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Alimenta tus Defensas


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En épocas de frío, y más al acabar un periodo vacacional, cuando de pronto el estrés se nos echa encima es muy probable que nuestro sistema inmunológico se vea fuertemente afectado.

 

Sara López
 
Signos como el dolor de cabeza, la fatiga muscular, heridas en los labios, pelo que se cae en exceso, uñas débiles o heridas que tardan demasiado en cicatrizar pueden ser un indicio de que nuestras defensas se encuentran en su punto bajo.
 
Una mala alimentación influye de lleno en nuestro sistema inmunológico y nos hace más propensos a ser atacados por agentes externos como virus, bacterias y otros organismos patógenos que dan lugar a gripes o gastroenteritis acusadas.
 
Dietas con exceso o falta de calorías no son buenas para nuestras defensas.  Ingerir un índice más alto de las calorías necesarias de las que nuestro cuerpo necesita, también hace que nuestras defensas actúen de forma mas ralentizada frente a posibles agentes infecciosos.
 
Y por el contrario, una dieta de reducido aporte energético como puede ser una dieta de menos de 1200 calorías, muy típica en estas fechas al proliferar las dietas postnavidad, hará que el número de nuestras defensas se vea fuertemente reducido. 
 
El exceso de grasas no es bueno para que nuestro cuerpo combata contra sus enemigos. Simplemente hay que sustituir las grasas perjudiciales por aquellas que son saludables, ¿Cómo cuáles? Las que contienen los frutos secos, el aceite de oliva, el aguacate, el pescado azul… son ejemplos de alimentos ricos en grasas beneficiosas para nuestro organismo.
 
Por otra parte se ha demostrado que las personas que consumen usualmente lácteos  fermentados como el yogur, tienen una mayor resistencia a las intoxicaciones alimentarias, además de unas defensas más fuertes. Se ha demostrado que el sistema inmunológico condiciona fuertemente la esperanza de vida. La calidad y cantidad de nuestras defensas será crucial para determinar cómo y cuánto envejecemos.
 
Por supuesto el aporte de vitaminas y minerales es fundamental.  Por ejemplo, la famosa vitamina C de la cual depende la producción de interferón, sustancia que nos inmuniza de una gran cantidad de virus, está presente en los cítricos, el tomate, las hortalizas, el melón, las fresas…
 
Otra vitamina importante es la E, presente en el germen de cereales o cereales de grano entero como en pan, arroz y pastas alimenticias integrales… aceites de oliva virgen extra en frío, vegetales de hoja verde y frutos secos. Y otras vitaminas, como por ejemplo las relacionadas con el grupo B. La mayoría de las de este grupo, se ubican en alimentos vegetales como las verduras, la fruta, los frutos secos… Sin embargo la B12 se ubica en alimentos como hígado y el marisco, pero también está presente en la carne, pescado, huevos y productos lácteos.
 
La clave reside en comer sano, variado y fresco. Una forma natural de luchar contra los ataques de virus e infecciones.

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