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Cordero a la Rechupete


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COMENSALES
4
SE PREPARA EN
min
DIFICULTAD
Super fácil
PRECIO
N/D


Ingredientes para la receta de Cordero a la Rechupete 2 UD. CEBOLLA
1 UD. CORDERO lechal que no sobrepase los 6 kg
1/3 VASO VINAGRE




Elaboración de Cordero a la Rechupete PREPARACIÓN

Corría el año 1.654 d.c. cuando Líbidus, bello mancebo y pastor de la Iberia interior encontrábase entonando madrigales mientras vigilaba su rebaño encaramado a las que por entonces denominabánse "Peñas de Aranda", y que a raíz de la actividad musical desplegada por el joven pastor, acordaron los lugareños rebautizarla como la "Roca del Peñazo" en velada alusión a la calidad armónica del mancebo.

Hallábase en pleno éxtasis lírico cuando aguzole la gazuza sin tener a mano otra vianda que un cántaro de fresca agua del Arlanza, noble caudal que discurría por aquellas fértiles tierras, una taleguilla de sal, un par de tiernas cebollas y un porrón de vino agriado, amén de una hogaza de pan.

Contempló con tristeza tan humildes manjares a la par que escuchó un gemido desgarrado proveniente de su estómago, receloso de recibir aquellos huéspedes tantas veces digeridos, reclamando de tal guisa una variación en su monótona dieta.

Escuchaba el mustio mancebo el lamento de sus tripas cuando acertó a fijar su vista en un corderillo lechal de entre cuatro y cinco kilos que habíase separado del rebaño y embelesado observaba al joven romancero.

En un ataque de locura, y en pleno Si bemol, agarrotole la cabeza con su cayado mandando al pequeño "Norit" al limbo lanar.

En un plis plas, despelléjolo, y sin cuartearlo, rociólo con sal al gusto. Lleno el fondo de su fuente de barro con las cebollas troceadas en grandes pedazos sobre las que depositó el cordero. Añadió un vaso y medio de agua a la fuente e introdujolo en su horno Mulinex.

Túvolo a 150 grados durante 130 horas aproximadamente, cuidando que no se evaporara del todo el agua. Transcurrido este tiempo le dio la vuelta y rociolo con un vaso que contenía 3 partes de agua y una de vinagre.

Subió el horno a 200 grados y así lo mantuvo 1 hora (aprox.) más.

Cuando observó que ya estaba parcialmente dorado, volvió a darle la vuelta y subió el horno a 250 grados para recibir el último dorado en más o menos 30 minutos, con constante vigilancia, pero evitando abrir el horno todo lo que se pudiera, sólo para añadir un poco de agua si era menester, pero nunca por encima del cordero.

Invitó a sus amigos a aquel manjar que era digno de los Dioses, pero como siempre, hubo alguna voz disonante que apostilló: "bueno si, pero escaso".

La ignorancia es muy atrevida.









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