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Dime Cómo Es tu Cena de Trabajo Y Te Diré Cómo Es tu Empresa


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Con la llegada de la Navidad se acerca uno de los eventos más típicos del ámbito empresarial; “las cenas de trabajo”. Estas reuniones se repiten año tras año, antes de las correspondientes vacaciones navideñas. En ellas, jefes, altos cargos y curritos de a pie comparten mesa, para poder disfrutar de un momento distendido y relajado con los colegas del trabajo. Pero estos años de cambio, también han influido en las tendencias del famoso evento.

Sara López

Lo cierto es que, con la crisis, muchas empresas han decidido cambiar el método de estas reuniones.  Antes de la recesión económica, las corporaciones invertían  en menús abundantes, realizaban cenas convencionales en las cuales los diferentes invitados se disponían a lo largo de una gran mesa y, en muchos casos, se promovía la fiesta  y el desmelene.
 
Sin embargo, las directrices han cambiado. Por un lado, prima el ahorro con cenas más sencillas y económicas. Se acabó el derroche en barras libres. La fiesta por todo lo alto llegó a su fin, entre otros motivos, para ahorrar malas pasadas a muchos empleados o jefes tras la ingesta excesiva de copas. 
 
Por otro lado, sobre todo cuando se trata de grandes empresas con una fuerte identidad corporativa, se insiste más en la apariencia; sitios más sofisticados, con mobiliario de diseño y un toque más chic. Todo muy en consonancia con una atmósfera más tranquila y serena que tiene como protagonista a la empresa,  permitiendo incluso, incluir actividades participativas de carácter lúdico como juegos o discursos motivacionales.
 
El formato también cambia. Se pone de moda la cena tipo cóctel que permite a los participantes moverse de un lado a otro, interactuar y charlar. La clave es que el evento favorezca la participación de todos sus asistentes bajo un ambiente relajado, sin olvidar que se trata de un evento de trabajo; el desmadre, no está permitido.  
 
Otra idea en la que se insiste es no reducir la calidad de los alimentos; es mejor poco y bien, que mucho y mal. Y el poco y bien muchas veces va de la mano con la apariencia. Por eso muchas empresas apuestan por caterings sencillos, pero que ofrezcan una presentación vistosa. Los aperitivos de alto coste como el caviar o el sushi son sustituidos por otros productos más convencionales pero con una bonita presentación.
 
En definitiva, cenas menos ostentosas, con una estética cuidada y con un concepto más responsable y corporativo. La diversión o el aburrimiento, como de costumbre, dependen del ambiente de trabajo que se haya propiciado durante el resto del año.

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Raúl García Jiménez

Cocinero. Asesor gastronómico. Articulista de cocina ecológica y más...

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