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Una Feria de Reses sin Reses


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Matteo Gaffoglio
Comunicador y experto en gastronomía



Volver a Verona para asistir a ese gran vaivén de reses seleccionadas para la feria agrícola, y no encontrar ni siquiera un ternerito, es como ir a la feria de Sevilla y descubrir en esas tan lindas casitas, sólo a gente triste y unos cuantos discos de música en venta de rebaja, sin el espectacular folklore muy alegre y divertido de músicos, cantaores y bailaoras. Esta feria de Verona, gran reseña a nivel europeo, en su 103ª edición (primera del 21º siglo y primera del 3º milenio, y aquí los supersticiosos tendrán mucho que desviar y temer...) por causa del brote del mal de las ?vacas locas? antes, y la fiebre de afta epizootica después, ha sido mutilada, es decir, no había la presencia viva de los bovinos, solamente por... fotografías. Gigantescas pancartas mostraban algunos ejemplares de razas de vacas (sanas!).

La ciudad de Verona está situada en el (así dicho) opulento Nordeste itálico o, según una cierta Liga, en el corazón de la Padania; no sólo es tan notoria por su antigua Arena, un anfiteatro romano de los más grandes, una joya para los apasionados de óperas, o el Balcón de Giulietta y Romeo para los enamorados, sino también por su gran Feria comercial de reses y vida agrícola. El cierre de las fronteras, la imposibilidad de transferir sobre el territorio nacional cualquier tipo de vacuno, el ente Feria de Verona respetó por entero la orden suprema de Bruxelas, el Comisionado veterinario de la UE, de la prohibición de exponer a los bovinos, para evitar la difusión del afta epizootica. Así que, anulado el argumento exposición de reses, quedaba sólo lo de los productos del terruño y toda su maquinaria agrícola.

Domingo 11 de Marzo, se ha cerrado esta manifestación, en la que los actores principales hubieran debido ser unos centenares de reses, todos elegidos, espléndidos campeones autóctonos y otros importados, que debían desfilar en presencia de autoridades, varios grupos de comisiones extranjeras, importantes personas de negocios y representantes del comercio agrícola. Todo estaba preparado. El enorme pabellón 38 con su inmenso establo con paja limpia y bien ordenada, que en precedentes ediciones albergó durante los días de la feria hasta seiscientos ejemplares bovinos, el lindo y gran manejo con tribunas para los desfiles, los stands de los ganaderos donde se reunen para las negociaciones; todo estaba vacío y desolado. Una manifestación que hubiera interesado al mundo agrícola y a el de los consumidores también, todo había sido inevitablemente suprimido.



Además del gran desconsuelo de los ganaderos, como un rayo para encender todavía más la situación ya muy crítica, llegó a ellos un comunicado de la asociación para la tutela de las razas bovinas que denunciaba una situación que día tras día se está haciendo cada vez más insostenible para las empresas. ?Quousque tandem? hubieran dicho los latinos, ¿"hasta cuando" esta situación va a durar y cuando se va acabar de una vez? Después de la BSE o EEB, un flagelo regalo anticomunitario de Inglaterra (...), como si no bastara, ahora Europa entera está contagiada por el afta epizootica, cuyo mecanismo de epidemia no ha cambiado desde hace siglos (hay documentación cierta fechada 1600). Es un flagelo bíblico que se desarrolla entre animales, aunque el hombre, el aire, los vehículos, etc..., son igualmente vectores que, sin saberlo, contribuyen, aún más, a la propagación.



La maldita afta, la peste de los animales, que despierta miedo y rabia ancestrales: no pone solo la renta en peligro, sino el fruto de un trabajo largo y pesado que arriesga con acabarse amontonado en una hoguera y con desaparecer para siempre!
De estas hogueras desparramadas por toda Europa (¡no hay país que se salve!), ya se ha perdido la cuenta... Todos los días, como boletines de guerra, salen noticias de que unos cuantos animales (antes eran las vacas, ahora se añaden los cerdos, las ovejas, ¿y mañana que otro animal?) terminan forzadamente su triste existencia en una hoguera en vez de deleitar los paladares de la gente...

Todos los restaurantes han visto modificado el pedido de los platos. Con tal de no comer carne, la gente está dispuesta a comer solo pasta y verdura, aunque quedan otros tipos de carne como el avestruz (las ganaderías están brotando rápidamente en muchos lugares), e igualmente con el búfalo, un poco menos con el canguro, reno y cebra. Pero a estos tipos de carne, nosotros europeos no estamos tan acostumbrados y todavía nos acercamos poco convencidos.
La competente revista americana Newsweek salió recientemente con un interesante artículo sobre la nueva manera (!) de alimentarse, presentando el gran momento de las verduras como alimentos naturales. Pero nosotros los del viejo continente, ya tenemos de sobra con la envidiable cocina Mediterránea, por si misma muy rica en verduras.
El hombre, una vez más, ha dado prueba no solo de no saber alimentarse, sino de no saber alimentar a los animales. Como el caso de la pobre vaca, ?loca? por causa del hombre..., por haber (a escondidas sin saberlo) comido piensos con componentes animales, cuando ella, como perfecto rumiante, se hubiera conformada con trigo, maíz, hierba fresca o buen heno.


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