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El Arte Cisoria


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José Luis Arpide
Profesor de Antropología Cultural en la Universidad de León (España)



No era aún el Diluvio venido, que fue en tiempo de Noé, cuando Cam su hijo escribió aquellas catorce columnas recordadas llevado por los celestiales cursos de las mundanas destrucciones por fuego y agua a las que se les atribuye la invención de las citadas artes, según ya comenté. Adán primero se afirma por Rábano, escribió en la virtud de las palabras, exponiendo el Raziel y Abel su hijo, los Siete libros de los prestigios, según Thebit recita: y el Tratado de las Trasmutaciones y leyes y reglas del ánimo que hizo Hermes, que es dicho Enoc; y Tubal Caín en la música y Jubal en la fusión de los metales, ambos hijos de Adan; y Delbora en el hilar; y Noemí en el tejer, hermanas de aquel según en el Compendio historial se halla; y otros muchos que antes de Cam fueron introductores de saberes artísticos, legisladores y creadores de costumbres, según Cahit y Ledán y Ferreicún. Y lo dejaron por escrito para sus sucesores, como se recuerda en la Philahanabtia mayor.



Y es cierto porque uno habló de un arte y otro de otro, en lugares y tiempos diversos pero Cam las juntó y puso en buen orden, viendo lo que habían hecho, quitando lo superfluo y supliendo lo pequeño pues de forma razonable y justa al citado Cam se le otorga el comienzo de aquellas y gracias a ello hoy se pueden encontrar. Así como en la gramática, que en su tiempo no contaba nada más que con dos partes de oración: el nombre y el verbo; y en la lógica no tenían la cuarta figura de argüir; y en la retórica que no tenían las figuras contenidas en los colores retóricos; y en la aritmética que no alcanzaban que en los cuentos mudos no es posible tener raíz; y en la geometría que no tenían sino hasta la cuadragésimo sexta figura, hasta Pitágoras que la ninfa llamada Allefaga dio entrada a Euclides para que continuase el desarrollo de los quince libros; La música que no eran citadas las cuatro voces en que se causan las tres proporciones primeras y en la astrología que no sabían aún de la novena estrella ni del acceso a la filosofía que no habían tratado de la parte moral; y en la poesía que no se habían introducido las fábulas en la generación de los dioses y de los hombres; y en la teología que no sabían dela naturaleza de los ángeles; y en la estrategia que no conocían la batalla naval ;y en el derecho que no se había separado el derecho civil del canónico. Y así con otras cosas cada una a su manera, no teniendo tanto cumplimiento como después el largo uso de muchos le acarreó. Con todo esto, a él se le debe atribuir su conocimiento, pues fue por su interés. Y quizás si aquellos principios no se hubiesen probado y cambiado no nos daríamos cuenta ahora de sus resultados. Aconteció a los que vinieron después como a un niño puesto en el cuello de un gigante, y que a pesar de ser pequeño, por estar más alto ve más lejos.



Y ya en aquel momento tuvo causa Cam para hablar y escribir del cortar a pesar de que antes del Diluvio no comían carne, según el Compendio, se mantenían principalmente de frutas como, melones, calabazas,? y otras como estas que era necesario cortar. Y aun otras que habían de mondar por la indigestibilidad de sus cortezas, así como duraznos, peras, manzanas y otros.

Algunos dicen que en esos tiempos comieron pescados. Y también en aquellos había lugar el cortar, apartar lo puro de lo impuro y comerlo limpiamente y no tener gran pedazo en la mano para no parecerse a las bestias que no pueden ayudarse de tales maestrías como los hombres.

Pero después del Diluvio, que se confundieron las frutas y no quedaron con el mismo sabor como antes, según se dice en el Compendio, al notar los hombres la falta empezaron a comer las carnes. Y por Dios les fue otorgado, pero sin la sangre, según el noveno capítulo del Génesis se encuentra. Que después vino tanto abuso que se atrevieron a comer carne humana y llegó la continuación de ello cerca de este tiempo, testificando San Jerónimo en contra, cuando empezaron comían carnes crudas. Y por el adelgazamiento de las complexiones y acortamiento de la vida y desvío de las costumbres, no pudiendo la carne cruda digerir como antes hacían, hubieron de investigar y encontrar sus formas de cocer, asar y freír y las salsas para excitar el apetito y hacer más fácil la digestión. Añadieron el ser cortadas y desmenuzadas por el cuchillo, ya que usaban las piedras hasta que el hierro se comenzó a usar entre las gentes.

Y por tanto en las carnes fue terminado el arte del cortar y sus reglas para ello cumplidamente escrita, conociendo los grandes provechos que de ello podrían tener, así como la limpieza que convenía a los mayores; y para quitar asco, si lo partiesen con las manos untadas de la comida y grasa. Eso mismo, para ayudar al estómago, aliviando el trabajo digestivo, acatando que la digestión se hace de ocho maneras: las cuatro fuera del cuerpo y las otra cuatro dentro del cuerpo. La primera es el dejar correr la sangre y disecación de los crudos humores, que luego muerta la carne tiene. Y por eso a los grandes señores y políticamente vivientes de un día para otro la tienen muerta. La segunda digestión en el aparejar, que por ministerio del fuego recibe cocimiento y pierde aquella bestialidad que tenía. La tercera, en el cuchillo dividiéndola y desmenuzándola, porque en las pequeñas [partes] el cocimiento se cumpla. La cuarta en los dientes, moliéndola y tornándola casi insensible y mezclada. La quinta en la boca del estómago por el calor natural. La sexta en el fondo de él, mezclando las viandas diversas, haciendo el ..con mayor calor. La séptima, en el hígado por el calor nativo, divide lo espeso de lo sutil, enviando a los miembros la parte que les conviene con generación de sangre. La octava, en cada miembro, desechando lo superfluo con la expulsiva virtud y lo nutriente convirtiendo carne humana por aparición del fermento específico. Si alguna de estas digestiones aquí nombradas fallase, las otras no lo pueden suplir de igual manera.



Y la que mayor utilidad presta es el cortar. A pesar de ser bien tenida y aparejada siempre costaría más el masticarla si está sin cortar. Y así en la falta de cortar en las dos hace mengua. Es gran seguridad, para quitar la sospecha y peligro de envenenamientos, que tan fácilmente pueden estar tanto en el cuchillo como en la mano y podrían pegarse a la carne o ponerse en ella. Esto interesa a los grandes señores a quienes tales ocasiones preocupa ya que tienen tanto émulos como enemigos.

Y porque tal cortar se pudiese mostrar y usar de forma uniforme de la mejor manera, hicieron los entendidos ciertas e invariables reglas y al número de las artes agregaron, acatando los provechos mencionados especialmente para la utilidad y salud de los hombres en general y de los mayores en especial, aprobado por el uso, experiencia y largo uso domestico con conocimiento manifiesto. Y así, los bienes de su teoría los atestigua la práctica ejercida.



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