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Sentirse Como en Casa en los Paradores Nacionales



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Matteo Gaffoglio
Comunicador y experto en gastronomía



Para un turista viajero es tranquilizante tener la certeza de que llegando al final de un viaje, la estancia será de lo más relajante, en un ambiente espacioso, confortable y de sosiego, en una atmósfera de bienestar; acogido sí como huésped, pero también como ?uno más de la familia?, donde espera una mesa rica de manjar sabiamente seleccionado, elaborado por cocineros experimentados en una cocina de lo más tradicional del lugar y vinos excelentes. Es perfecto para poder descansar y sentirse como en su propia casa.

Esta sensación de bienestar y certidumbre queda asegurada en España por la cadena de los Paradores Nacionales de Turismo que, entre las numerosas y prestigiosas cadenas de grandes hoteles del mundo, se destaca por ser muy singular, en una palabra: incomparable. Esta red, debido a su gran éxito y desarrollo por las numerosas comodidades que ofrece a los huéspedes, sigue creciendo, hasta contar hoy con más de noventa establecimientos derramados por la península y las islas.

Cada Parador es una herramienta promocional, muy eficaz en favor del fomento y desarrollo turístico de cada zona. No hay duda de que uno de los más grandes aciertos de la historia hotelera española ha sido la red de Paradores, instituida con el apoyo del entonces Rey Alfonso XIII, quien inauguró el primer establecimiento en Gredos en 1928.

Desde ese año, la empresa Paradores comenzó la recuperación de esos grandiosos conjuntos arquitectónicos, edificios de alto valor histórico-artístico, importantes testigos de la historia, que de otra forma hubieran caído en el abandono y en el olvido por diversas causas. Los Paradores, rescatando castillos, monasterios, conventos, hospitales, palacios, casas solariegas, etc... han recuperado la grandiosidad de esos edificios históricos. Un tipo de alojamiento que ha conseguido llevar el turismo a los rincones más olvidados del país y abrir las puertas de otros, donde ningún promotor invertiría por temor a un incierto futuro.

Desde los años sesenta los Paradores están empeñados en un proyecto de expansión sin precedentes, siguen incrementando su número, modernizándose y adaptándose a los nuevos tiempos. Como también desempeñan un importante papel, recibiendo en sus dependencias a una clientela fiel, que una vez ha disfrutado de la estancia en cualquiera de ellos, no deja de repetir sus visitas.

Así es también para el autor de estas líneas, que colecciona en su pasaporte gastronómico de la Chaîne des Rôtisseurs (es Bailli honoraire) ya más de cincuenta timbres de distintos Paradores, testigos de otras tantas estancias. Según sus itinerarios preestablecidos, en todos los viajes a través de la península, especialmente viajando al sur, tiene como meta imprescindible la parada en el 4 estrellas Santa Catalina de Jaén. Una parada a veces de una noche o de más días, pero siempre considerada muy agradable, sabiendo que será acogido con calidez y gran amistad por el director José Rizos Garrido, el jefe de recepción Francisco Vilchez, el jefe de cocina Miguel Marabé, el jefe de comedor Emilio Martinez, la gentil gobernante Magdalena y toda el resto del equipo. Una plantilla bien formada, siempre atenta y eficaz, que hace del establecimiento y del bienestar del huésped, un éxito. Para el huésped, del que conoce sus gustos y costumbres, siempre: la misma habitación, la misma mesa, los platos preferidos, los vinos excelentes como el tinto Duque de Bailén de la Bodega Santa Gertrudis, el aperitivo Amontillado de Lopera, y los de Don Pedro Gil. Pequeños detalles que engrandecen las satisfacciones y los deseos del visitante.

Desayuno con vistas sobre Jaén

El Parador se alza en el Cerro de Santa Catalina, junto al castillo de origen árabe levantado por el rey Alhamar, pero antes fue baluarte de los romanos. En el 1246 fue conquistado por Fernando III ?El Santo?, y como antiguo baluarte defensivo del soleado horizonte jienense, ha sido testigo de las batallas que han marcado el peso de derrotas y victorias. Su pasada función militar como observatorio, amalgama la excepcional panorámica que ofrece desde el valle del Guadalquivir, tierra de campiñas y olivares, hasta la abrupta Sierra Morena. Roca y piedra dibujan una altiva silueta que recorta el firmamento azul y proporciona excepcionales vistas sobre la Sierra Morena y la ciudad de Jaén. La monumentalidad exterior perdura en el salón principal, con sus arcos cruzados a 20 m. de altura y mantiene en el comedor una raigambre árabe, como las lámparas y los arcos ojivales. En habitaciones y salones la línea ornamental opta por el confort y la suavidad de tonos contrasta con el vértigo de sus vistas.



Son muchos los que manifiestan como motivo de su viaje la posibilidad de descubrir las peculiaridades de los Paradores, porque saben que el servicio y el detalle son comunes, pero la historia, las sensaciones, son diferentes en cada uno. Es una sensación única disfrutar de una velada en un edificio que ha albergado a reyes, nobles u otros personajes de la historia de España o pernoctar en las mismas habitaciones que han albergado a los grandes de este país.

Las paredes de estos monumentos nacionales, a través de los años, guardan mudos las leyendas o acontecimientos de los que fueron testigos: una historia que Paradores ha sabido convertir con maestría en establecimientos hoteleros de gran calidad. La llave de este éxito son las buenas instalaciones, el servicio de gran profesionalidad y ofertas turístico-hoteleras únicas. Las ofertas de Paradores, excepto en determinados periodos, son varias: el 20% de descuento si se aloja dos o más noches consecutivas en el mismo establecimiento en régimen de media pensión; la oferta Especial 2 x 1; el pasaporte ?Semana de Ensueño?, recorriendo España de Parador en Parador; la tarjeta de 5 noches para disfrutar más y con más descuento; los ?Años dorados?, muy apreciados por los mayores, con un buen 35% de descuento sobre habitación y desayuno buffet. Y para los que poseen la tarjeta Amigo de Paradores hay más: noches gratis canjeadas con puntos acumulados al abonar facturas, copa de bienvenida, garaje gratis, etc. Son fórmulas muy apreciadas por los clientes, ya que cuentan con la calidad y la tradición unidas a lugares plenos de sensaciones únicas e irrepetibles.

Los Paradores siguen trabajando sin dejar de mirar al futuro con ánimo de anticiparse a las exigencias, un compromiso que marca como fórmula de la excelencia, donde la calidad y la innovación son los elementos básicos de la transformación, para ofrecer la máxima garantía de confort y servicio y sin perder la capacidad de sorprender. En cada Parador hay aires de nobleza y un arte que tiene vida propia. Es el arte de la hospitalidad, el arte del ambiente decorado con estilo y savoir-faire, que susurra suavemente al paso del huésped para reclamar su atención. Un encanto que pervive en el alma del viajero cuando regresa al Parador y siente que entre sus muros siempre encontrará un hogar.



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