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El Cacao Y los Aztecas (2ª Parte)



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José Luis Arpide
Profesor de Antropología Cultural en la Universidad de León (España)

Manuscrito azteca

Si el cacao era el alimento de los dioses, quién mejor que un fraile franciscano podía ser el encargado de darnos noticias acerca del cacao. Nos estamos refiriendo a Bernardino de Sahagún (Sahagún-León, 1499-1590). Desde 1529 parte a México, al poco de su conquista, e ira recogiendo de boca de los indígenas datos diversos sobre su Historia, costumbres, lengua, creencias, etc. que quedarán recogidas en su magna obra Historia general de las cosas de Nueva España, dividida en doce libros y que sigue siendo una fuente importante para el conocimiento de la Cultura azteca. De su trabajo vamos a señalar algunos datos relacionados con el cacao.

Así, Sahagún (libro once, cap. VI, párrafo 7º) coincide con otros autores en afirmar que el árbol donde se hace el cacao se llama cacahuacuáhuitl. Observemos cómo nos describe las costumbres de tomar el cacao (libro octavo, cap. XIII):

"y en acabando de comer, luego se sacaban muchas maneras de cacaos, hechos muy delicadamente, como son estos: xoxouhqui cacahuacintli (cacao hecho de mazorca tierna de cacao), y es muy sabrosa de beber; cuauhnecuyo cacáhuatl (cacao hecho con miel de abejas); xochyo cacáhuatl (cacao hecho con hueinacaztli -una planta aromática-), xoxouhqui tlilxochyo (cacao hecho con vainilla tierna); chichíltic cacáhuatl (cacao colorado); huitztécul cacáhuatl (cacao de color bermejo); xuchípal cacáhuatl (cacao de color naranja); tlíltic cacáhuatl (cacao de color negro); íztac cacáhuatl (cacao de color blanco). Y dábanlo en unas xícaras con que se bebía, son de muchas maneras: una dellas se llama tecontlacuilolli (jícara pintada con diversas decoraciones) y su atapadero muy rico que se llama atzaccayotl (tapadera de líquido) y también su cuchara de tortuga para revolver el cacao; otra manera de xícaras se llaman ayotectli tlacuilolli (jícara de calabaza pintada de negro); y también su rodeo hecho de cuero de tigre o de venado para sentar o poner esta calabaza que se llama ayahualli oceloéhuatl o cuetlaxayahualli (rodete de piel de ocelote para sostener recipientes de bebidas). Usaban también traer unas redes hechas a manera de bruxaca (bolsa grande que se lleva colgando de una correa), que se llama chitatli (es un armazón de varas y red que sirve para llevar carga para el camino ) en que se guardaban otras xícaras ya dichas. Usaban también unas xícaras agujereadas para colar el cacao. Usaban también guardar unas xícaras más grandes en que se alzaba el cacao.

En esta descripción detallada observamos los diversos tipos de cacao y los ingredientes que empleaban, tanto para aromatizar como para dar diversos gustos y colores al cacao. Destacaríamos que el cacao completado con miel indicaría, que aunque no muy frecuente, los aztecas ya endulzaban esta bebida. En el caso del cacao blanco, a falta de más información, nos atreveríamos a preguntarnos, si podría estar elaborado con la manteca de cacao.

Cuando algún mercader o tratante adquiría un cierto status de persona respetable y rica, organizaba una fiesta o banquete en la que invitaba a todos los mercaderes principales y señores. "Primeramente compraba mucho cacao y también aquella especie muy olorosa que se llama teunacaztli o huenicaztli, la cual molida se bebe con el cacao y otras especies que molidas se beben con el cacao." (Sahagún, libro noveno, cap. VII).

La importancia económica de los granos de cacao hace que en muchos casos se cometan fraudes y engaños en su venta. B. de Sahagún, como fiel notario de la realidad que contempla, nos deja constancia de la venta y manipulación de los granos de cacao (libro décimo, cap. XVIII): "el que trata en cacao suele tener gran copia de ello, y tener heredades de cacao, y lo lleva fuera a vender o lo compra junto para vender por menudo. El que es buen tratante en esta mercaduría, las almendras que vende todas son gordas, macizas y escogidas. Cada cosa por sí vende: aparte las que son gordas y macizas, y aparte las que son menudas, y como huecas o quebradas, y aparte el ripio dellas, y cada género por sí: las de Toctépec, las de Anáhuac, las de Cuatimala, las de Coatulco, las de Xoloteco, ora sean blanquizcas o cenicientas, ora coloradas."

"...El mal tratante véndelas falsas porque las cuece y aun las tosta para que parezcan buenas, y a las veces échalas en el agua para que se paren gordas. E hácelas como cenicientas o pardas, que son las mejores almendras para engañar. Tiene también este modo para adoballas: que las que son nuevas, para que parezcan gordas, suélelas tostar en ceniza caliente, y después las envuelve en greda o con tierra húmeda, para que las parecían menudas parezcan gordas y nuevas. Otro modo tiene para engañar: que en las cáscaras de las almendras mete una masa negra que parece ser semejante al meollo dellas, y algunas veces los cuescos de aguacates los hacen pedazos, y redondéalos, y ansí redondeados los meten en las cáscaras vacías de las almendras; y las que son menuditas o pequeñitas todas las mezcla, o las envuelven con las otras almendras que son cenicientas o frescas, y aun con las otras bastardas que parecen ser también cacaos, que tienen por nombre cuauhptlachtli (es el theobroma bicolor, cacao de inferior calidad), lo cual hace para engañar a los que compra." Queda aquí constancia, de cómo los fraudes de productos caros, no son sólo, un fenómeno de nuestros tiempos.

Veamos finalmente, en las descripciones que nos proporciona Sahagún (libro décimo, cap.XXV) de la sociedad azteca, a comienzos del siglo XVI, cómo se prepara el cacao para su consumo. "La que vende cacao hecho para beber muélelo primero en este modo, que la primera vez quiebra o machuca las almendras; la segunda vez van un poco más molidas; la tercera y postrera vez muy molidas, mezclándose con granos de maíz cocidos y lavados; y ansí molidas y mezcladas les echan agua en algún vaso. Si les echan poca, hacen lindo cacao, y si mucha, no hacen espuma. Y para hacello bien hecho se hace y se guarda lo siguiente, conviene saber: que se coela; después de colado se levanta para que chorree, y con esto se levanta la espuma y se echa aparte; y a las veces espésase demasiado; mézclase con agua después de molido. Y el que lo sabe hacer bien hecho, vende el cacao lindo, y tal, que solos los señores lo beben: blando, espumoso, bermejo, colorado y puro, sin mucha masa. A las veces le echan especies aromáticas, y aún miel de abejas o alguna agua rosada. Y el cacao que no es bueno tiene mucha masa y mucho agua, y ansí no hace espuma, sino unos espumarajos."

Nuevamente señala Sahagún el empleo de la miel como endulzante del cacao, esto nos lleva a la idea que fueron los españoles al incorporar el azúcar al cacao los que popularizaron el consumo de chocolate. Sin entrar aquí en controversias, al menos queda registrado el uso de la miel entre los aztecas, en algunas ocasiones. También confirma el consumo del cacao entre las clases altas, al ser un producto caro.
 



  3 COMENTARIOS




15/03/2016  |  15:19
es chevere te sacan full informacion y gracias a ellos me saque buena nota en mi exposicion
100% de 1

15/03/2016  |  15:19
chevere lo mejor
100% de 1

15/03/2016  |  15:19
Veo que ha servido a algunos estudiantes para preparar sus trabajos.
100% de 1


AUTOR DESTACADO

   

Ernesto Gallud Mira

Comunicador y cronista gastronómico. Promotor del disfrute armonizado entre la comida y el vino.

269 artículos publicados




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