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Madrid, 15 de septiembre de 2026. — Hay quesos que se degustan y otros que, por su singularidad, terminan formando parte de la historia gastronómica. Es el caso del Cabrales ganador de la edición de 2026, cuya pieza alcanzó los 37.500 euros en la tradicional subasta celebrada el pasado 30 de agosto en Arenas de Cabrales (Asturias), convirtiéndose en una de las grandes protagonistas de la actualidad gastronómica española.
La pieza premiada ha llegado ahora a Madrid de la mano de una alianza singular que une Asturias y la capital de España. Detrás de esta adquisición se encuentran La Montera Picona de Ramón, de Gijón; las sidrerías Carlos Tartiere y La Cuenca; Couzapín; y Lo de Viole, de Madrid, establecimientos que decidieron sumar esfuerzos para hacerse con un queso excepcional y compartir su disfrute con sus clientes y aficionados al producto asturiano.
Más allá de la espectacular cifra alcanzada en la puja, los 37.500 euros representan también el creciente reconocimiento de un producto artesanal que constituye uno de los grandes emblemas de la gastronomía asturiana. El Cabrales, elaborado tradicionalmente con leche de vaca, oveja y cabra, y afinado en las cuevas naturales de los Picos de Europa, reúne unas características de elaboración y maduración que explican buena parte de su singularidad.

Presentación del Cabrales con los restaurantes de la alianza
La subasta de Arenas de Cabrales volvió a convertir al queso en protagonista de una jornada que cada año reúne a productores, profesionales de la gastronomía, instituciones y aficionados. En esta ocasión, la pieza vencedora no solo consiguió imponerse en el concurso, sino que posteriormente alcanzó una cifra extraordinaria en la puja.

El presidente de Hostelería Jose Luis Álvarez Almeida, Roberto Rubio y Nacho Sandoval
De Arenas de Cabrales a Madrid
El destino madrileño del queso añade una segunda dimensión a esta historia. La alianza formada por estos establecimientos permite que una pieza concebida y elaborada en el corazón de Asturias tenga ahora una nueva vida gastronómica en Madrid, donde será compartida con un público especialmente vinculado a la cocina asturiana y al mundo de los productos artesanales.
La operación constituye, además, un ejemplo de cómo la gastronomía puede establecer vínculos entre territorios. Asturias aporta su tradición quesera, su paisaje y una cultura gastronómica profundamente arraigada, mientras Madrid se convierte en escaparate y punto de encuentro para productos de excelencia procedentes de distintas regiones españolas.
El queso Cabrales no necesita demasiadas presentaciones. Su personalidad aromática, su intensidad gustativa, su textura y las notas que desarrolla durante su afinado hacen de él un producto de enorme identidad. Pero cuando, además, se trata de la pieza reconocida como la mejor del año y adquirida por 37.500 euros, la degustación adquiere inevitablemente una dimensión excepcional.

Bodegón degustación de quesos asturianos en Couzapín
Un queso convertido en patrimonio gastronómico
La repercusión de esta subasta vuelve a poner de manifiesto la importancia que tienen los grandes productos artesanos dentro del patrimonio gastronómico español. En un mercado donde cada vez se valora más el origen, la elaboración tradicional, la trazabilidad y la personalidad de los alimentos, el Cabrales representa una de las expresiones más reconocibles de esa filosofía.
La llegada de la pieza ganadora a Madrid permite prolongar esa historia más allá de Arenas de Cabrales. El queso que comenzó su recorrido entre montañas, cuevas y tradición quesera asturiana se convierte ahora en protagonista de encuentros gastronómicos en la capital. 37.500 euros por un queso pueden parecer, a primera vista, una cifra extraordinaria. Pero detrás de ella hay mucho más que una puja: hay tradición, territorio, oficio, identidad y el reconocimiento de un producto que ha conseguido convertirse en uno de los grandes símbolos de la gastronomía española.
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