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José Luis Jiménez nos cuenta como se reunía la sociedad, celebritis alrededor de las mesas.

RELATOS SABROSOS, una visión muy particular de la Historia Gastronómica (Cap.92)

José Luis Jimenez

MADRID 1947-1958. PRIMERA PARTE

 

 El Laurel de Baco y Perfumerías Gal

Llega a España la Coca Cola

Las primeras veces

  Nacido chamberilero, sin embargo mi infancia y juventud quedó marcada por el barrio de Argüelles.

  Poco antes de la mitad del siglo pasado mi familia se trasladó a vivir al último tramo de la calle de Ferraz. Muy cera de los paseos de Moret y Rosales y del Parque del Oeste.

  Desconozco el parque automovilístico de ese momento en Madrid. Pero nos puede servir como referencia que, siendo muy pequeño, iba solo al colegio, a varias manzanas de mi casa. El citado colegio ocupaba dos plantas de un edificio en la misma calle, cerca de Marqués de Urquijo. El biscuter llegó en 1953 y el “600” el 27 de junio de 1957

  Posteriormente asistí al de los Sagrados Corazones, en Martín de los Heros. Asistíamos 1.500 alumnos. La entrada se hacía por una puertacon arco, en cuyo frontis colgaban enmarcado el “cuadro de honor” del colegio con las fotos de los 10 alumnos escogidos. Por eso no les caíamos bien a 1.490.

  Más tardes al colegio Areneros, en la calle Alberto Aguilera. Me hicieron un “examen de entrada”. En un despacho, oralmente y con mis padres presentes. El prefecto era el padre Terol. Y en el curso estaban el hermano del periodista Aberasturi y un Entrecanales.

  En la esquina de las calles de Lisboa con Ferraz había un local, al que se podía acceder llamando a la puerta. Dentro estaba instalada una pequeña envasadora de los yogures Danone. Visita obligada con mi madre antes de ir al Parque del Oeste.

  Siguiendo la “vía láctea” de Ferraz. A menos de 200 metros existía una vaquería. Que era una tienda en la que vendían leche, pero con un establo en la trastienda. En este caso el establo era un gran local, al que se entraba por una puerta contigua. Había una gran cantidad de vacas estabuladas. Fue la primera vez que vi ordeñar a una.    

  En la “senda” de la primera vez, un tema “refrescante”. Una tarde, al salir del colegio Areneros, me recogieron mis padres e hicieron una parada en un bar de un buen amigo, situado a pocos metros. Este señor me dio a probar un refresco que acababa de llegar. Era una coca cola. Ese primer “acercamiento” no me terminó de gustar.

  La primera botella se fabricó, en Barcelona, el 31 de marzo de 1953. En los primeros nueve meses vendieron 200.000 cajas. Una gran campaña publicitaria hizo que se hiciera muy popular en toda España en poco tiempo.

  Casi en la esquina de la citada Ferraz con el Paseo de Moret, un gran edificio con los desperfectos creados por la guerra. La llamábamos “la casa rota”. Allí se rodaron escenas de la película “El canto del Gallo”. Dirigida por Rafael Gil e interpretada por Paco Rabal.

  La primera vez que fui a una sala cinematográfica fue en compañía de mi tía, y madrina, María Luisa. Al cine Pelayo, muy cerca de Moncloa. Nunca olvidaré la película: “Corazón de piedra”, del género fantástico. Con el Hombre de Cristal, un espíritu del bosque proveedor de consejos. Producción de la Alemania del Este, como se denominaba entonces.

  En la Moncloa se encontraba El Laurel de Baco. Fábrica de cervezas, pero también de gaseosas, vermuts, licores, aguardientes e hielo en barras. Fue muy popular en su momento. Fue derribada en los años 70. Y creo recordar que tenía unos salones para celebraciones. Pero no lo puedo asegurar

  Casi al lado se encontraban Perfumerías Gal. En el año 1925 se convierte en proveedor de la familia real española. Su éxito se debió a ser la primera empresa española en crear un departamento de publicidad. Con el jabón Heno de Pravia como estandarte, que hoy continúa en un alto listón de aceptación. Con otros productos como las colonias Añeja y Lavanda Inglesa.

  Puedo asegurar que pasar al lado de la fábrica en la calle Fernando el Católico, era un suplicio. Salía un olor insoportable. Fue derribada en los años 70.

  Iba a jugar con frecuencia a la calle Marqués de Urquijo, a la casa en que mi amigo Enrique vivía con sus abuelos. La abuela, Doña Encarna, de gran carácter. El abuelo era Manuel Castro Gil, gran pintor y grabador, especializado en la técnica del aguafuerte. Durante buena parte de su vida fue grabador de la Casa de la Moneda. Tengo colgadas en casa algunas de sus obras.

  La calle Écija era la mejor iluminada del barrio de Argüelles. Se decía que era porque allí vivía el responsable del alumbrado del Ayuntamiento. Pues bien, en esa calle se produjo un suceso tremendo que conmovió no sólo al barrio. Creo que a toda España. “El crimen del Monchito”, que también fue titulado como el “Caso del asesino sin luces” o “Muerte en Rosales”. El diario ABC informaba “Una mujer asesinada ayer tarde en su domicilio de la calle Écija para robarla” Fue en enero de 1951. Les ahorro los detalles

  A la calle Francisco Lozano iba de vez en cuando a “rondar” la Tuna. Más concretamente la Tuna Universitaria de Madrid, de la que formaban parte Julián y Santiago López Hernández. En la Universidad Complutense siguen los estudios de Ciencias Exactas y Arquitectura, respectivamente.  Más tarde se hicieron muy populares como Los Gemelos, que tantos años acompañaron a María Dolores Pradera.

 

NO OS PERDÁIS EL SIGUIENTE RELATO. MADRID 1947-1958. SEGUNDA PARTE

  


AUTOR DESTACADO

Pedro

La cocina para mi es producto bien tratado sin enmascarar sus sabores, cocina de verdad de antaño con un toque diferente

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