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Los Grandes Banquetes Medievales


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La carne en forma de lechazo, pollo o cordero no podía faltar en los banquetes que se celebraban durante la Edad Media para conmemorar desde bodas hasta cierres de acuerdos entre naciones.

Estamos hartos de ver en películas históricas ambientadas en la Edad Media a los reyes y nobles poniéndose morados en los famosos banquetes que ofrecían pero, ¿qué comían exactamente y por qué? ¿Cuánto duraban esas celebraciones? 

La mayoría de los banquetes ofrecían un total de diez platos contando entrantes, platos principales y postres. En el apartado de plato principal la carne siempre tenía una importancia destacada, ya que en muchas naciones era símbolo de poder y el hecho de ponerla a disposición de los invitados denotaba que el monarca o jefe en cuestión tenía mucha riqueza acumulada. Precisamente el banquete tenía como principal función la de, hablando de forma coloquial, poner los dientes largos a todos y cada uno de las personas que tenían la oportunidad de sentarse a la mesa en compañía del rey y reina de turno. 
 
Los banquetes tenían lugar para celebrar bautizos, bodas, funerales, cierre de tratos y acuerdos y hasta la visita de algún rey o alto cargo extranjero. Eran actos por lo general muy lentos, en los que el entretenimiento estaba asegurado gracias a la intervención de bufones y juglares que con sus chistes amenizaban la velada. 
 
Un dato curioso sobre los banquetes es que se comía con las manos o cuchara. El tenedor no se usaba y el cuchillo no se solía poner en la mesa porque los sirvientes confiaban en que los invitados trajeran consigo el suyo propio. A lo largo de la comida o de la cena, que podía alargarse durante cinco horas, el servicio ofrecía a los comensales siempre siguiendo un orden de jerarquía cuencos con agua y toallas para que se asearan, lo que en nuestro tiempo, podría tener su correspondencia con el uso de la toallita de limón perfumada que se entrega en los restaurantes después de comer marisco. 
 
En cuanto a los ingredientes que se solían utilizar destacan el vino, vinagre, almendras y leche. Existen escritos a través de los que han llegado algunas de las recetas más in de aquellos años como por ejemplo,  pastelitos de piñones y de almendra acompañados de azúcar, perdices con salsa, cabezas de ternera, jabalí acompañado por potajes hechos a base de patatas y verduras, membrillos cocidos, corderos asados con salsas agridulces y un largo etcétera. ¿Os animáis a poner en práctica alguna?

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Koldo Royo Coloma

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