Año IIINumero 42
| editorial | |
| No Estamos de Vacaciones por Koldo Royo | |
| firman en esta edición | |
| Oscar Caballero Brialy Está para Comérselo | |
| Tatiana Suárez Lecturas de Verano | |
| Manuel Julbe Ula y Los Robots Cocineros | |
| Iñigo Murua Masas Fermentadas | |
| Evelyne Ramelet en Julio, Nos Apetece Comer Fresco | |
| Josep Lluís Seguí Bond Nunca Es Suficiente | |
| Luis Hens Pan, El Buen Pan | |
| Miguel A. Román ¡ Feliz Cumpleaños ! | |
| Lola Lapierre Tortilla a La Francesa en La Antártida | |
| nuestros reportajes | |
| Shirley Temple La Coctelería de Luis Martí |
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| ¡que Sí, que Sí, Hoy Comemos… … Sushi! |
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Cuatro décadas lleva el personaje cinematográfico James Bond resolviendo conflictos mundiales al Servicio de Su Majestad Occidental, con licencia para matar, (en "Tomorrow Never Dies" le responde a un asesino a sueldo que le pide clemencia porque es “un profesional que hace su trabajo: “Yo también”). Y 007 hace el amor, década tras década, con hermosas mujeres, las invita a Dom Perignon, toma sólo para su gusto el conocido martini-wodka... En estos casi cuarenta años, poco ha cambiado en los hábitos profesionales y lúdicos el agente británico. Dada su exquisitez, y el deterioro gastronómico y social globalizador que sufrimos, tampoco tiene por qué modificar la eficacia de su irónica forma de matar y su buen paladar gastronómico; la fidelidad a las bebidas, quizás, junto a la fidelidad a la corona británica o a su profesión de agente secreto –secreto a voces, en permanentes imágenes delatoras- es a lo único que Bond permanece inmutable. Aparte de sus partenaires, una al menos por aventura, Bond ha cambiado en diversas ocasiones, por series, el actor que le da rostro. |
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Son los tiempos, la imagen de estos, lo que sí que cambia en cada entrega de la serie Bond. Sus historias se contextualizan de acuerdo con el entorno político mundial, con las nuevas tecnologías e incluso con modificaciones sociológicas: ahora “M”, jefe del Servicio Secreto, es una mujer. Y aunque sus aventuras son cada vez más trepidantes, brillantes incluso en su realización, bien dialogadas y de consistente casting y puesta en escena –digo de las interpretadas por Pierce Brosnan, que a mí me gustan mucho- algo se ha enfriado en el mundo de James Bond, o a éste no le sienta bien el frío pre-apocalíptico del cambio de milenio. Esto, incluso en su siempre reposado consumo de bebidas solas, en compañía femenina o con hielo. Si en "GoldenEye" (1995) aún lleva en el veloz automóvil utilitario, de trabajo, una botella de Dom Perignon en nevera incorporada, como incorporada lleva a la chica a la cual invita, en "Tomorrow Never Dies" (1997) es una ex amante quien le pide el martini-vodka al gusto de 007, como en otros tiempos. Y llegando al final del milenio, "The World Is Not Enough" (1999), Bond pide en barra el consabido combinado agitado que no removido y ni siquiera llega a paladearlo. Respecto a la botella de Dom Perginon que mantiene junto a la cama cuando está con una mujer, después de, digamos, un primer asalto con ella y cuando ésta va a servir del refrescante vino, Bond le dice: “Enough Ice for one day...” Suficiente hielo... vino, amor... para un día. Para cuatro décadas. En el 2001 se estrenará una nueva película de nuestro héroe del espionaje, la acción, el buen paladar y el buen hacer amoroso. ¿Con Dom Perignon del 53 a una temperatura no superior a los cuatro grados? El mundo no es suficiente para matar nuestro buen gusto y el de Bond, James Bond. |
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