La diseñadora de alta costura francesa quiso dejar patente con esta cita que beber champagne era algo que siempre hacía, al margen de la situación en la que se encontrase.
Cuenta una leyenda que Madame de Pompadour tenía al rey Luis XVI loco por sus huesos, y que la primera copa diseñada únicamente para champagne fue la Pompadour, elaborada en porcelana a finales del siglo XVIII bajo encargo de María Antonieta, la esposa del rey Luis XVI, tomando como modelo su seno izquierdo.
Pero la cultura popular se encargó rápidamente de atribuir el molde al seno de Madame de Pompadour, la amante del rey, quien dio nombre final a esta copa.
John Maynard Keynes, uno de los mayores influyentes del siglo XX, era un prestigioso economista que demostraba su pasión por el buen champagne en cada una de las fiestas privadas a las que acudía junto a los intelectuales más destacados de la época.
Bette Davis, cuyo nombre real era Ruth Elizabeth, nunca tuvo problemas en que la fotografiasen con su bebida favorita, el champagne. Esta actriz estadounidense de teatro, cine y televisión fue muy apreciada por sus actuaciones en filmes melodramáticos, históricos y románticos, con una vida llena de altibajos en la que el champagne siempre le ayudaba a superarlos.
El gobernante francés, considerado uno de los mayores genios militares de la historia, popularizó este vino espumoso tanto para endulzar con él los triunfos como para hacer menos amargos los fracasos. Así, Napoleón dio a conocer entre sus tropas la técnica de descorchar el champagne con un sable en cada una de sus celebraciones.
En uno de los mayores proyectos narrativos de la historia, “La Comedia Humana”, Honoré de Balzac retrata como nadie la sociedad francesa del siglo XIX. Pocos autores han sido capaces de entender y describir con tanta precisión el nacimiento de la sociedad moderna. Gran amante del champage y gran observador de la vida.
Este popular escritor estadounidense vivió toda su vida entre el éxito, el talento novelista y los excesos. Y buena muestra de ello se exhibe en su conocida obra El gran Gatsby, en la que el glamour viene acompañado en todo momento de un buen champagne.
Dicen que el desayuno es la comida más importante del día, y que hay que tomárselo como un rey, algo que esta cantautora británica se tomaba al pie de la letra acompañado de mucho lujo.
Oscar Wilde era un poeta de origen irlandés con una personalidad que le hacía revelarse contra lo establecido. Siempre defendió que el orden es la virtud de los mediocres, e incluso llegó a “celebrar” su muerte con champagne. Según relata el escritor Javier Marías en su obra Vidas escritas, Wilde pidió champagne en sus últimas horas de lucidez, consciente de su ruina económica: “Estoy muriendo por encima de mis posibilidades”, festejó.
Tal como sugiere Charles Dickens, no es necesario convertirse en una estrella para brillar con una copa de champagne. El destacado escritor y novelista inglés quiso firmar y dirigir esta célebre frase a la población más humilde que sufría unas condiciones de vida bastante duras.
Pedro Manuel Collado CruzLa cocina para mi es producto bien tratado sin enmascarar sus sabores, cocina de verdad de antaño con un toque diferente 1 receta publicada |