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Entre Fogones: Cocinando en el Mundo Xo (Parte 1)


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Comenzar en el mundo de David Muñoz es romper todo concepto habitual que tiene un cocinero sobre el funcionamiento de un restaurante y entrar en un mundo en el que pasárselo realmente bien, siempre y cuando tu trabajo salga, es una mezcla que no solo es innovadora, sino que también hace que la gente que viene a comer se sienta cómoda y viva un verdadero "xow"

A finales del año pasado buscaba un trabajo en Madrid y un día salió la oferta de trabajar en Streetxo, la versión más gamberra y callejera del mundo de David Muñoz. El primer día ya fue una locura, en la planta 9 del Corte inglés de Callao con toda la gente pasando y mirando cómo trabajabas. Siendo sincero el primer día estaba muy nervioso, la verdad ya que era una de las primeras veces que trabajaba en una cocina abierta al público.

En el mundo Streetxo lo que más te pagaba era el hecho de que no solo hacías de cocinero sino que también realizabas las tareas de camarero ya que estabas emplatando lo que fuese y nada más terminar te dabas la vuelta y se lo ponías al cliente y le explicabas de qué se trataba. Nos reíamos mucho, la verdad, ya que la idea era hacer que el cliente formara parte del "Xow" de Streetxo. Allí todos teníamos la libertad de hablar con el cliente y reírnos con ellos. Más de uno aprovechaba para ligar con los clientes, puesto que la gente se sentía mucho más cercano a ti.

Era como una fiesta en ocasiones, teníamos derecho a poner nuestra música a todo volumen para que la gente que estuviese en la 6ª planta supiese donde estábamos. Pero no todo eran risas y fiesta, la verdad es que trabajábamos duro, pero ese buen rollo y el ambiente hacía de todo ello un trabajo mucho más ameno. David de vez en cuando se pasaba por allí para visitarnos, controlar cómo crecía ese mundo que había creado y también para poder disfrutar con sus propias creaciones. 

Venía con poca frecuencia ya que entre su restaurante principal (Diverxo), que estaba montando en el nuevo emplazamiento del nuevo Streetxo Madrid (un séquito de cámaras que estaban grabando un documental sobre el mundo Xo) no tenía mucho tiempo restante para poder dejarse caer con tanta frecuencia como le gustaría. Los cámaras que he mencionado antes también se dejaban caer por allí para grabarnos trabajando y para hacernos pequeñas entrevistas preguntándonos cómo era pertenecer al mundo de David Muñoz.  Siendo sincero esto fue un pequeño aperitivo del mundo Xo ya que aún quedaba mucho por ver de este extraño y fascinante mundo de locos. 

La cocina de David Muñoz es realmente espectacular ya que con las cosas más sencillas crea un plato de vanguardia. No solo el sabor te cautiva sino que también los “lienzos”, como él llama al papel donde emplatábamos, eran llamativos y hacían nuestro trabajo mucho más sencillo  ya que la gente solo con mirarlos ya te decían “quiero uno de esos” sin saber siquiera que llevaban. Todo esto se iba a acabar ya que la mudanza al nuevo local iba a ser no solo un cambio de emplazamiento sino un cambio muy grande en nuestra forma de trabajar y de ver el mundo Xo.

Continuará...


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