Un buen estado nutricional puede ayudar al organismo a enfrentarse mejor a los tratamientos o intervenciones quirúrgicas previstas y está relacionado con un mejor pronóstico. Los objetivos son seguir una dieta saludable, mantener la masa muscular y evitar la pérdida de peso involuntaria.
Debido a los efectos de la propia enfermedad y a los tratamientos oncológicos, a menudo aparecen síntomas como la fatiga, falta de apetito, dolor, náuseas, etc., que dificulta comer y alimentarse de forma adecuada.
A continuación, se exponen las claves para una correcta alimentación así como pautas dietéticas para ayudar a paliar los síntomas de los principales efectos secundarios a los tratamientos. Estas recomendaciones son genéricas y podrían no ser apropiadas en algunas circunstancias puesto que existen muchos tipos de cáncer y tratamientos médicos y cada persona tiene necesidades nutricionales diferentes.
Recomendaciones dieteticas
A) PROTEÍNAS
Por lo general, el paciente con cáncer tiene necesidades nutricionales similares a la población sana, salvo en proteínas, cuyos requerimientos a menudo están aumentados. Así, la alimentación deberá ser saludable, tipo dieta mediterránea, asegurando un correcto aporte de alimentos proteicos:
• En comida y cena incluya alimentos ricos en proteínas como legumbres, huevos, pescado, marisco o carnes magras (pollo y pavo sin piel, conejo, codorniz, lomo o solomillo de cerdo, etc.)
• Tome a diario un puñado de frutos secos o semillas sin sal: almendras, avellanas, nueces, pistachos, anacardos, pipas de girasol, de calabaza, etc.
• Si toma lácteos, incluya dos/tres raciones al día en forma de yogur natural, leche semidesnatada, queso fresco, etc. Por ejemplo, en desayuno, meriendas o antes de irse a dormir.
-En caso de intolerancia a la lactosa puede probar las alternativas sin lactosa.
-Si toma habitualmente bebidas vegetales son preferibles las de soja* por tener mayor contenido proteico que las de avena, arroz, almendras, etc., y asegure que está enriquecida en calcio y vitamina D, y no tiene azúcar añadido.
*Excepto en algunas pacientes con cáncer de mama.
B) FRUTAS Y VERDURAS
Asegure a diario al menos 5 raciones entre frutas y verduras, por su aporte de vitaminas, minerales, fibra y antioxidantes.
• En las comidas principales asegure una buena ración de verduras frescas y de temporada. Las congeladas son también una opción. Pueden tomarse crudas en ensaladas, salteadas, asadas, hervidas o en purés.
• Tome un mínimo de 3 piezas de fruta a lo largo del día, en desayuno, postres o tentempiés.
C) ENERGÍA SALUDABLE
• Asegure en la mayoría de comidas una cantidad suficiente de alimentos ricos en carbohidratos, tales como tubérculos (patata, boniato), cereales y sus derivados (arroz, pan, pasta, sémolas, maíz, cebada, trigo, etc.). Mejor en sus variedades integrales, salvo que estén contraindicadas o no las tolere.
• Si tiene exceso de peso o le preocupa que su peso vaya en aumento, controle las raciones de los alimentos que aportan carbohidratos y aumente la cantidad de verduras.
• Use aceite de oliva virgen extra para cocinar y aliñar los alimentos.
• Utilice cocciones sencillas evitando salsas grasas, frituras, etc.
D) ACTIVIDAD FÍSICA
La falta de actividad física y los tratamientos contra el cáncer reducen la masa muscular.
• Es importante mantener o aumentar la actividad física para ayudar a disminuir la inflamación, mantener la musculatura y la fuerza.
• La actividad física también se asocia a menor fatiga y ansiedad, mejor calidad de vida y mayor autoestima.
• Es importante ajustar el ejercicio a cada persona y consultar con su médico en caso de patologías que lo contraindicaran.
• Si no hace ejercicio habitualmente y no lo tiene contraindicado, puede empezar por ir a caminar, mejor si lo hace acompañado.
E) EVITE
• Los alimentos ricos en sal, grasa y/o azúcar, tales como embutidos (sobre todo los grasos), bollería, bebidas y lácteos azucarados, aperitivos fritos, etc.
• Las bebidas alcohólicas, o en todo caso disminuya su ingesta al mínimo.
• Los suplementos de vitaminas/minerales o antioxidantes, a no ser que se los haya prescrito su médico.
• Las dietas restrictivas ya que pueden empeorar el estado nutricional.
F) HIDRATACIÓN
Es importante mantener el cuerpo bien hidratado para que funcione bien.
Tome agua cuando tenga sed y como bebida habitual en comida y cena. También son una buena opción las infusiones, caldo sin o bajo en sal, leche o zumos diluidos con agua.
Reparta la ingesta de líquidos a lo largo del día.
Seguir una alimentación saludable no significa dejar de comer los alimentos o platos que a uno le gusten ni dejar de disfrutar de la comida. Es importante adaptar las recomendaciones a los hábitos que uno tenga, sus horarios y gustos. Comer en compañía puede ayudar a disfrutar más de ese momento y a comer mejor.

