Año XNumero 144
| editorial | |
| Gracias por Venir por Koldo Royo | |
| firman en esta edición | |
| José Luis Arpide Elaboración y Cata de Chocolate Colombiano | |
| Matteo Gaffoglio Los Caracoles de Cherasco Van Veloz | |
| Iñigo Zarauz La Calidad Del Servicio en La Restauración | |
| André Bonnaure Celebración Del Pato | |
| Norberto Eugenio Petryk Villa Carlos Paz | |
| Miguel Guzman Peredo Cata "ciega" de Brandies de Jerez en La Alta Montaña de México | |
| Raúl García Jiménez La Naranja Ecológica: Una de Las Frutas Más Populares Del Mundo | |
| Conchi de Miguel Palma Salió de Tapas | |
| Pablo G. Mancha Aventura con Gwyneth Paltrow | |
| Agustí Solà ¡galletas! | |
| Manolo Rincón El Membrillo | |
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No me gusta lo dulce, normalmente en casa pocas veces hay chocolate, galletas, ni nada parecido, por eso cuando mi organismo me pide desesperadamente una dosis de azúcar, bajo a la tienda de la esquina y me compro unas cuantas “chucherías”. De acuerdo, tenéis razón no es lo más adecuado ni lo más sano, pero… la tienda estaba cerrada (benditas vacaciones) por eso me acerqué al súper. Busqué el pasillo de las galletas y después de un rápido vistazo, le pregunté a una de las chicas que trabaja allí: - ¿Donde están las galletas? Me miró con cara de asombro y me respondió señalando con la cabeza: Están aquí delante. - Y cuando insistí: Vale, pero yo me refiero a las galletas “galletas”. Entonces su cara no fue de asombro, fue directamente de preocupación por mi salud mental y optó por irse lo más lejos posible de allí. Yo buscaba eso, simplemente galletas, sin nada más, aquellas que mi generación conocíamos por “María” y en cambio me encontré con galletas de casi todo y con casi todo: con soja, con oligoelementos, con aceite de oliva, con fibra, bajas en colesterol, bajas en calorías, con Omega 3 y factor plus, con fructosa, con sabores y “colores” casi imposibles… pero galletas, lo que se dice galletas sin más, pocas. No me malinterpretéis, es fabuloso que existan, ya que posibilitan a los que sufren trastornos de salud o siguen algún tipo de régimen comer dulces, cosa que antes simple y llanamente tenían que renunciar a ellos. Pero ¿y los demás?, los que buscamos aquellos sabores que recordamos de cuando éramos niños y como mucho podíamos escoger entre dos o tres marcas, ¿qué pasa con nosotros? Esto me hizo pensar en que con la excusa de la salud y de llevar una vida sana, estamos renunciando a muchas cosas, que en realidad no son malas (como todo en esta vida, los alimentos o las bebidas en sí, no son ni buenos ni malos, lo malo es el abuso y el exceso que hacemos de ellos) y lo que es peor, estamos negando a las futuras generaciones que disfruten de aquellos sabores. Finalmente encontré las galletas que buscaba, de camino a casa pasé por el videoclub, alquilé una vieja película de cuando era niño y acabé de pasar la tarde comiendo galletas, viendo la “peli” y pensando en que si os fijáis, algunos de los anuncios que ahora pasan por la televisión, hablan precisamente de tal o cual producto “hecho como antes”, “a la manera tradicional” o “como el de nuestras abuelas”. ¿Sabéis que pienso? Que son los mismos productos “nuevos”, pero con el envase “viejo”. -- Para contactar con el autor de este artículo: solagdc@wanadoo.es |
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