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hay veces que

Comer Bien No Está de Moda



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Francesc Rabal

Desde que tengo uso de razón, de lo cual no hace tanto tiempo, me he sentido muy interesando por el mundo de los fogones y del buen comer. De pequeño era el típico incordio de una madre que pasaba horas en la cocina; preparaba la comida, planchaba, revisaba facturas y, en definitiva, hacía de esta estancia el centro de nuestros días (sobretodo los días de lluvia cuando era de obligado cumplimiento el puchero, llenándose toda la cocina de un vaho que invitaba a la buena conversación)

Poco a poco fui dándome cuenta que ese interés infantil iba a estar presente durante toda mi vida, que la gastronomía y todo lo que representa no sólo eran un simple entretenimiento sino que formaban parte de mi personalidad y que, en parte, sería fuente de alegrías y tristezas.


Actualmente han pasado muchos años desde que olía el vaho del puchero con ?pencas?, garbanzos y huevos de gallina, aunque mi pasión por estos momentos se ha mantenido intacta a pesar de los nuevos tiempos que corren, tiempos que no ayudan precisamente a potenciar la gastronomía entre los más jóvenes.

No quiero entrar en los manidos argumentos de que la moda incita a la anorexia, de que las nuevas tendencias de vanguardia rechazan a las personas que no cumplen unos cánones de belleza o de que en los nuevos tiempos que corren no hay tiempo para el buen comer. Me parece bien que cada persona tenga libertad de decisión sobre aquello que consume (aunque la moda condicione de manera muy importante), que elija el tipo de alimentación que quiera, etc... Lo que no me parece tan bien es la falta de cultura gastronómica, la falta de aprecio por los productos naturales, el desconocimiento de las frutas y verduras de temporada, el menosprecio (entre los más snobs) ante las personas que gozan de estos manjares y, en definitiva, la creación de generaciones de incultos gastronómicos.



Creo que el gusto por las nuevas tendencias musicales o las nuevas tendencias de moda no han de estar reñidos necesariamente con la buena alimentación, aunque una vuelta por cualquier discoteca de moda un sábado por la noche en Valencia (me imagino que en el resto de España pasará lo mismo), es un buen barómetro para llegar a la conclusión de que sí lo están. ¿Para bailar al ritmo de la música techno hace falta rozar la anorexia?, ¿para llevar ropas vistosas es necesario lucir un aspecto casi de ultratumba?, ¿para moverse en estos círculos es necesario reunir unos cánones excluyentes?...Parece ser que la respuesta ha estas preguntas es afirmativa.

Desde estas líneas quiero reivindicar la conjunción entre una buena fabada o bocadillo de chorizo con las fiestas "rave", la necesidad de que el interés por lo que comemos y cómo lo comemos aumente, la irresponsabilidad que supone imitar unos cánones de belleza que hacen peligrar nuestro bienestar y salud y, en definitiva, el deseo de romper con unos moldes que excluyen en muchos casos a las personas que, aun siendo jóvenes, hacen de la cocina una pasión y un modo de vida.

Una buena alimentación empieza por romper con la "comida basura", que utiliza el ritmo acelerado que vivimos en las ciudades como argumento de venta. Esta comida, además de ser (en la mayor parte de casos) una ofensa para los paladares, es un peligro para nuestro organismo y para nuestra salud. La rapidez en la elaboración de la comida no está necesariamente reñida con su calidad o su sabor, y en unos minutos se pueden preparar menús completos y muy nutritivos. Perder el miedo a la cocina y dejar volar la imaginación nos pueden ayudar a preparar menús rápidos y muy atractivos.

Ahora que ya entramos en el verano podemos preparar una ensalada de pepino (pepino cortado en dados, menta troceada, pimienta negra, ajo picado, yogur, aceite y sal) de primero, y de segundo una carne a la plancha con tiras de pimiento asadas, como menú de mediodía. Para preparar esta comida no habremos tardado ni cinco minutos (además, la ensalada se puede preparar y dejar un par de días en el frigorífico) y, en cambio, habremos disfrutado de productos frescos, nutritivos y equilibrados.

En conclusión: ¡¡¡¡¡¡A los fogones!!!!!!!!!!!!
 

 



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AUTOR DESTACADO

   

Ernesto Gallud Mira

Comunicador y cronista gastronómico. Promotor del disfrute armonizado entre la comida y el vino.

271 artículos publicados




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