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Núria Bàguena

Los mercados, una actividad muy antigua

Los mercados son unos de los primeros enclaves de intercambio que hubo, están descritos desde las primeras civilizaciones, desde que el hombre ha dejado escrita su historia, pero se sabe que fueron lugar de intercambio ya mucho antes en el neolítico. Los mercados actuales de nuestras ciudades han crecido en muchas ocasiones, en el mismo lugar donde antaño había mercados al aire libre, una actividad muy documentada en nuestra zona desde la época medieval. Pero la red de distribución de alimentos ya fue una de las prioridades de los romanos. En Roma se han encontrado muchos mercados y tiendas de comestibles, en el año 30 a. C había 300 panaderías. En el mercado de Trajano de Roma, una zona destinada a distintas actividades comerciales, era un gran mercado central, desde donde se redistribuían los alimentos hacia los otros mercados, allí llegaban los productos procedentes de todo el Imperio; ocupaba un espacio muy grande cubierto con varias calles y con seis plantas, en forma de galerías, con un pasillo central y donde había tienda al lado de la otra. En las plantas superiores se vendían los productos secos y curados; se podían encontrar jamones de la Cerdaña, aceite de Hispania, vino de Tarragona, pimienta de la India o cereales de Egipto. En la planta baja los productos frescos, los peces se podían comprar vivos, procedentes de viveros o capturados y mantenidos vivos en agua. Se sabe que los barcos romanos transportaban ostras vivas desde Barcelona, las ponían en cestos atados que ligaban en los laterales de los barcos sumergidas en el agua.

Además de estos grandes mercados había una gran cantidad de mercados más pequeños y tiendas especializadas por productos, Terencio dos siglos antes de nuestra era nos describe unas cuantas:

... llegamos mientras tanto al mercado, y de allí salen contentos a recibirme todos los vendedores de alimentos: atuneros, carniceros, pasteleros, tocineros y pescaderos, a los cuales hago ganar dinero.

Comedias, Terencio (siglo II a.C.)

Un vendedor de atunes. Detalle cerámica griega. Museo Mandralisca, Cefalú, Sicília, s.IV a.C.
En las ciudades de Pompeya y Herculano, nos han aportado muchos datos, porque son unos restos arqueológicos no destruidos por el paso del tiempo, sino detenidos en el tiempo, en un momento dado de la vida cotidiana en que estas ciudades fueron enterradas por el polvo y la lava del Vesubio. Se han hallado hornso donde cocía pan en aquel preciso momento, con los moldes bien puestos en las estanterías y los panes a punto de ser vendidos. También se ha encontrado un mercado central para la carne y pescado y otro para la verdura y fruta, en Herculano se ha encontrado una tienda de comestibles que aun tiene las ánforas bien ordenadas en los estantes, como si esperaran ser compradas. En el museo de la civilización de Roma hay una sala dedicada a los mercados y tiendas de comestibles, donde se pueden ver maquetas que reproducen esta actividad.

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Para contactar con la autora de este artículo: www.nuriabaguena.com
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