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Niños Y Verduras, el Gran Dilema



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Son muchos los padres que se enfrentan al problema de que sus hijos se niegan a comer verduras u hortalizas. Algunos pequeños llegan incluso a suplicar llorando que no les pongan en la mesa nada que esté relacionado con la huerta o el campo y esa actitud, día tras día llega a convertir la hora de las comidas y las cenas en una pesadilla.

Existen teorías que hablan de que ese rechazo a la verdura es psicológico y que muchos niños asocian su nombre o aspecto externo a valores negativos. No obstante y a pesar de ese componente psicológico del que es muy difícil escapar, es cierto que los niños deben acostumbrarse desde muy pequeños a comer verduras y que los padres en ningún momento deben obligarle o forzarle en esa tarea. Es precisamente esa actitud la que en muchas ocasiones provoca en el niño un rechazo justificado al principio pero sin fundamento con el paso de los años, es decir, la insistencia agresiva por parte de los padres y educadores puede llegar a provocar que la idea "no me gustan las verduras" se refuerce. Por esto, existen maneras de ir "engañando" al niño con el fin de que poco a poco se vaya haciendo a estos alimentos.

Una buena opción consiste en ofrecerle una verdura, cualquiera que se desee, sin explicarle qué es. Simplemente se le da al niño para que la coma y se va creando un hábito. Después de haberlo comido quince o veinte veces, ya se le podrá decir qué es lo que ha comido exactamente y no habrá problema porque el niño ya estará familiarizado con el sabor.

Otras madres, a la hora de introducir verdura en la dieta de sus hijos, lo que hacen es añadir pequeñas cantidades de verduras a escondidas en las comidas que llevan salsa, como por ejemplo la pasta y la pizza.

El puré es también una gran alternativa. A pesar de lo que se piensa, las vitaminas y minerales de las verduras se mantienen una vez que se han triturado. Es posible que la fibra sí que se vea perjudicada al convertirse en líquido, pero eso tiene solución. Al igual que la fruta, muchas verduras tienen pulpa, por lo que a la hora de hacer el puré más rico en fibra se puede triturar esta parte sin ningún problema.

Estas son algunas de las opciones que se pueden emplear a la hora de ir acostumbrando a los niños a que consuman verdura. La educación en materia ecológica e incluso la motivación para que, si la casa lo permite, puedan plantar sus propias semillas suele contribuir. ¡Solo hace falta ser creativo!


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