El mundo sensible creó Dios a similitud del arquetipo eterno en su idea entendido. Y por eso, pues mundial y sensible máquina comenzada y nueva, convenía los usos mundanos tuviesen comienzo los hombres razonables capaces de hallar las cosas necesarias a ellos, convenientes y buenas para la conservación e inducción de una vida virtuosa que los apartase de la sensualidad y bestial participio. Entre otras encontraron y mostraron dejando a la posteridad la escritura mediante la cual la memoria de ellos y de sus descubrimientos se perpetuaron o al menos duraron largo tiempo. Gracias a este invento sus hechos y vida fueron conocidos por sus descendientes.
Según concordia de muchas historias que hablaban de ello, Cam hijo de Abraham y que por algunos es llamado Zoroaestes, descubrió, ordenó y dio a conocer las artes y las ciencias escribiendo aquellas en siete columnas o pilares de cobre y aquellas mismas en otras siete columnas de tierra cocida sabiendo que el mundo debía perecer por fuego, según sucedió en tiempo de Phetonte, o por agua según fue en tiempo de Noé y de Ogigio y Deucalión. Y cuatro de estas columnas de cobre de aquellas del diluvio un gran trozo se encuentra en el lugar en el que hoy está Atenas, la ciudad, en Grecia. Y a causa de ellas fueron allí numerosos estudiosos y escolares y escritores de libros llegándose a publicar setecientos mil volúmenes, según Agelio, mención hecha
in libro Notc Acticarum, lamentando la quema y destrucción de aquel estudio.
Y de allí fue a Roma trasladado, donde el número de las artes se leyeron en multitud de escuelas viviendo la citada Roma a convertirse a la fe cristiana, la Iglesia católica cuarenta de aquellas desechó y defendió ya que eran de vaticinios y supersticiones según el Decreto, XXVIª causa, en las cuestiones primera, segunda, tercera y cuarta. Parece que solamente en los estudios de Salamanca en España y de Uxonia en Inglaterra(1) quedó de ellas lectura. Y las sesenta aprobó permitiendo indiferentemente se pudiesen leer por aquellos y los otros estudios, siquiera privadamente.
Fueron aquellas [artes] consideradas lícitas, sesenta divididas en tresgéneros. A saber: liberales, naturales y mecánicas. Asignaron en la parte de las mecánicas la cisoria o [arte] de cortar llamada. Y sobre esto más extensamente departí y hablé con autoridades, pruebas e historiales en la exposición de la carta de maestre Alfonso sobre aquella palabra ?el coro de las nueve musas?.
Este arte de cortar se leyó y mostraba a los interesados e incluso cortesanos, la teoría mirando y diciendo y practicando en el cortar, según Theóphilo en la
Suma de las artes mecánicas testifica. Y así se contaban las doce cualidades para quien desea ser alguien, teniéndolas para ser buen servidor y tener lugar en casa de señor y son: cortar con cuchillo, danzar, trobar, nadar, jugar a la esgrima, jugar al ajedrez y tablas, criar caballos, cocinar, cabalgar y las buenas formas de conservar el cuerpo sano.
Con estas cualidades puede servir en casa de rey o de señor, principalmente del cortar que es menester de cada día. Y porque está considerada arte según ciertas reglas inmutables, con términos convenidos no fue desechada del número de las artes y se consideró como una utilidad que al civil traía y prestaba y que en adelante será mostrado en sus lugares y casos.
(1) Se refiere a las Universidades de Salamanca y Oxford.
Nota: En el número 43 de 1 agosto del 2.000 se publicó la primera parte de esta obra