MADRID 1947-1958. SEGUNDA PARTE
En 1958 Argüelles se une a las procesiones del Viernes Santo con la Hermandad de la Piedad
“¿Dónde vas, Alfonso XII?” y “Testigo de cargo”, en cine. “Un soñador para un pueblo” y “La casa de té de la luna de agosto”, en teatro, destacan en la cartelera.
Paseo de Rosales. De alquilar sillas para sentarse a 2RO: Rosalía y Roca Rey
Angulas de aperitivo
En el capítulo anterior comentaba que el barrio de Argüelles marcó mi infancia y juventud
Les dejaba con la Tuna Universitaria de Madrid, con los posteriormente populares ” Gemelos” (María Dolores Pradera) rondando en la calle Francisco Lozano. En esa calle vivía un joven que jugaba en el Plus Ultra al que apodábamos “caballo loco”, por correr por la banda como pollo sin cabeza. Y un actor, al que llamábamos “el gordito” por su parecido con Manolo Morán, y que tuvo un papel destacado en el programa “Escala en hifi” de TVE.
El programa estaba presentado por Juan Erasmo Mochi y Pablo Sanz. Uno de los numerosos trabajos que hizo para televisión fue el de la biografía de Isaac Albéniz. Tuve la suerte de intervenir en el capítulo de su velatorio al que acude su hijo, modestamente interpretada por mí. Comprobé que lo de la famosa “mosca de la tele” era verdad. Se posó en su frente
Cada tarde mis abuelos maternos, Ladislao y Magdalena, acudían a una tertulia en un café, situado en la esquina de Princesa y Altamirano. Lo hacían con el andar pausado obligado por las circunstancias físicas de mi abuelo, uno de los damnificados en el atentado de Mateo Morral en la boda de Alfonso XIII
Desde esa esquina presencié el 21/12/59 el paso de la comitiva que trasladaba al presidente Eisenhower a su llegada a Madrid. Iba en coche descubierto compartido con Franco.
Muy cerca, un buen mercado municipal. Como referencia indico algunos precios de 1958, por kilos: Melón, 6 pesetas. Uva selecta y moscatel, 10 pesetas. Tomates 5,50 pesetas.
Unos metros más abajo en esa calle Altamirano, un ultramarinos regido por el señor Marcial. Claro ejemplo de profesionalidad y simpatía. Parada obligatoria de mis padres. Con unos grandes bols repletos de caramelos, que eran como el Faro de Alejandría para mí.
Un día comentó mi padre: Acaba de llegar un paisano mío (salmantino), que ha abierto un establecimiento (tienda-bodega) muy cerca (esquina de Romero Robledo con Ferraz). Salvador, era su nombre. Desahogado y con mucha labia, empezó a cortejar a Florita. Hija única de unos muy buenos amigos de mis padres, que estudiaba, o había estudiado, en un colegio de monjas. Sus progenitores no lo veían con buenos ojos. Pero ya se sabe cómo son esas cosas
LOS DATOS QUE APARECEN EN LA WIKIPEDIA DE JUAN CARLOS MONEDERO SOBRE SUS PADRES NO SON CORRECTOS
En cuanto a espectáculos. En cine se estrenaron ese año ¿Dónde vas Alfonso XII?, éxito arrollador con Vicente Parra y Paquita Rico de protagonistas y Testigo de cargo. Sin olvidar Las chicas de la Cruz Roja. En teatro se estrenó en el Teatro Español Un soñador para un pueblo, de Buero Vallejo. Y en el María Guerrero La casa de té de la luna de agosto
Había una gran aceptación por la revista musical. Y quiero recordar uno de los grandes éxitos La hechicera en palacio, con música de José Padilla e interpretada por Celia Gámez. Se estrenó en el teatro Alcázar el 23/11/1950 y se mantuvo durante 1150 representaciones
El paseo de Rosales ofrecía, ya que no había demasiados bancos para sentarse, unas sillas metálicas, que se alquilaban por 25 céntimos. El teleférico Rosales- Casa de Campo, con aparcamiento y cafeteria restaurante en ambas terminales se inauguró el 20/6/69.
Las casas situadas en el paseo hoy son muy cotizadas (de interés y de precio). Dos personajes populares han adquirido sendos pisos recientemente. Rosalía y Roca Rey.
Durante el almuerzo de Navidad de 1957 en casa, con cordero al horno de plato principal, se notaba inquietud y nerviosismo. Se acercaba la Semana Santa y con ella un anhelo conseguido por un grupo de seglares. Poder incluir en el Viernes Santo la procesión por el barrio de la Hermandad de la Piedad.
Se había constituido la misma gracias al empeño de un grupo de amigos, entre ellos mi padre. Y no se pararon en barras. Encargaron, y pagaron de sus bolsillos, el grupo escultórico a Florentino Trapero, reconocido escultor e imaginero, discípulo de Aniceto Marinas.
Mi madre llegaba a casa con frecuencia hablando, emocionada, de la transformación que de un gran bloque de madera iba haciendo el artista. Las mujeres aportaron un gran trabajo en la preparación.
La idea surgió del citado grupo, que hacían la ronda de tapeo por distintos establecimientos. Uno de los fijos era un bar situado en la calle Marqués de Urquijo, que a los buenos clientes daba, no recuerdo la periodicidad, angulas como aperitivo. Fui testigo
El recorrido de la procesión partía de la iglesia-santuario del Inmaculado Corazón de María. Situado en la esquina de Ferraz con Marqués de Urquijo. Consiguieron la colaboración del Ministerio del Aire para el acompañamiento procesional con los soldados del citado Ministerio.
Mi madre preparaba de almuerzo un excelente potaje y una tarta de galletas María
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