¿Se se me nota que he estado unos días en México?
Sí amigos, tuve el honor de presidir el primer Campeonato Internacional de Escuelas de Cocina. Ha tenido lugar en Toluca, una bonita ciudad del interior de México vigilada por un volcán, sabed también que con mi amigo Bruno Oteiza lo coronamos (con gran valentía la mía porque sabed que Bruno conducía...eso será otra batalla y lo contaré en el artículo que estoy preparando para el próximo número).
Quiero decir, amigos, que este concurso en México va a marcar un camino en lo que será el primer campeonato hecho al aire libre con público, todo a la vista, rodeado de una pequeña feria. El esfuerzo de esta escuela es increíble: movilizar escuelas, organizaciones de cocineros de Canadá, Argentina, Perú, Francia, México, España...
Este concurso ha sido posible gracias al esfuerzo capitaneado por el matrimonio Ortiz, directores de la escuela, y ese grupo de instructores que son Freddy, Tim y Rodríguez. Hay más profesores, no por no mencionarlos no dejan de ser más importantes, pero Freddy es increíble, un hombre lleno de ideas, dinámico, cariñoso y, sobre todo, como un buen cocinero, liante. Porque de él salió esta magnifica idea y, como en mi caso y el de otros, nos dejamos llevar por su energía. Freddy, gracias a tu idea has logrado hacer felices a más de dos centenares de futuros cocineros, de hacernos pasar momentos terroríficos a los jurados y organizadores y también otros muy bonitos. Pero, sabéis, cuando un cocinero organiza algo siempre hace ir de cabeza a otros. En este caso fueron muchos, Cécile francesa organizada y recta, tenía mil cosas y no tuvo casi tiempo para dormir, como tampoco los amigos Mauricio Fajardo, Eva Aguilar, Juan Menchaca, y los líderes de los grupos de acogida de alumnos Israel Castro, Luis Campuzano, César Savala, Mónica Silvia, y podía seguir y seguir. Yo tengo que decir que fui un afortunado, estuve de presidente compartiendo mesa con la presidenta de los cocineros mexicanos, Margarita Vin, una de las mujeres con más carácter para el bien de la cocina que conozco, y está haciendo algo grande con su Congreso Internacional de Chefs en Cancún. Este año toca, os lo contaré más adelante. También conocí al secretario de la Wacs y, perteneciendo a Canadá, un hombre especial, él y yo discutimos mucho para dar forma al Campeonato. Gracias Roy Butterworth , por ser tan cabezón como yo jajajaja. Gracias por acudir a esta cita.
Tendría que decir tantos nombres...pero esto es el editorial. Leed la quincena que viene el artículo que se titulará ?Mis peripecias en México?.
Siguiendo con el concurso, el nivel fue francamente bueno, y puedo decir que despuntaron grandes platos y, sobre todo, fueron audaces y todos demostraron lo que viene siendo ya el nivel de la cocina en Sudamérica: cada vez mejor. Y los cocineros están cada vez más preparados y empiezan a despuntar y a aplicar lo que durante años, con la invasión de cocineros de otros países, había quedado desdibujado porque llegaron muchas malas cosas, pero también llegaron buenos técnicos y especialistas. Esto está haciendo que el nivel y los estudiantes cada año sean mejores, y es algo que puede comprobarse en los restaurantes. Cada día hay más y mejores. También hay que decir que la gran cocina es para una minoría, y eso es triste, pero eso será otro editorial.
Que viva México!
Koldo Royo


