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Gastronomía Escandinava en Navidad


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En ningún lugar se vive tanto la Navidad como en los países nórdicos, donde la cultura se rinde a esta fiesta de una manera especial, dándole a la gastronomía navideña un papel muy importante.

Natalia Llopis Benito

La Navidad acaba de llegar, pero hace ya varias semanas que está instalada en los países escandinavos. Suecia, Noruega y Finlandia son países donde estas fiestas se viven de una manera mucho más intensa. Todas las casas cuentan con sus velitas y su estrella de Navidad en las ventanas, el árbol –por supuesto- no falta en ningún salón, las botas rojas cuelgan de las chimeneas y los alféizar de las ventanas, las coronas de ramitas y hojas de acero están en cada puerta. 
 
Pero esto no es nada, hasta ahí nos parece normal. Los comercios cambian, ponen perfume de jengibre en sus locales, los decoran hasta arriba, los escaparates se tiñen de tonos rojos, dorados y verdes, y hay una figura de Papá Noel en cada esquina.
 
Y como en toda cultura, la comida tiene un papel muy importante en estas fiestas, más que en cualquier otra que haya visto; tanto, que ciertos productos diarios desaparecen para dar lugar a sus sustitutos de Navidad. El pan de molde desaparece por el “pan de Navidad”, más denso y de un color marrón, relleno de pasas y un montón de especias dulces, con un gran sabor a canela. Lo mismo ocurre con el queso, que se sustituye por el queso de Navidad, parecido al queso de bola, semitierno, y con especias.
 
Lo mismo ocurre con las bebidas. Los refrescos de cola se sustituyen por Julmust, una especia de Coca-Cola especiada, muy dulce con un sabor a regaliz intenso. El vino también cambia, lo toman caliente, y es muy típico hacerlo tras la festividad de Santa Lucía, que se celebra el día 13 de diciembre, donde los pequeños de la casa se visten de blanco con una corona de velitas y hacen honor a la patrona de la música cantando villancicos típicos; es después cuando, junto con los padres, disfrutan de unas gachas calientes o un arroz con leche y galletitas de jengibre.
 
Pero sin duda, el gran festín llega en los días señalados. El julbord de Navidad se compone de un bufé repleto de platos y más platos típicos de esta festividad. En él podremos encontrar salmón en sus múltiples variedades: cocido, ahumado, marinado… No faltan patés, que se untan en pan sueco (ese que es como un cracker, duro y crujiente), patatas también en todas sus formas: en puré, cocidas, fritas en gajos…; tampoco se olvidan de los arenques, la ensalada de remolacha dulce y, por supuesto las albóndigas suecas. Éstas son pequeñitas, con un sabor más fuerte y ausentes de salsa tipo guiso; se acompañan de lingo, una mermelada de arándanos dulce, y de puré de patata.
 
Pero sin duda el plato estrella es el jamón de Navidad. Sin Julskinka no hay Navidad, y es que este jamón asado hace la boca agua de cualquiera. Se necesita un jamón de cerdo de unos cuatro kilos y medio. Primero debes de sazonarlo con sal y pimienta blanca y negra, después hay que atarlo para que no pierda sus jugos y lo pones a cocer con unas hojas de laurel. Así ha de estar unas dos horas y media. Después, lo sacamos y preparamos en un cuenco la costra del jamón, que se compone de dos cucharaditas de mostaza sueca (es dulce, y la puedes encontrar en Ikea), un huevo batido y dos cucharaditas de azúcar. Con una brocha, pintamos nuestro jamón con la mezcla, hasta que se impregne bien, y espolvoreamos un poquito de pan rallado. Si te gusta, también le puedes poner especias, como eneldo, orégano, perejil, unos clavos, etc.
Entonces, lo metemos al horno, que debe estar caliente a unos 200º, y así hasta que el pan rallado se ralle. Para comerlo, lo cortamos en lonchitas como si fuera un embutido, y lo ponemos sobre knäckebröd, o pan sueco, con un poquito de mostaza dulce acompañado de mostaza sueca. Delicioso.
 
Buen provecho y ¡Gott Nytt Ar (o Feliz Navidad)!

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Koldo Royo Coloma

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