EL HOTEL PRINCIPE DI SAVOIA ESCAPARATE DE LA COCINA ESPAÑOLA
VALERIO LAZAROV, SALVATORE FARRAGAMO, ERMENEGILDO ZEGNA. HERMÉS, CELINE
JURADO DEL CONCURSO “MEILLEUR SOMMELIER DU MONDE” EN PARÍS
El anterior Relato “El no hay billete en los almuerzos del Toro” (Feria de San Isidro 1991) lo concluía: Estuve hablando un buen rato con
ElioGarberi, presidente del Club Taurino de Milán, que me informó del trofeo instituido por el Club, denominado “Premio a la emoción” que se había entregado en la Feria de Sevilla
Un tiempo más tarde estábamos en la sede del Club en la capital lombarda, compartiendo charla y un Negroni
El Negroni es la piedra angular de la coctelería clásica italiana. Equilibra el amargor del vermut y el Campari con la complejidad botánica de una ginebra de alta calidad.
José Luis Garci, en su libro Beber de vino escribe: El vermut rojo, la ginebra y el Campari son lo suficientemente poderosos -- bien mezclados, bien equilibrados-- como para provocarnos cyberemociones olvidadas
Recordamos algunos de los temas que escribí en mi sección El Patio, de Diario 16 de esa Feria del 91. En la titulada Para ver a Pepe Luis Martín ir a Ronda comenzaba Un presidente con carisma, que ha marcado un hito en los hábitos del mundo del toro, al ser el primero no funcionario del cuerpo de Policía, se ha despedido de su cargo, se trata de Carmelo Sánchez Pando, que lo era de las corridas de Bilbao. Así nos informó el matador Pepe Luis Martín
Y continuaba: Ramón Mendoza, el presidente del Real Madrid hizo una parada en el bar del 9 antes de entrar . A mi lado un aficionado lo trataba de ubicar en la andanada, por
aquello de la edad. Los hay que tienen guasa. Lo cierto es que estuvo en la contrabarrera del 9, lucía un clavel blanco en la solapa; sus vecinos de localidad, rojos. Desde lejos parecía un anuncio del Atlético de Madrid
Después de disfrutar un buen rato en la sede del Club, céntrica y con muchas actividades, me encaminé a recorrer algunos de los elementos emblemáticos milaneses. Como contemplar la insigne obra de Da Vinci, la pintura mural La última cena ; diversos monumentos románicos, especialmente iglesias y basílicas. Admirar la plaza del Duomo con la Catedral o acercarme a Los Navigli, el barrio de los canales
Dado que estaba en la capital de la moda y el diseño dejé para el final ir a la Galería Víctor Manuel II. Con un fin muy concreto, comprar alguna corbata con la que hacer la competencia a mi amigo y colega Jesús Flores, un dandy. Aumenté mi colección de Salvatore Ferragamo y le sumé Hermenegildo Zegna y Gucci
No podía olvidar un mes de febrero de 1989 en París. Se celebraba el concurso “Meilleur Sommelier du Monde”, con el patrocinio de Ruinart. La delegación española estaba encabezada por Jesús Flores, flamante primer presidente de la Asociación Española de Sumilleres. Quien tuvo la generosidad de incluirme entre los miembros del jurado
Nos alojábamos en el hotel Le Meridien Montparnasse. Después de dar buena cuenta del buffet, que incluía jamón ibérico y champán, Ruinart, claro, Flores me había convencido de ir a una tienda de corbatas que le habían recomendado. Recorrimos, a pie, medio París, y mira que es grande. Me incliné por Hermés y Celine.
El motivo de mi estancia en Milán es que se celebraban unas jornadas de cocina española, a cargo de Paco Rubio, chef del Palace, en el hotel
de la misma cadena, Príncipe di Savoia. Era el único periodista en el evento.
Rubio, que había contribuido a elevar la categoría culinaria del hotel madrileño, dejó una buena muestra de su quehacer. La muestra fue amplia y muy bien acogida por los asistentes
En la cena principal hubo incluso representación diplomática española. Y pude comprobar la diferencia que había entre la misma y la de otras nacionalidades. Y pongo como ejemplo los franceses con los que compartí mesa, unos auténticos vendedores de su producto. Casi me convencen
La parte española diplomática muy bien trajeada y con gran porte, de comercial, lo justo.
Entre los asistentes estaba uno de los hermanos Torres, de las bodegas del mismo nombre
Pocos días después de volver recibí en mi casa, a muy temprana hora de la mañana, una llamada de un representante de la empresa, creo que relaciones públicas. En tono airado, desabrido y autoritario, me recriminaba, como si fuese un empleado suyo, no recuerdo bien si el no haber dejado constancia de la presencia de la empresa. O no la adecuada, según su criterio. El señor debía de haber pasado una mala noche. Era la primera vez que alguien de la citada empresa se ponía en contacto conmigo
Antes de la citada cena , y haciendo un recorrido por el hotel, encontré en el bar, o uno de los bares, a Valerio Lazarov. En ese momento era
consejero delegado y director general de Telecinco, de Silvio Berlusconi. El “rey del zoom”, y de “corazones” , se casó siete veces, había revolucionado la televisión en España. En la cadena española, como Canale 5 de Italia, la hacía colorista y desenfadada.
En los artículos que este verano ha firmado Salvador Sostres en sus crónicas veraniegas de ABC, la del 8 de agosto la tituló “EL Príncipe de Saboya”. Hacía referencia a temas familiares. Uno de ellos era su tío Rodolfo, al que retrata como borracho y derrochador. Y después de un romance no muy bien visto por la familia, y que había “desaparecido” termina la crónica: el contable de la empresa había recibido unas facturas del hotel Príncipe di Savoia, de Milán, con portentosos extras bajo el concepto de “chicas”
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