Año IIINumero 44
| editorial | |
| Estrenamos Sección por Koldo Royo | |
| firman en esta edición | |
| Miguel Lobato Los Olimpicos | |
| José Luis Arpide El Arte Cisoria | |
| Manuel Julbe Urcicina y Las Manos Milagreras | |
| Iñigo Murua Pastas Secas o de Tè | |
| Evelyne Ramelet en Septiembre Cocinamos Rápido...pero Sabroso | |
| Josep Lluís Seguí Beber/vivir Vertiginosamente | |
| Matteo Gaffoglio ¡a Cenar! (sin El Terrible Lagarto de Jaén) | |
| Karina Pugh Briceño Los Doce Cuentos Peregrinos y Gastronómicos de Gabriel García Marquez | |
| Enric Hercé Girona, La Inmortal | |
| Luis Hens Crema de Calabaza | |
| Miguel A. Román Arroz al Horno con Verduras | |
| Jorge Garufi al Sur Del Sur | |
| nuestros reportajes | |
| ¡al Rico Miso! |
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| Entrevista a Pedro Subijana |
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| Una Isla con Mucha Sed Breve Recorrido Histórico por Las Bebidas de Los Mallorquines |
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| Daiquiri de Plátano La Coctelería de Luis Martí |
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Más de mil años de historia contemplan esta pequeña y armoniosa ciudad, que ha sabido conservar, con gran respeto, el legado de todas las épocas y culturas que han dejado, en el paso de la historia, su huella cultural y arquitectónica. Un barrio antiguo que se nota orgulloso de su pasado a través de cada una de las piedras que forman las fachadas medievales y en donde conviven, en perfecta armonía y orden estético, los edificios del call judío, que es en si mismo un ejemplar único de barrio judío completo como pocos hay en el mundo, la catedral, muestra singular de la mejor arquitectura gótica que guarda algunos grandes tesoros, como el celebre tapiz de la Creación y el Beatus y una muralla que envuelve la ciudad antigua con un sin fin de jardines umbríos y soleados en los que perderse en visita silenciosa y meditativa. Una ciudad medieval que sigue viva en su interior, y que choca, contrastando agradablemente, con las modernidades transformadoras de los edificios de la universidad de Girona, motor de la dinamización de la ciudad, y del recientemente inaugurado museo del cine, único en Europa. |
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Girona es una ciudad espléndida y generosa que acoge a todos ellos y les da, a cada uno, todo cuanto desean. Para el turista caminante, ofrece la muralla con mil rincones coloridos y exuberantes en los que solo el agotamiento puede poner punto final a la contemplación de bellezas arquitectónicas constantes. La imponente Catedral, que obliga al esfuerzo, casi deportivo de su gran escalinata, y que ofrece en su interior umbrío la posibilidad de realizar un auténtico viaje a la edad media (XIV-XVII), al gótico más importante del mundo. El barrio judío por entero, con sus patios interiores que en el mes de mayo se engalanan de flores y olores en una exposición floral que transforma el barrio. Los baños Arabes del siglo XII, el monasterio de Sant Pere de Galligants, la iglesia de Sant Feliu, la Fontana de Or, y mil edificios más cargados de historias en plural. Muy cerca, en Girona todo esta muy cerca, el viajero puede descansar de lo venerable y sumergirse en la modernidad comercial de la Rambla de la Llibertat, punto de encuentro para todos aquellos que por una u otra causa llegan a la ciudad, que esta unida al barrio antiguo por algunas pequeñas plazas de gran belleza y peculiar encanto en las que conviven, de nuevo, las piedras más nobles con los negocios más actuales. Restaurantes temáticos, bretones, mejicanos, griegos o franceses, con fondas y tabernas bien catalanas, pequeños comercios de ultramarinos que no han perdido su encanto con novedosas boutiques de moda, complementos y equipamientos deportivos. También, por supuesto, el viajero más culto hallara interesantes librerías, y numerosas tiendas de arte y anticuarios. Los numerosos puentes que atraviesan el río por un lado y por el otro, de piedra, o de metal, ofrecen la posibilidad de sintetizar distintas imágenes referentes a las variopintas caras de la ciudad, y permiten observar con claridad, la convivencia de Girona con sus ríos, que la atraviesan como una gran arteria multicolor en la que asomarse y tomar las mejores imágenes fotográficas para el recuerdo. |
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La gastronomía de la ciudad, ausente durante algunos años, esta ahora en su mejor momento, y aparte de los numerosos establecimientos destinados a satisfacer al turista más multitudinario, se pueden encontrar también auténticas joyas de la restauración pública nacional. En el centro antiguo, es recomendable el restaurante Cal Ros, donde Joan Pique ofrece una auténtica cocina tradicional catalana de alta calidad que recuerda en la mesa sabores olvidados que convenientemente actualizados satisfacen al paladar más exigente que quiera disfrutar a precios realmente aceptables. El lujo, la sofisticación y la elegancia en lo culinario y en el servicio, lo pone Fulgencio García en su Restaurant Albereda, situado en la calle del mismo nombre y ocupando una centenaria casona de fue el antiguo casino de la ciudad. Una cocina mediterránea, con toques creativos y vanguardistas, y unos resultados de enorme calidad, hacen del Rt Albereda una de las mejores ofertas gastronómicas de la ciudad. En sus platos, se encuentran todos los matices que distinguen la creativa culinaria gironina, la alegría de las especies, la osadía de las combinaciones más diversas, los mar y montañas, las frutas con la carne e incluso el exotismo de algunas preparaciones agridulces que recuerdan lejanas preparaciones orientales. Todo un alarde de habilidad culinaria de este cocinero que ha conseguido incluir su nombre en la lista de los grandes . |
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Una cena en el Celler de Can Roca, es seguramente, una de las mejores formas de disfrutar del ambiente modernista y cosmopolita que hoy en día hacen de Girona, una ciudad atractiva para el viajero que busca grandes sensaciones a medida de sus necesidades. |
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