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La Comida Pirata, la Comida Mejor


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Conocidos por sus saqueos, las búsquedas de tesoros, sus parches en el ojo, pero sobre todo por su inclinación por el ron, el mundo de los piratas siempre ha despertado un gran interés. Lo sorprendente es que todavía hay facetas desconocidas de estos pícaros villanos y una de ellas es la culinaria.

 

Sara López
 
Mélani Le Bris  en su libro, La cocina de los filibusteros (editado en España por Everest), se encarga de informarnos sobre el gusto por la gastronomía de los piratas, especialmente aquellos de los siglos XVI, XVII y XVIII, que frecuentaban las islas caribeñas como Martinica, Haití, Jamaica o Barbados.
 
Lo cierto es que, como bien explica el libro, los piratas y filibusteros merecen un reconocimiento  en cuanto a su aportación a la comida caribeña. A diferencia de lo que muchos piensan, la cultura culinaria del Caribe, no solo esta influenciada por la población india aborigen de las islas o los colonos conquistadores, si no que también los piratas aportaron lo suyo. Precisamente el Caribe, gracias a su riqueza, fue una de las zonas protagonistas en la época colonial; mezcla de culturas entre las que encontramos la presencia africana, francesa, holandesa, inglesa y española, que por supuesto, dio lugar al carácter mestizo de su cocina.
 
No solo en el mar vivían los piratas. También era usual que pasasen largas temporadas en tierra, momento en el cual, se empapaban de la cultura del lugar y no solo eso, si no que descubrían las riquezas naturales de lugares nuevos; sus frutos, sus especias, su fauna…
 
Un colectivo social que estaba al margen, no se relacionaba con los habitantes de las grandes metrópolis, sin embargo, sí mantenían una estrecha relación con los nativos de las tierras a las que llegaban, muchas veces considerados incivilizados y cuya vida se hacia al margen de los nuevos colonos, si es que se lo permitían. Por ello, los piratas eran los que se empapaban de los lugares a donde iban, y dentro de ese proceso de intercambio cultural, la comida contaba con un gran papel. 
 
En la obra de Le Bris, se nos explican peculiares recetas de los filibusteros, pero todo ello se hace con un toque de narrativa aventurera, gracias al extenso conocimiento de la autora sobre la literatura pirata. Menciones a antiguos escritores, anécdotas y datos sobre la vida pirata, ayudan a salpimentar el estupendo recetario bucanero. 
 
Marinada de melva con leche de coco, pollo ahumado con limón verde, ragú de tortuga o de cerdo ahumado, cangrejos rellenos, bolas de tamarindo, pastel de boniatos, vinos de piña y de plátano macho, chocolate caliente a la antillana, ponche de leche y ron… son algunas de las curiosas recetas que en esta obra podemos encontrar.
 
Por supuesto, merecen una mención especial, las ilustraciones que acompañan al recetario,  a la acuarela realizadas por Hyppolyte, que evocan y trasladan al lector a la época de las conquistas.
 
Una forma de nutrirnos de historia y gastronomía de la época más aventurera.

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