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Con más de dos mil años de historia documentada, desde la romanización del valle del Miño, el Ribeiro ha sido durante siglos uno de los grandes motores económicos y culturales de Galicia. La reputación de sus vinos blancos y tintos alcanzó tal magnitud que, ya en el siglo XVI, cruzaban el Atlántico rumbo a América, apreciados por su capacidad de resistencia a las largas travesías oceánicas y su notable estabilidad.
Hoy, tras una profunda revolución varietal y cualitativa, basada en la recuperación de uvas autóctonas y en una viticultura más precisa, la comarca vive un nuevo esplendor. Un renacimiento que ha despertado el interés tanto de bodegas familiares como de grandes grupos inversores.
“Ribeiro tiene todo lo necesario para estar entre las grandes zonas vitivinícolas de España: tradición, paisaje, diversidad y una cultura profundamente arraigada a la viña”, afirma Pedro Ruiz Aragoneses, CEO de Alma Carraovejas.
Una denominación con historia
Reconocimiento oficial: 1932 (una de las D.O. históricas de España) Superficie de viñedo: aprox. 2.200 ha inscritas Viticultores: en torno a 1.600 Bodegas y colleiteiros: unas 95
El clima, templado con clara influencia atlántica, presenta una temperatura media anual cercana a los 14,5 ºC y una pluviometría en torno a los 900–1.000 mm, lo que, unido a suelos mayoritariamente graníticos, franco-arenosos (sábrego), da lugar a vinos de marcada identidad, finura aromática y excelente equilibrio entre frescura y madurez.
treixadura
Variedades autorizadas
Blancas principales:
Treixadura, torrontés, godello, albariño, loureira, lado, caíño blanco, albilla do Avia, branco lexítimo
Blancas secundarias:
Palomino
Tintas principales:
Caíño Tinto, caíño bravo, caíño longo, ferrón, sousón, mencía, brancellao, espadeiro, merenzao
Tintas secundarias:
Garnacha Tintorera, tempranillo
sousón
Treixadura, la identidad del Ribeiro
Desde los años ochenta, la treixadura se ha consolidado como la gran uva blanca del Ribeiro, desplazando a variedades de menor potencial cualitativo. Su capacidad para ofrecer vinos aromáticos, estructurados, longevos y con una acidez natural perfectamente integrada la ha convertido en el auténtico sello de la denominación.
“Una copa de treixadura del Ribeiro es sinónimo de calidad”, resume Concha Iglesias, presidenta del Consejo Regulador.
Junto a ella, la recuperación de cepas históricas como loureira, lado, godello, torrontés o branco lexítimo, y en tintas brancellao, ferrón o sousón, ha devuelto al Ribeiro una diversidad estilística que hoy es una de sus grandes fortalezas.
Tipos de Vinos
Los vinos amparados por la Denominación de Origen Ribeiro se clasifican en cinco categorías: Ribeiro, Ribeiro Castes, Ribeiro Barrica, Ribeiro Espumoso y Tostado do Ribeiro.
La categoría Ribeiro Castes, tanto en vinos blancos como tintos, se diferencia de la categoría genérica Ribeiro en que está elaborada al 100 % con variedades preferentes autorizadas por el Consejo Regulador. Estos vinos representan la expresión más fiel y cualitativa de la denominación y cuentan con una identificación específica en la etiqueta que permite al consumidor reconocerlos con claridad.
Las categorías: Ribeiro Barrica, Ribeiro Espumoso y Tostado do Ribeiro también se elaboran exclusivamente con uvas preferentes. Asimismo, pueden ser identificadas de forma diferenciada en el etiquetado, la presentación y las acciones de promoción desarrolladas por las distintas bodegas.
Bodegueros visionarios
El cambio de rumbo comenzó en los años noventa con proyectos pioneros como Amadeus, de Viña Costeira. Figuras clave como Javier Alén o Emilio Rojo marcaron un antes y un después en la elaboración de vinos de alta expresión, con vocación de terruño y proyección internacional.
Su integración posterior en Alma Carraovejas ha contribuido a consolidar al Ribeiro en el segmento premium, sin perder identidad. Otros proyectos singulares, como el de Eduardo Peña en el valle del Miño, han reforzado el prestigio de la denominación con vinos de gran finura, precisión y elegancia atlántica.
Los colleiteiros: tradición viva
De las bodegas inscritas, 41 son colleiteiros, auténtico corazón histórico del Ribeiro. Su filosofía se basa en tres pilares:
Producción máxima: 60.000 litros anuales Elaboración exclusivamente con uvas propias Gestión familiar y vinculación directa al viñedo
El resultado son vinos únicos, de fuerte personalidad y escasa producción, auténticas joyas enológicas. Destacan nombres como Celme —con su histórico Tostado Natural—, Casal de Armán, Ramón do Casar, Mauro Estévez o Lagar do Meréns, en el valle del Arnoia.
La nueva generación de colleiteiros ha sabido reivindicar el valor del viñedo propio y la riqueza de los microclimas del Ribeiro con una mirada contemporánea.
Nuevos inversores: modernidad y proyección
En los últimos años, el Ribeiro ha captado la atención de destacados grupos vinícolas:
Alma Carraovejas (2019): Viña Meín – Emilio Rojo Grupo Matarromera (2016): Sanclodio y Casar de Vide José Pariente (2024): Finca A Vilerma Hijos de Rivera – Estrella Galicia (2023): Pazo de Casanova
A ellos se suman proyectos personales de marcada vocación artesanal, como Siah, de Isabel Salgado, con apenas 1,3 ha en el valle del Avia, ejemplo de viticultura de precisión y enfoque contemporáneo.
Tres valles, tres expresiones
Avia: suelos de sábrego, vinos minerales, tensos y longevos Miño: marcada influencia atlántica, frescura, acidez vibrante y sutil salinidad Arnoia: gran diversidad de terruños y microclimas, vinos complejos y profundos
Rabiosa actualidad: el Ribeiro del siglo XXI
El Ribeiro vive hoy una etapa clave marcada por:
La revalorización del viñedo viejo y de las parcelas históricas El auge de vinos de finca y de mínima intervención, con crianzas sobre lías y uso muy medido de la madera Una creciente presencia en cartas gastronómicas de alto nivel, especialmente en restauración atlántica y cocina de producto La apuesta decidida del Consejo Regulador por la sostenibilidad, la adaptación al cambio climático y la formación técnica Un renovado interés internacional, con especial atención de mercados como EE. UU., Reino Unido y Europa del Norte
El reto de hoy
El gran desafío del Ribeiro pasa por equilibrar tradición y modernidad: proteger el modelo artesanal de los colleiteiros, garantizar precios justos para la uva y consolidar una imagen de excelencia coherente en los mercados exteriores.
Su pasado ilustre y el dinamismo de su presente confirman que el Ribeiro no solo honra sus raíces, sino que se proyecta con paso firme hacia el futuro como una de las denominaciones más auténticas y prometedoras del viñedo español.
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