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El Adiós a los Precocinados


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La falta de tiempo en nuestra vida cotidiana nos hace recurrir a platos precocinados, aún siendo conscientes de que no son la mejor opción para nuestra alimentación.

Eva Martín Escobar

Los platos de comida precocinada son hoy día unos de los más consumidos en nuestros hogares, especialmente entre aquellos que no tienen tiempo para cocinar y los jóvenes y solteros sin mucha mañana con los fogones. Se trata de formas rápidas y sencillas de tener una comida más o menos sabrosa en nuestros platos, al alcance de todos. Sin embargo, estos platos preparados son a menudo poco saludables y, si bien su consumo ocasional no resulta perjudicial, el abuso de ellos puede ser malo para nuestra salud.

Obviamente, no podemos meter al mismo saco todos estos preparados. Existen productos preparados de calidad, del mismo modo que podemos encontrar en los supermercados otros muy poco recomendables. Los segundos suelen ser de baja calidad por contener demasiados añadidos (conservantes, colorantes, grasa trans, exceso de sal...) o por tener unos aportes nutricionales escasos.

Es cierto que, si escogemos los alimentos precocinados de una calidad aceptable, éstos nos aportan ventajas como la rapidez, comodidad y el ahorro de tiempo y trabajo en la cocina. Sin embargo, todos estos beneficios pueden obtenerse también de la cocina más tradicional mediante la planificación del tiempo que pasamos entre fogones. Del mismo modo, todos aquellos que aseguran consumir este tipo de alimentos habitualmente con la torpeza como excusa se quedarían sin argumentos si dedicaran una sola tarde de sus vidas a aprender las bases de la cocina rápida.

Lo cierto es que para solventar estos problemas que nos “obligan” a consumir comida preparada sólo necesitamos dos herramientas al alcance de todo el mundo.

Nuestro primer aliado contra el tiempo y la falta de habilidad es el microondas. En él podemos preparar infinidad de recetas más saludables y baratas que los platos precocinados con el mismo o poco más tiempo que el empleado en la preparación de los alimentos preparados. En la red podemos encontrar numeroso videos y recetas explicativas para microondas.

Un segundo y muy importante amigo es nuestro congelador. Podemos emplear una de esas tardes libres que todos tenemos para preparar varios platos que luego llevaremos al congelador, obteniendo el mismo resultado en tiempo que con los preparados congelados, pero con las ventajas que la cocina casera proporciona a nuestro organismo y a nuestros bolsillos.

Para demostrarlo, pondremos algunos ejemplos de preparación casera para algunas de las comidas precocinadas más consumidas habitualmente.

  • Las Sopas: si se rechaza preparar una sopa casera porque lleva demasiado tiempo, es porque nunca se ha hecho una. Para preparar un caldo casero simple, no hay más que cocer todos los alimentos juntos en una olla y añadir sal y condimentos. Luego, no quedará más que guardarlo por porciones y congelarlo para consumirlo siempre que queramos, y su sabor y calidad nutricional siempre serán mucho mayores que los de cualquier sopa de sobre.

  • Masas: las de hojaldre y pizza son las más utilizadas. Hacerlas en casa no lleva más de 10 minutos (a penas 5 si contamos con un robot de cocina con función de amasar), y son también aptas para congelación, quedando exactamente igual que recién preparadas tras descongelarlas.

  • Pollo Kiev: un clásico de la comida precocinada. Ésta es una receta muy simple que lleva a penas 10 minutos preparar, más entre 10-20 minutos más en el horno durante lo que podemos hacer otras cosas en la cocina.

  • Gazpacho: del mismo modo que la sopa, es una receta muy simple y rápida. En verano, podemos consumirlo a diario, y sólo tendremos que hacerlo una vez a la semana, pues se tarda lo mismo en hacer un litro que en hacer 5.

  • Tortas para crepes, burritos, fajitas... Cocinarlas consiste simplemente en mezclar, dejar reposar y cocinar, y también se pueden congelar sin mayor problema.

La cantidad de recetas como estas es innumerable. Es cierto que tenemos poco tiempo, pero con estos ejemplos podemos hacernos a la idea de lo simple que sería dedicar un sábado a preparar una buena reserva de alimentos precocinados caseros que nos aportarán sabor, salud y un extra de dinero en el monedero. Y, si todavía no lo ves claro, una sugerencia: tomate esa tarde de sábado como una actividad para hacer con amigos o familia, y acabará resultando un día productivo y divertido.


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Koldo Royo Coloma

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