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La Sopa de la Tía Alexine


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André Bonnaure
Cocinero jubilado y feliz. Experto en foie gras y pato



Hoy os contaré una historia, capital para mí porque significó el descubrimiento de la magia de la cocina porque el conocimiento de la cocina, además de las técnicas, pasa por numerosas emociones, recuerdos, anécdotas que el tiempo llena de valor.



Mi padre tenía un restaurante en Carcassone, y cada mes nos llevaba, durante el día de descanso, a visitar a su hermana, soltera y de mal carácter. Vivía en un pueblo perdido a 50 km de nuestra casa. Mis hermanos y nuestra madre encontraban esta expedición un poco pesada...y yo también pero, a pesar de todo, mi padre mantenía esa costumbre. Por fin, descubrimos el secreto que animaba a mi padre a realizar las visitas. Además de tener un gran cariño por su tía, disfrutaba en cada visita de una sopa de verduras que calificaba de incomparable. Mi madre imaginó un sistema para evitar esas expediciones tan controvertidas, y se comprometió a preparar, en casa, la famosa sopa.

La primera versión fue un desastre, y mira que se había aplicado en buscar los ingredientes en los mejores sitios y seguir la receta con gran respeto!

La sentencia paterna fue categórica y sin discusión: ?tu sopa no tiene nada que ver con la de mi tía.?

Mi madre, ofendida, hizo una declaración oficial diciendo que la culpa la tenía la calidad de las verduras (la tía cultivaba las verduras en su huerto). Convencí a mi padre para que fuera a buscar las verduras a casa de la tía. Mi madre repitió la operación y mi padre opinó que era mejor que la precedente, pero: ?que no era tan buena como la sopa de la tía?. Mi madre adelantó una tercera versión preguntando si la culpa podía ser de la dudosa agua del grifo.

En realidad, mi madre había decidido superar la apuesta, y como para acabar con el asunto, encargó a mi padre que trajese un trocito de jamón seco que la tía añadía a su famosa sopa, así como los trocitos de confit de pato. Mi padre se fue al pueblo, trajeron las verduras, el agua, los trozos de jamón y de confit y, por si acaso, se llevó la vieja marmita impresentable que usaba la tía para cocer su obra maestra. Se hizo una sopa con todo el cariño del mundo y mi madre trajo la sopera, convencida de un triunfo merecido. En silencio, empezamos a comer. A la tercera cucharada, el veredicto surgió en medio de un gran silencio. Y de la boca de mi padre: ?esta sopa no es la sopa de la tía?.

Pensábamos todos que se había acabado la aventura, pero no, a mi madre se le ocurrió una última idea: el fuego.



¡Claro! Veía, a estas alturas, un último e importante motivo: la diferencia era debida a la chimenea! La cocina de gas no podía superar el aroma de leña y humo que se incorporaba a la sopa. Se decidió otra expedición y mi padre fue a visitar otra vez a la tía, esta vez muy intrigada, cuando pidió: verduras, agua, marmita, jamón, confit, y leña. Con ciertas dificultades encendimos la chimenea y, con el mismo cariño mi madre, hizo la famosa sopa. El veredicto esta vez cayó al final de la comida dejándonos perplejos a todos los asistentes: ?Casi es tan buena como la sopa de Alexine, pero falta algo?. Mi padre todavía hizo una última propuesta...¡TRAER LA TÍA A CASA!!!!!.
No sé cómo consiguió traer a la señora a la ciudad, pero el día elegido lo vimos volver con: verduras del huerto, agua del pozo, marmita, jamón, confit, leña, y...gruñona...la tía Alexine.

Fue ella quien sirvió ?Su Sopa?, y fue ella, triunfante, quien pronunció la sentencia definitiva:

Todo esto por no soportar el viaje...yo tampoco...

...SI VOUS VOULEZ MANGER MA SOUPE VOUS LA MANGEREZ CHEZ MOI:!!!!! (*)

Volvimos con regularidad a la casa de la tía hasta su último viaje al cielo, porque estoy convencido que está preparando su sopa para algunos santos golosos y, quizá, para DIOS.


RECETA DE LA SOPA DE LA TIA (para los que sientan curiosidad)
Ingredientes (para 6 personas:

1 col mediana
1 cebolla cortada en 4 partes
1 cabeza de ajo
œ kilo de zanahorias
1 ramita de apio
2 nabos cortados
3 puerros
6 patatas cortadas en 4
250 g de judías secas
2 codillos de cerdo puestos en sal el día anterior
3 muslos de pato confitados

Preparación:
Poner en una marmita unos 5 litros de agua, las judías, los codillos y algunos huesos o trocitos de jamón. Calentar, quitando la espuma y cocer a fuego lento.

Después de una hora, añadir todas las verduras, cocer 1 hora más y añadir el confit.

Diez minutos de cocción más, y...voilà! está a punto.

Comer primero el caldo con unas rebanaditas de pan restregado con ajo y, después, las carnes y verduras.

¡Buen provecho!



(*) "¡Si queréis comer mi sopa...la comeréis en mi casa!"


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