Año XNumero 143
| editorial | |
| Otoño, Estupendo Otoño por Koldo Royo | |
| firman en esta edición | |
| José Luis Arpide Lo Primero Es Lo Primero | |
| Matteo Gaffoglio en “cheese 2007” | |
| Iñigo Zarauz La Manzanilla, Un Vino con Personalidad | |
| José Oneto Diego Lozano, Un Embajador de La Cocina Española en Ee.uu. | |
| Norberto Eugenio Petryk Seguridad Alimentaria Ii | |
| Miguel Guzman Peredo Antropofagia: Rito Pagano o Hambre Extrema | |
| Raúl García Jiménez La Granada: Fruta Del Paraíso Otoñal | |
| Nuria Baguena Los Festines y Banquetes Medievales | |
| Agustí Solà Me Gustan Las Farmacias | |
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En la época medieval se daba mucha importancia a los banquetes y fiestas, reyes y nobles hacían muchas celebraciones y sus fiestas eran muy largas, podían durar varios días. En la boda de Juan I de Portugal duraron un año. En estas fiestas los banquetes eran una parte importante, eran fastuosos, se amenizaban con música, bailes y otros juegos. El banquete de la boda del marqués Gian Giacomo Trivulizio de Milán, celebrado a finales de la edad media, en 1488, nos da una idea de esta fastuosidad, se sirvieron estas exquisiteces: Pastelitos de piñones y de almendra con azúcar Espárragos Salchichas y albóndigas Perdices con salsa Dos cabezas de ternera, una dorada y otra plateada Capones, salchichas, jamón y jabalí servidos con una variedad de potajes delicados Cordero asado con salsa de cerezas amargas Bandejas con diversas aves asadas Pollos guisados con azúcar y agua de rosas Crema perfumada con salvia Membrillos cocidos con piñones, azúcar y canela Confituras Diez tartas diferentes Confites de especies |
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En el año 1344, en el banquete de la coronación del Papa Clemente VI, celebrado en el palacio papal de Aviñó, en Francia, varios sirvientes sacaron un gran árbol de plata del que colgada fruta fresca, junto con otro árbol natural del que colgaban frutas confitadas. También los comensales se admiraron de una gran fuente de donde brollaban cinco tipos distintos de vino. En la época medieval, los banquetes se celebraban en la sala principal, que era habilitaba para el evento, con caballetes y tableros hacían las largas mesas, se cubrían con manteles. Los comensales se sentaban solo a un lado de la mesa, la comida se servía de frente, tal como se aprecia en la imagen anterior. En cada servicio, se sacaban varios platos a la vez y se depositaban por orden de importancia del comensal, estar situado al lado del anfitrión era importante para poder degustar todos los platos. Las autoridades limitaban o intentaban limitar los excesos con leyes suntuarias, no se podía tirar la comida y si sobraba se regalaba a los pobres o a los sirvientes. Las prescripciones de la Iglesia condicionaban las comidas, había muchos días del calendario que no se podía comer carne y otros de ayuno y abstinencia. El que distinguirá cada vez más a los festines de los poderosos es su carácter marcadamente ostentoso. Este esplendor llegó al máximo refinamiento en los siglos siguientes en las cortes de las monarquías absolutas. La película Vatel, nos lo describe con mucho detalle en la época de Luis XIV. La revolución francesa dio fin a este estilo pomposo de vida. Los festines que hemos comentado pertenecen a la zona cristiana medieval, un área muy diferenciada de la zona del Al-Andalusí y también de las cortes imperiales de China o Japón, o de los marahas de la India, los banquetes y las fiestas en cada cultura han tenido sus peculiaridades. |
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