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Alimenta tu Buen Aliento


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¿Qué tiene en común el ajo, la cebolla y el chorizo? Entre otras cosas, que a menudo hacen aflorar un cierto hedor de la boca que ni a base de caramelos de menta o licor del polo ultrafuerte podemos eliminar. Inevitablemente es así, hay un montón de alimentos que cuanto más fuertes y sabrosos, más enturbian el aliento.

Todo lo que ingerimos pasa por nuestra boca. La comida es triturada por nuestros dientes y a pesar de cepillarlos religiosamente, la genética y los hábitos alimenticios hacen que algunos no puedan salvarse de las temidas caries, gingivitis o de la halitosis. De hecho el mal aliento no solo se produce por las bacterias que proliferan en nuestra boca, también se genera a lo largo del tracto digestivo, cuando ingerimos comidas de sabores fuertes (la típica sensación de que “algo repite”).

Una dieta poco equilibrada puede ser la causa de mal aliento; excedernos en el consumo de algunos nutriente y la falta de otros, o incluso, no estar lo suficientemente hidratados, son factores que puede provocar el efecto “pozo cantante”.  De hecho, una de las advertencias de la famosa dieta Dukan basada en la ingesta de proteínas, y con la prohibición de consumir vegetales durante los primeros días, es que puede provocar mal aliento. Por ello es importante replantearnos cómo están siendo nuestros hábitos de alimentación si vemos algún problema de este tipo.

Además de las revisiones obligatorias del dentista, claro está, y de mantener una higiene bucal rigurosa (y no basta con el cepillo, también hay que usar el hilo dental) hay algunos truquillos que nos pueden ayudar en nuestras costumbres diarias o salvarnos en situaciones especiales.

Para matar vampiros ajo, y para matar el ajo, hierbas. Un remedio de nuestras abuelas, que es incluso más eficaz que los caramelos de menta o chicles que consiguen eliminar el mal olor por menos tiempo, es masticar unos hojas de perejil, cilantro, romero o menta, así conseguimos un aliento fresco y libre de olores en pocos segundos.

La manzana también es todo un recurso que podemos usar como improvisado cepillo dental si nos encontramos fuera de casa y nos ha sido imposible llevar el cepillo de dientes. Fruta que actúa como escoba barriendo las pequeñas partículas de comida que pueden quedar entre los dientes, además de fortalecer las encías.

La vitamina C, también es un excelente aliado en la lucha contra las bacterias, la cual disminuye el riesgo de sufrir enfermedades periodontales. Por ello alimentos ricos en esta vitamina como los kiwis, los cítricos, el melón o infusiones a base de rooibos, pueden ayudar a nuestra salud bucal.

Por otro lado, varios estudios, demuestran que el consumo de un yogur diario, (ojo, hablamos de un yogur poco procesado y sin azúcar añadido), ayuda a reducir los agentes causantes del mal aliento, además de disminuir la formación de placa y reforzar nuestras encías.

En los alimentos, encontramos la causa y la solución a un mismo problema. Siempre y cuando nuestro problema de mal aliento no proceda de afecciones graves, y sea provocada por la ingesta de ciertos platos es fácil solucionarlo, teniendo en cuenta premisas como los hábitos saludables en nuestra dieta y sabiendo echar mano de algunos alimentos estrella.


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Koldo Royo Coloma

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