman cuerpo y el pastel y las pastas cuecen en el horno, hacemos una pausa para merendar y descansar un poco. Entre todos preparan unos artísticos bocadillos y sándwiches a los que dibujan ojos y boca con salsa de tomate y mahonesa.

Pronto el horno empieza a exhalar su inconfundible aroma a repostería, que invade cada rincón de la casa y me llena de una felicidad indescriptible.

-¡Esperad a que se enfríe, que os váis a quemar!

Nada, no me hacen caso, no pueden contener la impaciencia y ante mis ojos desaparece media bandeja de pastas, unas en forma de osito, otras de estrella, de campana, de abeto.
Los bombones tampoco se libran del asalto y los mazapanes también sufren lo suyo, pero ante todo hay que guardar algo para el día de Navidad y para regalar a los abuelos, a los tíos y a los amigos.

Las dulces exquisiteces salidas de sus manos son alojadas en cajitas, bandejas y bolsitas de papel y decoradas con bellas etiquetas y cintas de colores.

Contemplo emocionada sus rostros satisfechos, mientras un villancico se mezcla con los aromas de la cocina.

Veinte años más tarde, seguimos compartiendo los placeres de la cocina y la ilusión por la Navidad, y el grupo ha crecido, ya que se han incorporado Jose y Nuria, los respectivos novios. Dentro de algún tiempo se nos unirán sus hijos, mis nietos.


Pastas para colgar del árbol (Salen 80 aproximadamente)
Ingredientes
60 g. de mantequilla
60 g. de azúcar glass
1 yema de huevo
unas gotas de extracto de vainilla
90 g. de harina
1 cucharada de almendras, picadas muy finas

Preparación
1)En un cuenco mediano, batir la mantequilla y el azúcar hasta conseguir una mezcla cremosa. Añadir la yema y la vainilla, mezclar y agregar la harina.

2)Tostar las almendras en una sartén pequeña, removiendo con frecuencia, hasta que estén ligeramente doradas. Dejar enfriar.

3)Incorporar las almendras a la masa anterior, mezclar a fondo y formar una bola

4)Si queda algo pegajosa, meter al frigorífico.

5)Precalentar el horno a 180º C. Untar una placa de horno con mantequilla.

6)Poner la masa entre dos hojas de papel vegetal o de film transparente y estirarla con un rodillo, debiendo quedar fina.

7)Cortar con ayuda de marcapastas de diversas formas y disponer en la placa de horno. Hacer un pequeño agujero en la parte superior de las figuras, con ayuda de un palillo.

8)Meter al horno durante 15-20 minutos, o hasta que estén ligeramente doradas. Mientras estén todavía calientes, espolvorear las pastas con azúcar glas. Dejar enfriar sobre una rejilla de repostería. Se conservan en un recipiente hermético, a capas con papel vegetal, durante 10 días.

9)Para colgar del árbol, pasar unas cintas de colores, doradas o plateadas, por los agujeros de las pastas y hacer un nudo.


Turrón crujiente
Esta receta me la proporcionó mi amigo Salvador Maura, chef del restaurante ?Es Morter? de Palma de Mallorca, un hombre sensible que prepara maravillosas e insólitas tartas de cumpleaños para sus hijos.

Ingredientes
450 g. de chocolate con leche
150 g. de crema de avellanas
70 g. de arroz inflado (Krispies)

Preparación
1)Derretir el chocolate al baño María o en el microondas a media potencia y mezclarlo la crema de avellanas. Por último incorporar el arroz inflado y mezclar a fondo.

2)Poner el turrón en moldes rectangulares o cuadrados (pueden servir tarrinas de mantequilla o de queso fresco) y dejar enfriar.

NOTA: Si se desea un sabor menos dulzón, puede hacerse con chocolate negro. Y si, por el contrario, se es muy goloso, se puede hacer con chocolate blanco, en cuyo caso se utilizará crema de color blanco.

Fotografía del libro
Un calendario de comer
Este bonito calendario alegrará doblemente la Navidad, porque es para ver y para comer. Cada día cortaremos un pedacito y lo compartiremos con nuestros niños.



Basta con hacer un bizcocho según la receta preferida y seguidamente marcar los días del calendario con chocolate blanco derretido metido en un cucurucho de papel vegetal o una manga pastelera con boquilla muy fina. El Papá Noel puede hacerse con mazapán coloreado y fideos de colores.



Será conveniente elegir una receta de bizcocho que se conserve fresco bastante tiempo. Personalmente recomiendo la receta de las Chocolatinas del Lobo Feroz o Brownies, doblando las cantidades para un molde de 40 x 30 cm. (ver mi artículo ?25 Años de Platos Segunda Parte?), que se conservan jugosas, aunque dudo de que el calendario llegue al día de Navidad...



Y ahora, ¿a qué jugamos?
Después del trabajo en la cocina y de haberlo recogido y fregado todo, merecemos un descanso, y para ello nada mejor que jugar a algo divertido sentados en el sofá y, a ser posible, frente a la chimenea encendida.

Enredo de Cuentos (Del libro ?El Libro de Navidad? ? Editorial Luis Vives)

Se preparan trocitos de papel donde se escribe el nombre de los personajes navideños tradicionales: un rey mago, el posadero de Belén, Papá Noel, María, un ángel, José, un pastor... Alguien comienza a contar un cuento célebre: la historia de los tres cerditos o de Caperucita roja, por ejemplo. Al cabo de unos minutos, se para y cede la palabra a su compañero de al lado. Éste debe coger un papelito al azar y seguir el cuento integrando el personaje escrito en el papel. Y así sucesivamente, hasta que no queden más papeles. El último en hablar tendrá que terminar esta loca historia con el verdadero final del cuento del principio.

Variante: alguien se inventa una historia comenzando con estas palabras: ?Érase una vez, en el día de Navidad...? De repente, se para en un momento emocionante y lanza una mandarina a otro jugador, quien debe proseguir la historia integrando un nuevo personaje.

NOTA: Recomiendo efusivamente este libro a todos los amantes de la Navidad, de los niños y de la ilusión.


Bibliografía
"Mi primer libro de pastelería" - Helen Drew (Ed. Molino) ISBN 84-272-1704-8



"Mi primer libro de fiestas" - Angela Wilkes (Ed. Molino) ISBN 84-272-1706-4



Colección ?Cocinillas?, varios títulos (Susaeta Ediciones)



"Cocinar y jugar? - Inés Ortega y Ana Torán (Alianza Editorial) ISBN 84-206-0231-0



"Mis primeros libros de cocina? (Cosas dulces, cosas para fiestas, cosas calientes) - Angela Wilkes (Ed. Anaya) ISBN 84-207-3789-5, 84-207-3790-9 y 84-207-3189-7 respectivamente.



"Cocinar es divertido">? José Ramón Zueco y Tatiana Suárez (Imaginarium, colección Manualidades) ISBN 84-95824-20-5




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