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Trucos Low Cost para Ser el Mejor Fotógrafo de Alimentos


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La fotografía culinaria se está convirtiendo en los últimos años en una disciplina de las más demandadas y desarrolladas por profesionales y por usuarios amateurs.

 

La proliferación de espacios gastronómicos, tanto en medios audiovisuales como en internet, han obligado a perfeccionar una técnica y a adquirir unos conocimientos, hasta ahora desconocidos para muchos profesionales.

Y es que, a pesar de que todos queremos obtener las mejores instantáneas, no todos somos profesionales ni podemos conseguir esas imágenes que evoquen momentos, sentimientos o sensaciones. Para ello, nuestros fotógrafos de Barcelona te ofrecen una serie de trucos low cost para que tus creaciones tengan un resultado profesional:

1. El mejor escenario, tu casa. Utiliza tus propias escenografías y tus propios recursos. Monta tu sesión cerca de esa ventana o de esta puerta por la que entra luz natural, utiliza esa cortina blanca para matizar la luz y ese mueble viejo como base para tu cámara. No hacen falta trípodes ni focos de estudio para que tus fotos salgan espectaculares.

2. Luz natural, por favor. Cuanto más natural, mejor. Esto es un punto a nuestro favor porque, como decíamos en el anterior punto, no necesitaremos focos ni carísimos flashes para obtener una instantánea perfecta. El flash produce reflejos y brillos indeseados, así como luces y sombras que para nada favorecen nuestra elaboración. Escoge una ventana y estudia cuáles son las horas del día donde la luz entra más difusa pero sin perder ni un ápice de claridad. Si lo necesitas, ayúdate de un reflector casero (una cartulina blanca puede valer) para suavizar las sombras y elevar los tonos claros.

3. Encuadra el plato, nada más. En fotografía culinaria, hay un claro protagonista y ese es el plato a fotografiar. Es recomendable que el plato o soporte de la elaboración llene el encuadre, o bien que se escoja un detalle en vez del plato completo. Prescinde de decoraciones superfluas que no aportan nada al objetivo final.

4. Experimenta con las composiciones. Juega con las perspectivas, utiliza inclinaciones de 45, 30 o 70°. Evita planos cenitales (justo encima del plato), son incómodos y no muestran la plenitud de la elaboración. Y sobre todo, innova y experimenta. No te quedes con los planos de siempre. Prueba a fotografiar una bandeja desde un ángulo inesperado o una copa aprovechando un reflejo. Obtendrás grandes resultados.

5. Cuida los detalles. Aunque parezca una obviedad, este consejo puede ser la clave del éxito o el fracaso de una toma. Una copa rayada, una huella en un plato o un elemento mal colocado, puede arruinar no sólo la sesión sino horas y horas de preparación. Mima el montaje, cada elemento cuenta, coloca la vista que más favorezca al plato y, si te lo puedes permitir, selecciona los mejores componentes para la composición.

6. Simplicidad y sencillez. No pienses que por no tener una vajilla de época o una bandeja de alpaca, tus fotografías de alimentos tendrán peor calidad o saldrán menos favorecedoras. Recuerda que el protagonista es la elaboración y que no necesita de ornamentos para destacar. A veces, una tabla de madera que tengamos por casa, un cacito de barro o una simple base de pizarra pueden ser soportes más exquisitos que la mejor de las porcelanas.

7. ¡Date prisa! Aunque hemos comentado que la preparación es muy importante, hay platos con los que no debes relajarte ya que el atractivo fotográfico puede desaparecer a los pocos minutos de haberse preparado. El vapor, una textura determinada, la humedad, la intensidad del color… son elementos que se pierden si no nos damos prisa a la hora de realizar la toma.

TRUCOS: Pulveriza una mezcla de agua y glicerina para “devolverle” la humedad al plato (o aplícala con un pincel para dar brillo justo donde se necesita), utiliza hielo seco para representar el vapor, echa mano de colorante para reforzar la intensidad de ciertos colores o usa elementos alternativos (aunque no sean alimentarios) que simulen la textura o el resultado deseado (como el puré de patatas con colorantes para sustituir un apetitoso y cremoso helado).

Como ves, con estos pequeños consejos que no suponen un gran gasto o inversión, podrás conseguir resultados más que profesionales. Ahora te toca a ti… ¿Te atreves con la fotografía de alimentos?

Autor: Siete Fotografía


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