CARNAVAL MADRID. 1989 Y 1990
El Círculo de Bellas Artes gran punto de atracción en 1989
Marta Sánchez, musa del Carnaval de 1990
Juan José Rosón autorizó en 1980 la vuelta del Carnaval
¿Cómo era el carnaval madrileño a comienzos del siglo XX?
Víctor Sánchez Ruiz Albeniz “Chispero”, en su libo ¡Aquel Madrid! (1900 – 1914) escribe: Los Carnavales en Madrid, en verdad que nunca obscurecieron la fama de los de Niza, Venecia o Montecarlo; pero fueron famosísimos, y, desde luego, los primeros de toda España. Ninguna otra fiesta tan merecedora de ser calificada de bullanguera, pero de bullanguera “clase extra”: es decir, más estrepitosa, más zafia, más de plebe desenfrenada, más de incultura colectiva e inurbanidad general que cualquier otra cosa…”
En el mismo libro describe cómo eran los desayunos: Los madrileños se desayunaban con café con leche, un panecillo “francés”, o cuatro o cinco buñuelos doraditos y calentitos, o un par de churros bien retostados y azucarados. Hemos nombrado el panecillo “francés”. Y podíamos haber nombrado lo mismo la molleta, los rajados, las roscas, cualquier género de aquel pan de flama que en Madrid se comía, incluyendo las deliciosas “barritas” de Viena y las no menos sabrosísimas “alcachofas” de la misma masa. Madrid, no lo dude nadie, era incuestionablemente el pueblo donde se comía mejor pan del mundo; mejor y más barato
Los Carnavales en Madrid se suspendieron en 1937. En 1980, según me informa Regino Mateo, con cargo destacado en la Concejalía de Cultura del Ayuntamiento, acompañó a Enrique Moral Sandoval, Concejal Delegado de Cultura a visitar a Juan José Rosón, Gobernador Civil, para que los autorizase de nuevo. Y así lo hizo el señor Rosón.
El 6 de febrero de 1989 escribí un reportaje sobre los Carnavales en Diario 16. El título fue “4.000 madrileños gozaron del baile de máscaras”. Me estaba centrando en el acto que tuvo lugar en el Círculo de Bellas Artes. El subtítulo era muy descriptivo “un mini espectáculo erótico-festivo calentó más el ambiente”. El precio de la entrada era de 3.000 pesetas, y no incluía consumición. La duración fue superior a seis horas.
Y comenzaba así: Alegría, bullicio, animación, orden y respeto fueron las líneas que caracterizaron el baile del Círculo. De nuevo, y por sexto año consecutivo, ha vuelto a reverdecer lo que fue un lugar tradicional, y que marcaba uno de los lugar3es preferidos de reunión de los madrileños
A continuación detallaba los lugares de celebración: Dos eran las zonas de disfrute dentro del Círculo. En la segunda planta más amplia, era la base donde se asentaron las orquestas Mayte Merlo y Big Band Stars. En la cuarta, los grupos de rock, Ángel y las Guais, Las Ruedas. N.O.H. y La Banda del Otro Lado.
Y añadía: Pero la cuarta también se aprovecho para, en una tarima colocada al efecto, desarrollar una serie de mini espectáculos erótico festivos, que servían de relax entre las actuaciones de los rockeros. Lo que hizo que las escaleras fuesen un constante ir y venir.
Hice varios recorridos para anotar cómo era la afluencia: La mezcla fue de todo tipo de edad, con venerables ancianitas vestidas de Caperucita y jovencitas de Napoleón. Trajes de etiqueta, diseños costosos y alardes de imaginación en los menos pudientes.
A lo que añadía: Escoceses, mucho árabe, romanos, soldados rusos escapados de Afganistán, mosqueteros, piratas. Odaliscas, marineros, indios, chisperos, toreros, supermanes…..
El 25 de febrero de 1990 Diario 16 volvió a dedicar una página entera a reseñar la celebración del Carnaval en Madrid. En este caso el titular no pudo ser más expresivo: Marta Sánchez pudo con Juan Guerra
La razón era que se había nombrado musa del carnaval a Marta Sánchez. El recorrido que hizo me atrevería a denominarlo como deslumbrante. Embutida en un vestido de terciopelo rojo, hizo el recorrido encaramada en su “trono” desde Marqués de Riscal hasta Cibeles. Si bien iba manteniendo el tipo bañada en confeti, tuvo que esquivar más de una serpentina, incluso sin desplegar, dirigida a saber con qué intención. Pero estábamos en Carnaval.
La elección de musa del carnaval no tuvo un largo recorrido, ignoro las razones. Aunque me parece recordar haber visto una foto de Ana García Obregón con Regino Mateo.
Pero Marta tuvo un gran “competidor”, Juan Guerra, que estaba muy “de moda”. Fue la figura central de la Chirigota Los intocables del cacho perro andaluz, en la que iba incluida su familia. Fue la vencedora del concurso de Chacotas, Cuchufletas y Chirigotas, premiada con 200.000 pesetas y un trofeo
Participaron siete grupos. En todos ellos había un denominador prácticamente común, los hermanos Guerra.
El grupo vencedor lo formaban nueve personas. En un momento dado le decía un personaje que representaba al Padrino a Juan Guerra. Para ti, mi querido Juan, un manojo de despachos, para que puedas mandar con gusto y sin sobresaltos, sobre el mundo del deporte, la construcción y otros tantos
JOSÉ GUTIERREZ SOLANA NACIÓ UN DOMINGO DE CARNAVAL. PROXIMAMENTE LE VAMOS A DEDICAR UNOS CAPÍTULOS
NO OS PERDÁIS EL SIGUIENTE RELATO. 23 DE FEBRERO DE 1981, BROOK SHIELDS, MANUEL SUMMERS, EL PAPEL DE RADIO INTERCONTINENTAL